Guarda tu corazón

Devocional para hoy,
Lunes 11 de Junio, 2018.

“Guarda tu corazón”
Por: CF Jara

Leer: Proverbios 4:20-27
«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.» (Proverbios 4:23)
Según la Enciclopedia de Ciencias Biológicas, nuestro corazón bombea a un ritmo de 70 a 75 latidos por minuto, como promedio, con un peso, así mismo promedio, de unos 300 gramos. Un corazón saludable bombea unos 7.500 litros de sangre a través de casi 100.000 kilómetros de vasos sanguíneos cada día, y genera suficiente energía como para conducir un camión unos 30 kilómetros. En toda una vida, es el equivalente a un viaje de ida y vuelta a la luna. Un corazón saludable permite al ser humano hacer cosas maravillosas, desde ascender a las cumbres de los Himalayas, que están sobre los 8 mil metros de altura, hasta sumergirse en las profundidades del mar; volar en los aviones supersónicos a 1.200 kilómetros por hora o lanzarse en caída libre desde la estratósfera a una velocidad de 1.230 kilómetros por hora; correr los 100 metros planos a 9.8 segundos o levantar en peso hasta 1.018 libras (récord mundial). Y todas estas hazañas mas miles de otras, son posibles gracias a un corazón sano. Por el contrario, si este maravilloso músculos no funciona bien, todo el cuerpo se resiente, y la vida del ser humano se torna muy difícil.

Dios es un ser trino, es decir, al mismo tiempo es Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Cuando YHWH hizo al hombre, lo hizo a Su imagen y semejanza (Génesis 1:16 RV 1960), es decir, también somos seres trinos: tenemos un espíritu, un alma y un cuerpo. El espíritu le pertenece a Dios y es la energía que da vida a la persona. Este espíritu que habita en nosotros, se escribe con “e” minúscula, mientras que el Espíritu de Dios, con mayúscula. La muerte de las personas se produce porque le fue desconectada la vida. El espíritu abandona el cuerpo y vuelve a la morada celestial. Usando una computadora como ejemplo, el espíritu es como la corriente eléctrica, si se desconecta el cable, dejará de funcionar. En cuanto al alma, es la mente, el cerebro, el centro del pensamiento donde se guarda toda la información personal de cada individuo, como su nombre, la fecha de nacimiento, números de seguro social, carnet de identidad, licencia de conducir, etc., y todo el historial de su vida. La gran batalla de todos los tiempos entre el bien y el mal ha sido por el alma de las personas. Si el hombre no ha entregado su vida a Jesús, su alma o mente le pertenece al enemigo; al contrario, si lo ha recibido, su alma vivirá eternamente. En el ejemplo de la computadora, el alma es el disco duro. Cuando la persona fallece en Cristo, su alma es llevada por los ángeles a dormir el sueño de los justos cerca del Señor. Despertarán un momento antes de que Jesucristo recoja a Su iglesia en la Parusía. Si es un inconverso que ha rechazado el entregar su vida al Señor en vida y lo ha hecho con pleno conocimiento y voluntad, entonces su alma es llevada directamente a los infiernos.

En cuanto al cuerpo, es el contenedor del alma y del espíritu. De todo el cuerpo, el corazón es el órgano central, y de acuerdo al ejemplo de la computadora, el cuerpo es la carcasa y el corazón viene a ser el transformador eléctrico o la batería de la computadora. Cuando las personas fallecen, el cuerpo se descompone, es enterrado o incinerado y se convierte en tierra. La Biblia dice que de entre todas las cosas que apreciamos, guardemos el corazón porque allí nace la vida. En la conversión, Jesucristo entra a habitar en los corazones de los creyentes. Y debido a que Dios reservó este órgano desde el principio de los tiempos para habitar en él, eximió al corazón de ser atacado por el cáncer. El corazón es de hecho, el único órgano al que esta terrible enfermedad no puede dañar. Gloria a Dios.

Volviendo al mensaje, en el corazón nacen las más extraordinarias proezas que un hombre pueda hacer, siendo las mayores de todas ellas, el amar y perdonar. La información acerca de todo lo que sucede en nuestra vida y el mundo entra al alma (disco duro) por los 5 sentidos (los puertos USB). Allí se procesa y baja al corazón, que es donde decidimos lo que vamos a hacer con respecto a tal o cual situación. Si perdemos el control de esa información que está entrando en nosotros, pronto en nuestro corazón se almacenará el odio, la amargura, la venganza, la avaricia, la lujuria, la ambición. Pero el Espíritu Santo es como el procesador de la data; si Êl habita en nosotros, nuestro corazón rebosará solo de perdón, paz y gozo, del fruto del Espíritu Santo. La Palabra de Dios es el software que permite operar al corazón y a la mente óptimamente y que, además, nos protege del ataque de virus asesinos. Nuestro corazón necesita recibir todos los días el agua de vida eterna en la Palabra de Dios que sana, restaura, vivifica y empodera nuestra vida cristiana.

Si damos prioridad a las cosas de la vida diaria que nos quitan tiempo, energía y atención a lo más importante sin tomarnos un tiempo necesario para leer la Palabra de Dios y saber lo que el Señor quiere que hagamos, podríamos experimentar sin querer, un paro cardíaco espiritual, y nuestra vida, por supuesto, en lugar de hacer grandes las proezas, se volverá difícil y complicada.

¿Quieres tener un corazón sano, fuerte y capaz de hacer maravillas? Lee la Biblia cada día, empápate de la Palabra de Dios, para que puedas cuidar tu corazón, porque de él depende tu vida.

Oración
«Padre amado, gracias te doy por un día más de vida. Gracias porque esta mañana, cuando susurraste mi nombre al oído, pude despertar; todos mis órganos se reactivaron, mi mente me recordó quien soy yo, cual es mi nombre, y mi corazón me hizo agradecerte por la vida y voltear a mirar a los seres que más amo. Y aquí estoy, listo para un día más. Te ruego que me llenes con Tu amor, misericordia, fortaleza y sabiduría. Que mi corazón pueda escoger en todo momento, los pensamientos correctos que edifiquen mi alma y que llenen lo llenen de los sentimientos que me permitan producir en todo momento, el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Te pido también Padre celestial, que me ayudes a recordar en todo momento que es Tu Palabra la que nos cambia, apacienta, transforma, alimenta, calma nuestras sedes y sacia nuestras hambres, te lo ruego mi Señor, en el nombre Todopoderoso de Tu Hijo amado Yeshûa HaMashiaj, amén.»


התהילה היא רק של ישוע המשיח
DIOS te bendiga.

Lea la Biblia en un año: 2 Crónicas 34 - 36; 1 Pedro 4:7-11
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