📖🖊 Capítulo I, EL ISRAEL SIONISTA NO ES LA NACIÓN DE DIOS
Tomado del Libro "LOS REPTILIANOS KHÁZAROS CANAANEOS. Breve Reporte Sobre Cómo Esta Etnia Usurpó la Identidad del Verdadero Pueblo de DIOS"
Lunes 21 Septiembre, 2026. No. 1276
By: Dr. Martín Lombardo
Instituto Bíblico “Îshu-nejar”
Bienvenido, amado lector, y gracias
por estar aquí. Por la misericordia de nuestro Dios, hoy 21 de Septiembre del
2026 empezamos una nueva serie que confiamos será de gran edificación tanto para
los lectores Jesucristianos como para los seculares o no creyentes.
Comenzamos con los tres primeros subtítulos que presentan al lector en forma resumida los resultados de esta investigación: Manifiesto al Mundo, Abstracto, y la Introducción, luego de lo cual se presenta el Capítulo I. Disfrute de su viaje por las inmensidades de las Revelaciones del Dios Eterno y Todopoderoso.
MANIFIESTO AL
MUNDO
Compartimos a continuación el
resumen de las revelaciones principales expuestas en este documento, cuyo
objetivo, como se ha dicho antes, es demostrar que Israel y el judaísmo no son
ni la nación ni el pueblo de Dios, sino el Anticristo, la Bestia de las
Profecías. Esta afirmación no es un acto de antisemitismo, sino la estricta
verdad bíblica basada en los siguientes factos. (Se usa mayúsculas tal como es apropiado para los Manifiestos Públicos):
LA VERDAD QUE LOS JESUCRISTIANOS NECESITAN CONOCER
ISRAEL Y EL JUDAÍSMO NO SON NI LA NACIÓN NI EL PUEBLO DE DIOS, SINO EL ANTICRISTO, LA BESTIA DE LAS PROFECÍAS. ESTA DECLARACIÓN NO ES ANTISEMITISMO, SINO UNA VERDAD BÍBLICA BASADA EN QUE:
- LOS JUDÍOS NO SON EL PUEBLO ELEGIDO, PORQUE NO SON NI JUDAÍTAS, NI ISRAELITAS, NI TAMPOCO SEMITAS, PUES NO DESCIENDEN NI DE ABRAHAM, ISAAC, O JACOB (Génesis 21:12, 17:21; Juan 8:32-45).
- LOS JUDÍOS DESCIENDEN DE JAFET A TRAVÉS DE LOS KHÁZAROS, TRAÍDOS A PALESTINA POR LOS BABILONIOS:
1) SIGLO 7 a.C. LLEGAN A CANAÁN, SE MEZCLAN CON LOS CANANEOS —DESCENDIENTES DE CAÍN— Y DAN ORIGEN A LOS KHÁZAROS CANANEOS REPTILIANOS;
2) SIGLO 5 a.C. LLEGAN A JUDEA, SE MEZCLAN CON LOS NATIVOS Y DAN ORIGEN A LOS KHÁZAROS JUDEANOS (Génesis 10)
- EL ESTADO SIONISTA DE ISRAEL NO ES BÍBLICO. NO EXISTE UN SOLO VERSÍCULO EN LA BIBLIA QUE MUESTRE UNA ORDEN DIVINA A UNO DE LOS PROFETAS DE DIOS PARA FUNDAR EN LOS TIEMPOS DEL FIN, UNA NACIÓN CON EL MISMO NOMBRE DEL ISRAEL BÍBLICO.
- LA RELIGIÓN JUDÍA NO ES BÍBLICA; SINO UNA ABOMINACIÓN NACIDA EN BABILONIA DE LA MEZCLA DE LA FE BÍBLICA Y LA RELIGIÓN BABILÓNICA PAGANA, TRAIDA A JUDEA POR LOS JUDAITAS BABILONICOS EN EL SIGLO 4 a.C., TRAS SU REGRESO DEL CAUTIVERIO.
- “JUDÍO Y JUDAISMO” NO SON TÉRMINOS BÍBLICOS SINO LA CONTRACCIÓN DEL GENTILICIO “JUDAITA” SURGIDA EN EL SIGLO 4 a.C. PARA IDENTIFICAR TANTO A LA RELIGIÓN PAGANA COMO A SUS SEGUIDORES.
- LOS JUDÍOS Y EL ISRAEL SIONISTA SE ADUEÑARON DE LA IDENTIDAD DE LOS JUDAITAS A TRAVES DE LA DOCTRINA SATANICA DE LA DISPENSACIÓN PARA PRESENTARSE ANTE EL MUNDO COMO EL PUEBLO ESCOGIDO (Apocalipsis 3:9)
- EL ISRAEL SIONISTA Y LOS JUDIOS FUERON INSERTADOS EN LA NARRATIVA BIBLICA EN TODAS LAS BIBLIAS IMPRESAS DESPUÉS DE 1960, POR LOS TRADUCTORES JUDÍOS QUE SUSTITUYERON SECRETAMENTE LOS GENTILICIOS BIBLICOS “HEBREO, ISRAELITA, JUDÁ, JUDAÍTA, JUDEA, JUDEANO,” CON LOS NO BÍBLICOS: “JUDÍO-JUDAÍSMO-JUDERÍA."
- LA RESTAURACION DEL ISRAEL SIONISTA EN LOS TIEMPOS DEL FIN NO ES BIBLICA. DIOS ESCOGIÓ A ISRAEL PARA ELIMINAR A NUEVE NACIONES ENEMIGAS DESCENDIENTES DE CAIN. PERO ISRAEL FALLÓ Y EL SEÑOR LOS CASTIGÓ HASTA EL JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO (Hechos 1:7).
- LOS VERDADEROS DESCENDIENTES DE LOS ISRAELITAS QUE SERÁN RESTAURADOS ESTAN EN ALGUNAS ETNIAS DE EUROPA Y ASIA, Y LA MAYORÍA, ENTRE LOS INDÍGENAS DE LAS AMÉRICAS. NO HAY DESCENDIENTES DE LOS JUDAÍTAS, SE EXTINGUIERON TODOS (4 Esdras 13:25-48, Deuteronomio 28:15-68).
EL TIEMPO ESTÁ CERCA. AFÉRRATE AL MANTO DE JESÛS.
ABSTRACTO
«Porque todo lo que está oculto saldrá a la luz, y todo lo que está encubierto será revelado y conocido por todos. Así que, presten atención a cómo escuchan. A quienes escuchan mis enseñanzas se les dará mayor entendimiento;
pero a quienes no escuchan, incluso lo que creen, el entender les será quitado.» (Lucas 8:17-18)
La primera vez que visité Israel fue en noviembre de 2007, y tuve la oportunidad de recorrer todo su territorio y, por su puesto, muchas ciudades y lugares bíblicos, desde las fronteras con Líbano y Siria en el norte hasta el Mar Rojo, el puerto de Eilat y Petra en el sur, y desde las montañas azules a lo largo de la frontera con Jordania en el este hasta las costas del Mar Mediterráneo en el oeste. Tuve la gran bendición de contar con un guía israelí-chileno, con un profundo conocimiento tanto de los dos Testamentos como de los sitios históricos bíblicos.
Al regresar a casa, oré y agradecí al Señor por tan inmensa bendición. Solo por Su gracia pude conocer la Tierra Santa, estar en los lugares donde Jesûs predicó, caminar por los senderos que nuestro Salvador recorrió, meditar los lugares donde fue brutalmente torturado, humillado e insultado, y pararme al pie de aquella colina infame donde el Hijo de Dios fue crucificado y entregó Su Espíritu. Pero también visité Su tumba, vacía, por supuesto, porque Êl resucitó al tercer día, para dejarnos el mensaje de que solo a través de Suyo la humanidad puede recibir el perdón de sus pecados y acceder a la vida eterna. Regresé a casa con un gran amor por Israel y sus ciudadanos, los judíos, porque, según mi entender en aquel momento, ambos eran la nación y el pueblo de Dios.
Durante los años siguientes, aprendí hebreo, me vestí de judío en varias ocasiones y oré en hebreo mientras realizaba el ritual con los místicos movimientos corporales de vaivén que hacen los judíos. Incluso visité algunas sinagogas mesiánicas donde supuestamente “practicaban la doctrina original de la época de Jesûs.” Pero todo cambió repentinamente. A finales de 2017 miraba una entrevista en la Tv a la actriz judía Gael Gadot, quien interpreta a la “mujer maravilla.” El entrevistador le preguntó “¿qué se siente ser israelita?” a lo que Gadot, con una expresión de evidente disgusto, respondió: “No soy israelita, sino israelí.”
Esa respuesta fue para mí como despertar de una pesadilla, en medio de un miedo incierto, una advertencia de un peligro ante el cual debía reaccionar de inmediato. Y la sensación no provenía de mi psique, sino de mi propia ignorancia, del hecho de que en aquel entonces creía ser un judío israelita, por lo que no podía entender por qué habría una diferencia entre israelitas e israelíes. Sentí la necesidad imperiosa de buscar una respuesta, así que decidí leer la Biblia completa a partir de la primera semana del año 2018, la misma en que iba a comenzar las clases del Doctorado en Biblia y Teología, algo que más tarde comprendería que había sido planeado por Dios mismo, como explicaré más adelante.
Normalmente, la Biblia Reina Valera de 1909 es mi principal fuente de lectura y estudio. Sin embargo, opté por "La Biblia Viviente Parafraseada" de Tyndale, de 1962. Tan pronto como comencé a leerla, el Espíritu Santo empezó a mostrarme revelaciones asombrosas, como la primera mención bíblica de Jesûs en Génesis 1:3; o sobre las aguas que existen arriba (Génesis 1:6); o la inmoralidad sexual cometida por Eva con la serpiente (Génesis 3:6), y una lista larguísima con otras revelaciones. A partir de ahí, muchas "verdades" comenzaron a ser expuestas ante mis ojos como falsedades, fábulas y engaños creados por el propio enemigo.
Entre estas falsedades se encuentra la doctrina que sostiene que el estado sionista de Israel, los judíos y el judaísmo son bíblicos; o la de la supuesta santidad de Jerusalén y la veracidad acerca de los “lugares santos.” La sensación era similar a la que se podría experimentar al presenciar en tiempo real el derrumbe de un edificio alto hasta sus cimientos, revelando una verdad ignorada, o quizás, ocultada deliberadamente para a la mayoría de los seguidores de Jesûs, quienes, como una especie de masoquismo, veneran los lugares donde el Hijo de Dios fue torturado y brutalmente asesinado, precisamente por aquellos a quienes admirados y por quienes oramos. Sí, los que se identifican como el pueblo elegido de Dios. Desde entonces y durante los años siguientes, surgieron docenas de preguntas, inquietudes e incertidumbres, tales como:
- ¿Cómo pueden los cristianos del mundo venerar esas tierras, y orar al Padre del Mártir para que bendiga y prospere a los asesinos de Jesûs, Su propio Hijo?
- ¿Cómo pueden los redimidos por la sangre del Cordero apoyar con su silencio, los crímenes atroces de las gentes que con todo desparpajo de hacen llamar el pueblo del Creador?
- ¿Qué clase de velo infernal ha caído sobre los ojos espirituales de los redimidos por Jesucristo para que no puedan discernir estas terribles verdades?
En los días actuales, y para la gloria de Dios, el Espíritu Santo está revelando a muchos pastores, predicadores, eruditos bíblicos y ministros de la Iglesia Cristiana Evangélica la verdad que prueba que el actual estado de Israel y los judíos no son la nación de Dios ni Su pueblo. La conspiración para robar la identidad de los Judaítas, la última tribu Israelita en desaparecer, fue planeada en 1895 por el recién fundado Partido Sionista Israelí. Los judíos no solo que no descienden de Isaac, sino que son completamente antagónicos en todos los aspectos con los Israelitas bíblicos.
Mientras que los descendientes de los verdaderos Israelitas -dispersos en algunos grupos étnicos de Europa y Asia, pero principalmente entre las naciones indígenas de las Américas- serán redimidos antes del Juicio Final, los judíos de hoy son descendientes de dos etnias de Khazaria: los Kházaros Euroasiáticos y los Kházaros Cananeos, conocidos también como la Decimotercera Tribu, descendientes de Caín, el hijo de la serpiente, a través de Canaán. Esta verdad Bíblica deriva en la terrible verdad que este libro expone:
“Los judíos Kházaros Cananeos, como descendientes de Caín, portan la semilla de la serpiente. Esto los convierte en seres reptilianos híbridos, mitad serpiente, mitad humanos, parte de las legiones diabólicas, enemigos de Jesucristo, cuya misión es destruir a la humanidad.”
Estoy seguro de que, en este punto, muchas voces se alzarán: - ¿Qué es esto? ¿Te has vuelto loco? Lo que dices es absolutamente absurdo y antisemita. Dios te castigará por hablar mal de los judíos e Israel. La Biblia dice que…-
Sin embargo, lo que tengo absolutamente claro es que, mediante el conocimiento y la aceptación de esta revelación, la misericordia del Señor me liberó de una trampa colosal que me había mantenido espiritualmente ciego y cojo durante muchos años, incluso poniendo en peligro mi propia salvación. Por lo tanto, querido lector, este es el propósito de este documento: denunciar esta abominación ante cada lector y ante toda la humanidad para que todos aquellos que buscan la verdad sean liberados y sanados de su ceguera y cojera espiritual, tal como me sucedió a mí, y así cuiden la salvación de sus almas. ¡Alabado sea el nombre del Señor!
INTRODUCCIÓN
Es el amor de Jesucristo el que nos
da vida cada día, nos cuida y nos libera cuando caemos en el engaño de una
anatema. Dado que los ataques del enemigo de las almas nunca cesarán, debemos
permanecer alerta mediante la oración constante y el estudio de la Palabra.
Como se menciona en el Abstracto, el propósito de este libro es ayudar al
lector a comprender y, sobre todo, denunciar la falsedad de la doctrina que
declara al Estado sionista de Israel y a los judíos como la nación y el pueblo
de Dios. Para exponer esta falsedad, aquí se comparten los resultados de más de
trece años de una investigación académica profunda, basada principalmente en
las profecías bíblicas de los libros de Daniel y el Apocalipsis.
Sin duda, algunos lectores
calificarán este escrito de audaz, malicioso o incluso antisemita. Sin embargo,
esa ya no es nuestra responsabilidad, sino la de cada lector, quien, antes de
sacar conclusiones, debe arrodillarse y, en oración, pedir al Espíritu Santo de
Dios que confirme o desmienta las afirmaciones de este escrito, para que toda
la gloria sea para el Señor. Recordemos que nuestro Salvador Jesús dio un
mandato específico a todos sus redimidos, los Jesucristianos, de ser «la
sal de la tierra, la luz del mundo» a través de buscar Su verdad constantemente, pues solo la verdad de Jesûs nos hará
libres. Sin embargo, así como los Israelitas bíblicos procrastinaron su misión,
también lo han hecho y hacen la mayoría de los Cristianos Evangélicos al apoyar
ciegamente a Israel, al judaísmo y sionismo sin antes orar al Espíritu Santo
pidiendo guía, sin leer la Biblia o, peor aún, sin escudriñar las Escrituras.
La conspiración para robar la
identidad de los Israelitas bíblicos fue planeada por el mismo Satanás en el
Edén hace seis mil años; se activó tras la crucifixión de Jesús por miembros de
la decimotercera tribu, los judíos Kházaros Cananeos, hace dos mil años; se
desarrolló tras la fundación del Partido Sionista Israelí en 1895, y puso en
marcha su última fase tras la creación del Estado sionista en 1948, la casa del
judaísmo, el primer Anticristo, la Bestia de las Profecías. Como ya se ha
mencionado, nuestro objetivo no es ofender a nadie, sino cumplir con lo que
exigen los principios de la ciencia: “Hacer públicos los resultados de las
investigaciones científicas para el bien de la humanidad.”
Por lo tanto, presentamos a
continuación los resultados de esta extensa investigación divididos en seis
capítulos, que desmantelan la mayor conspiración de la historia de la
humanidad:
- CAPÍTULO I, EL ISRAEL SIONISTA
NO ES LA NACIÓN DE DIOS
- CAPÍTULO II, LOS JUDÍOS NO SON
EL PUEBLO DE DIOS
- CAPÍTULO III, EXPONIENDOO A LA
BESTIA DE LOS TIEMPOS DEL FIN
- CAPÍTULO IV, INSERCIÓN ILÍCITA
DE JUDÍOS-JUDAÍSMO EN LA BIBLIA
- CAPÍTULO V, AFÉRRATE A JESUCRISTO
CAPÍTULO I, EL
ISRAEL SIONISTA NO ES LA NACIÓN DE DIOS
«¿Y qué
acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros
sois el templo
del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos,
y seré su
Dios, y ellos serán mi pueblo.»
(2 Corintios
6:16 / RV 1960)
En la Biblia, el Libro del Creador
del universo, no hay ni un solo versículo que muestre una orden de Dios clara,
definitiva y fácilmente comprensible, dada a alguno de Sus profetas o apóstoles
para establecer un estado con el mismo nombre que el Israel bíblico en los
Tiempos del Fin. Lo que realmente ha sucedido es que los judíos sionistas han
orquestado una enorme conspiración diabólica basada en la distorsión de las
profecías de varios profetas, incluido Ezequiel, para justificar la fundación
del estado sionista en 1948, resultado de una conspiración que comenzó en 1895
con la fundación del partido sionista israelí, se intensificó a principios de
la década de 1960, cuando los AIPAC comenzaron a infiltrarse en todos los
organismos políticos, militares, religiosos, públicos, académicos, etc., de los
Estados Unidos, y entró en su fase final el pasado 7 de octubre de 2023.
Ciento treinta años después, parece
que la estrategia sionista ha triunfado. Las encuestas mundiales muestran que
el 80% de la población mundial está convencida de que Israel es la nación
elegida por Dios y que los judíos son descendientes de la nación del Creador.
Sin embargo y como revelan las Escrituras en Lucas 12:2-3:
«En estos tiempos, todo lo que está encubierto
saldrá a la luz.»
En cumplimiento de esta profecía,
la falsedad tan grande como el sol ha comenzado a ser expuesta, y los cimientos
de mentiras y apostasía sobre los que se asienta pronto se derrumbarán, sin
dejar piedra sobre piedra, para la gloria de Dios.
El capítulo I se ha dividido en
tres subtítulos:
- EL ISRAEL BÍBLICO FUE ABOLIDO POR DIOS
- ¿DÓNDE ESTÁN LAS DOCE TRIBUS?
- LA REDENCIÓN ES PARA EL ISRAEL BÍBLICO
1. EL ISRAEL BÍBLICO FUE ABOLIDO
POR DIOS
La exégesis de las profecías de
Daniel y Apocalipsis muestra claramente que Dios borró del mapa al reino de
Israel hasta los tiempos del Juicio Final, como castigo por su flagrante
desobediencia, debido a lo cual fracasaron en la misión para la cual el Señor
los había elegido. Pero, ¿cuál es esa misión que Dios encomendó a Su pueblo,
las Doce Tribus de Israel?
Una de las muchas verdades bíblicas
que jamás escucharás en tu iglesia, porque están ocultas para la mayoría de
creyentes, es que la interpretación correcta de la frase bíblica «Y Eva
comió del fruto del árbol» es que Eva tuvo relaciones sexuales con la
serpiente del Edén (Satanás), la abominación que dio origen a Caín, quien, como
hijo de la Serpiente, fue portador de la semilla de Satanás, lo cual lo
convirtió en una criatura reptiliana, mitad serpiente y mitad humana. Y como
resultado de esto, las diez generaciones descendientes de Caín también fueron
seres reptilianos, mitad serpiente, mitad humanos. Todos estos seres fueron
aniquilados por Dios mediante el Diluvio, pero Nahama, descendiente de Caín y
esposa de Noé, reactivó la semilla reptiliana al tener relaciones sexuales con
su propio hijo Cam y concebir a Canaán, otra abominación.
Canaán se convirtió en el padre de
las nueve naciones que la Biblia llama «enemigos de Dios.» Esta
es la razón por la que el Señor llamó a Abraham y a sus descendientes, los
israelitas, para exterminar a estas naciones. Sin embargo, los israelitas y
todos sus reyes incluyendo David, desobedecieron, permitiendo que los
reptilianos se reprodujeran extensamente y continuaran durante los milenios su
plan para destruir a la joya de la creación de Dios, la humanidad, asolando la
tierra con gran maldad, caos, odio, guerras, adicciones, depravación,
violencia, muerte, etc., etc., hasta el día de hoy.
Como castigo por la desobediencia
de los Israelitas, Dios decretó su desaparición. Primero, en el 723 a. C., las
nueve tribus del Reino del Norte fueron devastadas por los babilonios.
Sobrevivió un pequeño grupo de Israelitas a quienes, según el profeta Esdras,
Dios les permitió emigrar a Asia, Europa y, en su gran mayoría, a las tres
Américas. Los verdaderos descendientes de los Israelitas bíblicos son los
nativos de América, quienes, como se describe en Deuteronomio 28:15-63, están
bajo un terrible castigo hasta su redención, que tendrá lugar solo después de
la Tribulación y el Reinado Milenario, y antes del Juicio Final o el Juicio del
Gran Trono Blanco.
En cuanto a las tres tribus
restantes del Reino de Judá —Judaítas, Benjaminitas y Levitas—, su castigo
llegó en el año 583 a. C., tras las invasiones asirias. Los Judaítas dejaron de
existir como castigo divino por no haber guardado su fe en el Dios de Abraham,
Isaac y Jacob durante el cautiverio en Babilonia. En cambio, permitieron el
surgimiento del judaísmo, la religión apóstata que adora demonios, está plagada
de rituales satánicos y se basa, no en textos de la Torá, sino en textos de la
Cábala y el Talmud originarios de Sumeria.
Esta religión pagana fue
introducida en Judea por los Judaítas babilonios en el año 538 a. C. cuando regresaron
para reconstruir el templo. El judaísmo creció y se fortaleció con el tiempo,
lo que permitió a los judíos fundar el Sanedrín, el poderoso órgano judicial
del judaísmo que, cuatro siglos después, condenó a Jesús a la muerte en la
cruz. Cuarenta años después de la resurrección del Señor, Jerusalén fue
destruida por completo por el ejército romano, muriendo todos los habitantes
incluidos los judíos de origen Judeano. Pero los judíos de origen Cananeo
sobrevivieron y escaparon hacia Europa. Y como una estrategia para sobrevivir a
la extinción, comenzaron la conspiración para apropiarse de la identidad de los
Judaítas bíblicos, para hacerse pasar como el pueblo de Dios.
Como el lector puede discernir, el
fundamento bíblico de la afirmación de que el Estado sionista de Israel no es
bíblico radica en el hecho de que los dos reinos israelitas fueron borrados de
la faz de la tierra por la mano misma de Dios, el reino de Israel y el reino de
Judá. Por lo tanto, la fundación de Israel en 1948 por judíos sionistas, un
grupo de fanáticos religiosos extremistas, constituye otro desafío herético de
este grupo étnico contra el Creador, una apostasía de proporciones bíblicas.
Para profundizar en este tema, esta
sección se ha dividido en seis subtítulos:
1.1. El Reino Desaparece1.2. Rusia Europea de Kiev, Eslavos1.3. Europa Septentrional, Escandinavia, Anglos, Sajones, Vikingos1.4. Asia, Norte de la India, Jyumonji (Japón), Altaicos (Corea)1.5. Tribus y Nacionalidades Aborígenes que Pueblan las Tres Américas1.6. Destino Espiritual Diferente
1.1. El Reino Desaparece
Alrededor del año 930 a.C., las doce tribus de Israel,
y por ende el reino de Israel, comenzaron a desaparecer de la faz de la tierra
debido a la desobediencia de sus reyes a los mandamientos de Dios. La caída
comenzó en el año 930 a. C. cuando Salomón, en medio de su agonía, dividió el
reino entre sus dos hijos, Jeroboam y Roboam,
historia relatada en 1 Reyes y 2 Crónicas.
- A Jeroboam, el Reino del Norte o Israel: establecido en las regiones de Samaria y Galilea, y compuesto por nueve tribus: Rubén, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, Efraín y Manasés;
- A Roboam, el Reino del Sur o Judá: asentado en los territorios alrededor de Jerusalén y el desierto de Judá, y compuesto por tres tribus: Judá, Benjamín y Simeón.
Corría el año 723 a.C. cuando el Reino del Norte, o
Israel fue invadido y destruido por el ejército babilónico. El rey Sargón llevó
cautivos a Babilonia a unos pocos supervivientes, la mayoría de ellos miembros
de las cortes reales, mientras que el resto eran del pueblo común, quienes
suplicaron al rey que, para preservar su fe bíblica en el Dios Todopoderoso,
les permitiera ir a unas tierras lejanas donde nadie había vivido antes. Según
una antigua profecía, esas tierras estaban más allá de los mares. Sargón
accedió y los israelitas cruzaron el río Éufrates hacia el norte, un
acontecimiento que el profeta Esdras registró en su libro 4 unos 300 años
después, y que en 1960 fue clasificado como apócrifo por —cómo no— los
“expertos” bíblicos sionistas.
Según el profeta Esdras, las tierras llamadas
“Arzareth” —un antiguo término hebreo que significa “tierras más allá de los
mares donde nadie ha vivido jamás— son las Américas. El viaje de este pequeño
grupo de Israelitas duró alrededor de un año y medio. Partieron de Babilonia
(actual Irak) y se dirigieron al norte. Luego, atravesaron los territorios de
lo que hoy son Turquía, Armenia, Georgia y Azerbaiyán hasta llegar a lo que hoy
es la Rusia europea, donde se dividieron en cinco grupos.
Esta es la respuesta a la pregunta acerca de dónde
están los verdaderos descendientes de las nueve tribus de Israel: en los
territorios y regiones donde cada uno de estos cinco grupos se asentaron,
descrito a continuación.
1.2. Rusia Europea de Kiev, Eslavos
El remanente de los Israelitas que decidió permanecer
en esas estepas, con el tiempo, dio origen a los grupos étnicos eslavos, entre
ellos los rusos de Kiev, antepasados de los rusos actuales.
1.3. Europa Septentrional,
Escandinavia, Anglos, Sajones, Vikingos
Del grupo que se dirigió al oeste, algunos llegaron a
Groenlandia donde originaron a los vikingos, y desde allí a América del Norte.
Otros permanecieron en lo que hoy es Escandinavia, norte de Europa. Si bien es
cierto que no se sabe con exactitud qué tribus tomaron qué ruta, lo que sí se
sabe es que la tribu de Dan llegó a esta región, donde dio origen a los anglos
(latín para “ángelus”) y a escandinavos y sajones, nombre que viene de la
contracción fonética de la frase “hijos de Isaac” en inglés =>
Isaac’sons=> Saxons=> Sajones
Una pregunta que surge aquí es si los escandinavos y
anglo-sajones pueden identificarse como verdaderos descendientes de la nación
de Dios, ya que cumplen con el requisito estipulado por Dios en Génesis 21:12
de descender de Isaac. Otro dato interesante que podría probar el origen
israelita de los anglos, sajones, escandinavos y vikingos es que todos sus
países, como Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Inglaterra,
Escocia, Irlanda, Suiza e incluso Alemania (hasta 1945), tienen una cruz en sus
banderas nacionales, como reconocimiento de su origen Jesucristiano.
En el siglo XVI d.C., oleadas masivas de migrantes de
las naciones escandinavas emigraron a los territorios que hoy comprenden Canadá
y Estados Unidos, desde donde difundieron la fe en Jesucristo por el mundo
durante los últimos trescientos años, y el mensaje de que aquellos redimidos
por la sangre de Jesús son la nación de Dios por adopción mediante el
sacrificio de su Hijo en la cruz, el verdadero Israel del fin de los tiempos
que presenciará el gran acontecimiento del Rapto del pueblo de Jesucristo.
1.4. Asia, Norte de la India,
Jyumonji (Japón), Altaicos (Corea)
Si bien no se sabe con certeza qué tribus se
dirigieron al oeste y cuáles al este, lo que sí se sabe es que el grupo que se
dirigió al este cruzó las vastas estepas rusas, llegando a la India, Japón,
Mongolia y Corea, donde dieron origen a los grupos étnicos específicos de cada
región.
1.5. Tribus y Nacionalidades
Aborígenes que Pueblan Arzareth
Algunos cruzaron de Asia a América (Arzareth) a través
del estrecho de Bering y llegaron a Alaska, desde donde, con el paso del
tiempo, el remanente bíblico descendiente de las nueve tribus israelitas dio
origen a las tribus indígenas de América, los nativos erróneamente llamados
"indios" que pueblan todo el continente hasta el día de hoy, desde
Alaska, Canadá, Estados Unidos, México, América Central y del Sur y las islas
del Caribe.
1.6. Destino espiritual diferente
Mientras que los pueblos descendientes de las tribus
israelitas que permanecieron en el norte de Europa y la Rusia europea pudieron,
gracias a la Reforma, reconciliarse con su Padre Abba mediante el sacrificio de
Jesucristo, aquellos que se asentaron en Asia o llegaron a Arzareth (Américas),
debido al catolicismo, en el caso de América y a las religiones politeístas, en
el caso de Asia, perdieron gradualmente su identidad bíblica hasta olvidar por
completo a su Creador.
En cambio, se consagraron al culto del sol, la luna,
la tierra, los planetas, las estrellas y miles de otros dioses e incluso
demonios, lo que los llevó a practicar la brujería, el sacrificio de niños y el
canibalismo, hundiéndose gradualmente en una terrible oscuridad espiritual que
degeneró en la gran pobreza y el atraso que han asolado a estas naciones
durante siglos, el cumplimiento exacto de la maldición de Deuteronomio
28:15-68.
2. DÓNDE ESTÁN LAS DOCE TRIBUS
Resulta difícil creer que los
judíos de hoy, expertos científicos, meticulosos estudiosos, y reconocidos
académicos, se atrevan a afirmar que desconocen el paradero de sus ancestros y
continúen con sus vidas con tanta tranquilidad. Pero los miembros de esta etnia
también son muy astutos y expertos en planear todo tipo de conspiraciones para
difundir doctrinas falsas que encubran sus fechorías. Una de estas doctrinas
sostiene que ni los judíos ni nadie conoce el paradero de los descendientes de
las nueve tribus del norte, y una de sus estrategias ha sido prohibir las
pruebas genéticas con leyes durísimas.
Sin embargo, numerosas
investigaciones, publicaciones científicas y testimonios de muchos académicos,
historiadores bíblicos, paleontólogos, genealogistas, arqueólogos y otros,
tanto cristianos como judíos y laicos, han aportado pistas al respecto a lo largo
de los siglos. Por ejemplo, varios exploradores, historiadores y eruditos
entraron en contacto con los pueblos indígenas de Norteamérica, como los Sioux,
Comanches, Apaches, Navajos y otros. Estos investigadores descubrieron que la
religión de estos grupos étnicos se basaba en la creencia en un solo Dios que
había enviado a su Hijo a la Tierra como mediador con la humanidad, cuyo
nombre, en su lengua nativa, significa "Hijo de Dios." Esto lo
podemos comprobar en uno de los diálogos de la película “El Último de los
Mohicanos” filmada en 1992.
Además, existe información sobre
contactos con tribus indígenas del Caribe y Sudamérica, con evidencia
impresionante proveniente de los escritos de varios viajeros e investigadores,
como el judío holandés Antonio de Montezinos, quien, en 1646, se encontró con
los descendientes de la tribu de Rubén y José que se habían aislado en las
inaccesibles selvas de la Amazonía ecuatoriana. Estos pueblos indígenas tenían
en su dialecto palabras muy similares al hebreo antiguo, como
"shalom", y también estaban familiarizados con pasajes del Tanaj,
como Deuteronomio 6:4, que afirma que "«Dios Uno es.»
Si bien es cierto que se desconocen las
ubicaciones exactas donde podrían encontrarse los verdaderos descendientes de
las nueve tribus del Reino de Israel, los miles de documentos conservados a lo
largo de los siglos podrían contener las respuestas. El problema radica en que
dichos documentos, además de haber sido refundidos, han sido etiquetados como
“Prohibidos, No leer, cuestionar, investigar, examinar ni indagar, etc.” Y para
colmo, han sido encerrados bajo varias llaves en las catacumbas de la iglesia
del segundo Anticristo. La razón es obvia: si estos documentos se hicieran
públicos, revelarían la verdadera identidad de quienes en estos tiempos se
autodenominan “pueblo de Dios” sin serlo.
Para ayudar al lector a comprender
mejor esta verdad oculta, esta sección se explica en cuatro subsecciones:
2.1. Libro 4 de Esdras 13:25-482.2. Arzareth, la tierra del castigo2.3. Colón y el complot para aniquilar al remanente de los Israelitas2.4. ¿Por qué no hay supervivientes de Judá?
2.1. Libro 4 de Esdras 13:25-48
Esdras fue un escriba y sumo sacerdote de ascendencia
Judaita que nació y vivió en Babilonia en el siglo IV a. C., justo en los
tiempos cuando el reino de Judá despareció para siempre. Debido a su poder
religioso y político, fue enviado por el rey persa Artajerjes junto con
Zorobabel y Nehemias para dirigir a los descendientes de los Judaítas en la
reconstrucción del Templo (Esdras 3:8), y las murallas de la ciudad (Nehemías 1
y 2).
Según la Biblia hebrea, cuando Esdras llegó a
Jerusalén, reintrodujo la Torá entre los nativos del área, restableció el culto
bíblico (Esdras 7-10 y Nehemías 8), condenó los matrimonios entre Judeanos y
mujeres extranjeras, y los animó a divorciarse y exiliarlas. Sin embargo, Ezra
es considerado como una figura poco conocida, salvo que es el autor del libro
que lleva su nombre y que, según se dice, en algunos pasajes se atribuyó los
logros de Nehemías.
Esdras forma parte de un grupo de seis o siete
profetas menores de la época del cautiverio, nacidos o criados en Babilonia,
que, debido a ello, asimilaron no solo las costumbres y tradiciones, sino
también la doctrina religiosa politeísta babilónica. Si bien es cierto que
resulta imposible determinar hasta qué punto los siete profetas, incluido
Esdras, fueron influenciados por los diversos factores históricos, culturales y
religiosos de Babilonia, se puede percibir cierto grado de confusión en algunos
de ellos.
De hecho, Esdras es considerado el padre del judaísmo
rabínico —lo cual no es un detalle menor—, dado que el retorno del cautiverio
de los Judaítas babilónicos (recuerde: ya no israelitas ni hebreos) dio origen
al judaísmo como la religión resultante de la fusión apóstata entre la fe
bíblica en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y la religión babilónica,
originada en Sumeria y fundamentada en dos libros satánicos: el Talmud y la
Khábala, y cuyos principales dioses incluyen a Baal. Sin embargo, y en favor de
Esdras y los otros profetas como Daniel, Jeremías, Nehemías, Ezequiel, etc., se
puede suponer que ninguno de ellos podía prever a ese momento que la religión
que ellos atestiguaron nacer pervertiría todo lo que Dios les había enseñado, y
se convertiría en la religión enemiga de Jesucristo que asola la tierra desde
entonces.
Respecto a los escritos de Esdras relacionados con
Arzareth, actualmente las Biblias cristianas protestantes incluyen solo el
libro 1 de Esdras, mientras que las Biblias católicas y ortodoxas contienen el
Libro 2, que técnicamente se subdivide en los libros 2, 3, 4, 5 y 6. El libro 4
de Esdras es relevante para estos estudios porque contiene el reporte del
sacerdote acerca del viaje del remanente de las nueve tribus israelitas a “unas
tierras lejanas donde nadie había vivido antes, llamadas “Arzareth,” hecho
sucedido en el siglo VII a.C.
Abajo el pasaje del Libro 4 del profeta Esdras,
capítulo 13, versículos 39-48:
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4 ESDRAS 13:39-48
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Los Israelitas Sobrevivientes son Tomados Cautivos a Babilonia
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39
Pero
y porque visteis que reunió con él otra multitud pacífica,
40
Estas
son las diez tribus que fueron llevadas cautivas de su propia tierra en los
días del rey Oseas, a quienes Salmanasar, rey de Asiria, tomó cautivas, y las
llevó al otro lado de las aguas, y así llegaron a otra tierra.
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El Remanente de las Nueve Tribus Sale Hacia Arzareth
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41 Pero ellos se confabularon entre sí para dejar la multitud de los gentiles e irse a un país más lejano, donde jamás había habitado ningún ser humano. 42 Para que pudieran guardar allí sus estatutos, los cuales no habían guardado en su propia tierra.
43 Y entraron en el Éufrates por
el paso estrecho del río.
44 Porque el Altísimo les hizo
señales y detuvo la inundación hasta que hubieron cruzado.
45 Porque el viaje a través de
esa tierra duró un año y medio; y la tierra misma se llama Arzareth.
46 Permanecieron allí hasta
los últimos días.
47 Luego, cuando sean devueltos,
48 El Altísimo volverá a detener
las fuentes del río para que puedan cruzar."
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Pero en 1960, el libro 4 de Esdras fue declarado
“apócrifo,” es decir, falso, inventado, distorsionado, etc., por lo que fue
eliminado de las Biblias evangélicas por la Sociedad Bíblica Americana, que es,
para los efectos de este estudio, una entidad financiada por el sionismo judío
dueña del monopolio de la edición, revisión y publicación de todas las Biblias,
en todos los idiomas, y de todas las casas publicitarias de todo el mundo.
¿Coincidencia? ¿Acaso hay alguien que no quiere que se sepa la verdad acerca de
dónde están los descendientes de las nueve tribus de Israel?
Si existe un plan sionista para mantener oculta esta
verdad, evidentemente está en camino al fracaso gracias a las publicaciones de
los estudios histórico-antropológicos y valentía de un grupo de científicos,
incluidos algunos de origen judío, quienes, superando el acoso sionista judío,
han proclamado al mundo que el remanente de los Israelitas que salieron de
Babilonia en el siglo 7 a.C. dio origen a varios grupos étnicos tanto en Europa
y Asia como en las tres Américas y el Caribe:
- Europa: anglos, sajones, escandinavos, vikingos;
- Asia: Ancestral Norte de la India (India), Jyumonji (Japón), Altaics (Corea);
- Américas (Arzareth): Numerosas tribus y nacionalidades aborígenes que pueblan los territorios ubicados desde Alaska hasta la Patagonia y el Caribe.
2.2. Arzareth, la Tierra del
Castigo
Pero Dios no solo permitió la caída del Reino de
Israel —por haber fallado en la misión que se les había encomendado: aniquilar
a las nueve tribus enemigas, reptilianos descendientes de Caín—, sino que,
desde entonces, el Señor permanece en silencio ante los descendientes de su
remanente que habitan en Arzareth; asimismo, los condenó a un terrible
sufrimiento que perdurará hasta los Tiempos del Fin. Este castigo se describe
con vívido detalle en el libro de Deuteronomio 28:15-68, y comenzó a cumplirse
en 1492, con la invasión española y el brutal genocidio de los pueblos
indígenas de las Américas. La sentencia continuará hasta el Juicio del Gran Trono
Blanco.
Mientras que Europa Occidental y, más tarde los
Estados Unidos progresaban gracias a la Reforma espiritual y a la revolución
industrial, Asia y especialmente la América Hispana se estancaban en una
profunda oscuridad espiritual, atraso y
pobreza generalizada gracias al catolicismo. La población Hispana se hundía en
medio de la ambición de los soldados españoles que sometieron a los indígenas
nativos a una despiadada esclavitud durante más de 300 años, situación que debería clasificarse como genocidio,
agravado por las constantes y sangrientas guerras libertarias.
Gracias a la inmensa riqueza extraída de las minas de
Arzareth (más 500 toneladas de oro según expertos) el catolicismo se entronó
sobre el mundo entero con tal poder que podía decidir quiénes vivían y quienes
morían. Y en Europa, en los países no Protestantes, los papas católicos ponían
y quitaban reyes y príncipes a través de abominables ardides de crimen,
depravación y brujería.
Si se compara el terrible sufrimiento de las etnias
aborígenes de América con lo descrito en el pasaje de Deuteronomio 28:15-68, se
puede discernir como el cumplimiento de la maldición que el Señor decretó para
los Israelitas como castigo a su desobediencia, maldición que será levantada,
individualmente, si el descendiente Israelita recibe a Jesûs como su Señor y
Salvador, o colectivamente, después del Juicio del Gran Trono Blanco.
Para ayudar al lector a comprender la magnitud de este
castigo, se comparte a continuación algunos versículos de la perícopa de
Deuteronomio 28:47-67,
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Deuteronomio
28:47
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47 Porque no servisteis al SEÑOR
vuestro Dios con gozo y alegría de corazón, por la abundancia de todas las
cosas, por tanto serviréis a vuestros enemigos que el SEÑOR enviará contra
vosotros, con hambre, sed, desnudez y falta de todas las cosas; y Êl pondrá
un yugo de hierro sobre vuestro cuello hasta que os destruya.
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Deuteronomio
28:49-51
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49 El SEÑOR traerá contra ti una
nación de lejos, de los confines de la tierra, que volará como un águila, una
nación cuyo idioma no entenderás;
50 una nación de semblante
fiero, que no respeta a los ancianos ni perdona a los jóvenes;
51 y comerá el fruto de tu
ganado y el producto de tu tierra, hasta que seas destruido; y no te dejará
grano, ni vino nuevo, ni aceite, ni las crías de tu ganado, ni los rebaños de
tus ovejas, hasta que seas destruido…
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Deuteronomio 28:62-67
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62 Y quedaréis reducidos a un
pequeño número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en
multitud, porque no obedecisteis la voz del Señor vuestro Dios.
63 Así como el Señor se regocijó
en haceros bien y multiplicaros, así también el Señor se regocijará en
arruinaros y destruiros; y seréis arrancados de la tierra que vais a poseer.
64 Y el Señor os dispersará
entre todos los pueblos, de un extremo de la tierra al otro; y allí serviréis
a otros dioses, que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, dioses de
madera y de piedra.
65 Y aun entre estas naciones no
tendrás descanso, ni la planta de tu pie encontrará reposo. Porque allí el
Señor te dará un corazón tembloroso, ojos desfallecidos y angustia de alma;
66 Y tu vida estará en juego
ante ti, y tendrás miedo día y noche, y no estarás seguro de tu vida.
67 Por la mañana dirás: «¡Ojalá
fuera de noche!», y por la noche dirás: «¡Ojalá fuera de mañana!», a causa
del temor que sentirás en tu corazón y de lo que verán tus ojos.
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Arzareth, o la América Nativa, tenía en aquel entonces
más de sesenta millones de habitantes, de los cuales, más del 90%, algo más de
50 millones, fueron aniquilados durante la sangrienta conquista y el despiadado
colonialismo, lo que los llevó al borde de la extinción. Los ejércitos
españoles primero, y luego los portugueses, ingleses, holandeses, franceses,
etc., en ese orden, incluyendo a los criollos blancos y mestizos, son los
responsables del genocidio de la población indígena de las Américas durante más
de 300 años. Pero toda esta tragedia es el resultado de la infernal maquinación
de un marinero de origen judío llamado Cristóbal Colón.
2.3. Colón y el Complot para Aniquilar a los
Descendientes de los Israelitas
Las crónicas e informes de los escribas que
participaron en los viajes de Cristóbal Colón arrojan luz sobre los verdaderos
motivos del marinero para emprender sus viajes: comprobar si era verdad que los
habitantes de esas tierras eran descendientes del verdadero remanente de las
nueve tribus de Israel, tal como lo había descrito el profeta Esdras. Y si era
verdad, proceder a su eliminación.
Colón fue un acomodado marinero italiano de origen
judío Kházaro, miembro de los banqueros negros de Venecia, llamados así por su
insidiosa forma de enriquecerse mediante la usura. Como buen judío, Colón
conocía los escritos de Esdras que relatan el viaje de los supervivientes de
las tribus del reino de Israel en el siglo VII a.C. a tierras al otro lado de
los mares, tierras vírgenes llamadas Arzareth. Colón compartió esta verdad con
los Reyes Católicos Fernando e Isabel, y los convenció
para financiar el viaje, basándose en la grandeza que supondría encontrar
finalmente al pueblo perdido de Dios.
Sin embargo, el propósito oculto de Colón era llegar a
esas tierras para verificar si era cierto que allí se encontraban los
descendientes de Israel, y de ser así, proceder a su exterminio. Pero, ¿por qué
Colón querría eliminarlos en lugar de traerlos de regreso al mundo? Aquí la
respuesta.
Los judíos, como responsables de la crucifixión de
Jesûs, fueron odiados, perseguidos y asesinados desde el comienzo del primer
milenio hasta luego de la segunda guerra mundial, en todos los lugares,
regiones y países donde habitaron, llegando incluso a temer por su extinción.
En el siglo XI, los rabinos judíos Rashi y Maimónides desarrollaron una
sistematización de la Biblia para ayudarse a comprenderla mejor. Esta
sistematización es lo que se llegó a conocer en los siglos 19 y 20 como la
Dispensación, tema que lo estudiamos ampliamente en el capítulo 4 de este
libro.
Ante la constante persecución, violencia y crímenes en
su contra, los judíos temían ser exterminados. Debido a esto, el propósito
inicial de estos rabinos fue estudiar la Biblia de principio a fin para
encontrar argumentos bíblicos que respalden una antigua conspiración judía de
apropiarse de la identidad de los Judaítas pues éstos habían desaparecido
literalmente de la faz de la Tierra en el siglo I de nuestra era. Esa fue la
razón por la que Colón permitió que varios rabinos judíos se infiltraran en las
carabelas para corroborar lo que diversos historiadores y eruditos judíos
antiguos habían escrito sobre esta historia relatada por Esdras.
Sin embargo, y como ya se mencionó, el verdadero
objetivo era eliminar a quienes habían llegado al continente americano
ochocientos años antes y que habían dado origen a una vasta nación de diversas
etnias dispersas por los fértiles valles, las laderas de inmensas montañas y
volcanes nevados, en medio de las misteriosas y encantadoras selvas y praderas,
en las cuencas de caudalosos ríos, y en las paradisíacas islas del Caribe.
Y como relatan las "Crónicas de las Indias"
—deliberadamente ocultas en el Vaticano—Colón, los otros judíos y los marineros
españoles encontraron que los nativos tenían en su dialecto muchas palabras
similares al hebreo antiguo, como “shalom.” Sin embargo, los sacerdotes católicos, partiendo de la
premisa de que los nativos desconocían al dios de Roma, los bautizaron como “indios,” término que proviene del latín “In dio” que significa “sin Dios.” Este fue el argumento bárbaro de
los conquistadores españoles para justificar su genocidio contra los verdaderos
descendientes del Pueblo de Dios.
Entonces se dio la orden para la terrible invasión
liderada por Colón, denominada como “conquista” por los españoles, pero que tuvo
como resultado la horrible masacre de más de 50 millones de indígenas, o
nativos americanos, en nombre de los reyes católicos de España. No obstante, a
pesar de la diabólica conspiración en su contra, los Hijos de Dios
sobrevivieron y, sin saberlo, esperan su reconciliación con su Creador.
2.4. ¿Por qué no hay supervivientes
de los Judaítas?
Si alguien se pregunta por qué habrían sobrevivientes
solo de los descendientes de las nueve tribus del reino del norte o Israel, y
no de las tres tribus restantes del reino del sur o Judá (Benjamitas,
Simeonitas y Judaítas), la respuesta es que el Señor mismo decretó la
desaparición del reino de Judá de la faz de la tierra porque, después de ser
llevados cautivos a Babilonia por los Asirios en el año 583 a. C., no solo que
no mantuvieron su fe en el Señor de sus padres, sino que mezclaron su fe con la
satánica religión babilónica que adora a Baal, de la cual surgió el primer
Anticristo en la figura del judaísmo, la religión anatema enemiga de Cristo Jesús.
Tras el regreso a Judá en el 538 a.C. de los
descendientes de los Judaítas, Benjamitas y Simeonitas en la figura de los Judaítas Babilónicos, las dos etnias Kházaras que
habitaban en Samaria y Judea, es decir, los Kházaros Canaanitas y los Kházaros
Judeanos, se judaizaron y dieron origen a los judíos actuales. Con el pasar del
tiempo fueron ganando gran influencia y poder político y religioso en el
Judaísmo. Protegidos por la alianza secreta con los romanos que habían invadido
Judea, fundaron el Sanedrín, desde donde difundieron el judaísmo por toda la
región.
El Sanedrín estaba compuesto por tres grupos, dos de
los cuales concentraban el poder: Saduceos (Kházaros Cananeos) y Fariseos
(Kházaros Judeanos), mientras que el tercer grupo, los Esenios (descendientes
de los Judaítas Bíblicos) fue una minoría sin poder que, tras la resurrección
de Jesucristo, se auto exilió en el desierto donde dio origen al cristianismo
primitivo.
La aparición de Jesûs en el panorama
político-religioso quebrantó el poder del Sanedrín, a pesar de la conspiración
para asesinarlo. De hecho, la resurrección del Señor provocó el levantamiento
del pueblo contra la opresión romana y el Sanedrín. En el año 67 d. C.
surgieron numerosos grupos rebeldes, como los Macabeos y Zelotes, que causaron
disturbios y ataques mortales contra el ejército romano. En respuesta, el
emperador Tiberio envió al general Tito y a su ejército para sofocar la
rebelión mediante un asedio de tres años a Jerusalén. Nadie podía entrar ni
salir de la ciudad, ni siquiera agua o comida. Según el historiador Josefo,
debido a la terrible hambruna, los judíos se comieron a todos los animales,
incluyendo perros, ratas, caballos, etc., e incluso a sus propios hijos.
Josefo afirma que más de un millón de personas
murieron de hambre y que, al morir, sus cadáveres eran arrojados por encima de
las murallas de la ciudad. Corría el año 70 d.C. cuando los Zelotes finalmente
se rindieron a Tito, quien les prometió perdonarles la vida. Sin embargo, el
general romano ordenó la muerte de todos los supervivientes, hombres, mujeres y
niños, así como la demolición total de la ciudad y del Segundo Templo, construido
por Herodes cuatrocientos años antes. Estos terribles acontecimientos fueron
profetizados cuarenta años antes por Jesûs, aquel Domingo de Ramos, tres días
antes de Su crucifixión. Esta profecía está registrada en Mateo 24.
Debido a la terrible destrucción de Jerusalén, la
mayoría de los grupos étnicos que habitaban la ciudad desaparecieron para
siempre, como los judíos Kházaros Judeanos, mientras otras etnias sobrevivieron
por diferentes razones, como los Kházaros Cananeos que vivían en Samaria, los
Esenios, que ya se habían exiliado en el desierto, aunque finalmente
desaparecieron, y los apóstoles, redimidos y seguidores de Jesûs, porque habían
abandonado Jerusalén antes del asedio, en obediencia a la profecía del Señor.
Basándonos en todos estos hechos y en otros más que se
mencionan a lo largo de este estudio, se puede afirmar sin ninguna duda que al
día de hoy no existe ni ha sido localizado en ningún lugar del mundo ni un solo
descendiente de ninguna de las tres tribus del Reino del Sur, ya sean Judaítas,
Benjamitas o Simeonitas. Por lo tanto, si oyes a un judío o a cualquier otra
persona afirmar que son descendientes de los Judaítas, simplemente no están
diciendo la verdad.
Usted hermano lector, debe considerar el hecho probado
y comprobado de que los judíos, desde el comienzo de su historia hasta los días
actuales, han levantado una inmensa lista de mentiras y falsedades, incluyendo
la mayoría de los lugares históricos bíblicos “sagrados” de Jerusalén e Israel,
mismos que resultan ser otra falsedad creada por los judíos sionistas. Por
ejemplo, el Muro de las Lamentaciones, donde los judíos se reúnen para hacer
sus actos satánicos, no fue parte del Templo de Herodes, sino un muro
construido alrededor del año 800 d.C. Por lo tanto, esta es otra fábula judía, tal como la falacia de que los judíos
son el pueblo de Dios, cosa que lo explicamos a continuación.
FIN CAPITULO I
ORACIÓN
«Padre Santísimo, Dios Todopoderoso, Señor mío y Dios mío. Gracias por Tu Espíritu Santo que trajo todas y cada una de las revelaciones. Gracias por la sabiduría para entender todo el conocimiento. Gracias por la fortaleza y la salud. Gracias por ser mi Guía y mi Liberador, mi Proveedor y mi Protector, mi Inspiración y mi Fortaleza. Declaro que eres Santo por siempre Santo, por los siglos de los siglos, Dios Eterno y Justísimo. Tuyas son todas las glorias, toda la honra y todo el honor por la eternidad eterna, Santo por siempre Justo. Bendice, te pido Padre amado, a cada lector; dale una doble porción de Tu gracia, unción, sabiduría, protección, fortaleza y provisión. Que nunca le faltes Tû, Dios supremo y Portentoso, para que el lector pueda seguir el camino que has puesto en su delante. Y que pueda cumplir con la misión que le has encomendado, para Tu gloria, Dios de la vida. Todo esto te lo ruego en el precioso Nombre que es sobre todo nombre, en el Nombre de Tu Hijo amado Ιησούς ο Μεσσίας, amén y amén.»
Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα
Maranatha, sí Señor Jesús, ven pronto, no tardes.
maiishunejar@gmail.com
BIBLIOGRAFÍA
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Hermanos queridos, no dejen de compartir estas revelaciones y enseñanzas bíblicas con todos sus familiares y amigos. Muchos viven aún en la oscuridad y necesitan despertar a la luz admirable de Cristo Jesûs, Señor y Salvador nuestro, por los siglos de los siglos.
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