LOS REPTILIANOS KHÁZAROS-CANAANEOS, Capítulo II

📖🖊  Fecha: Lunes 26 Octubre, 2026. Mensaje No. 1277
              Por: Dr. Martín Lombardo
                         Instituto Bíblico “Îshu-nejar”

Mensaje tomado del libro "LOS REPTILIANOS KHÁZAROS CANAANEOS. Breve Reporte Sobre Cómo Esta Etnia Usurpó la Identidad del Verdadero Pueblo de DIOS."  

  CAPITULO II: LOS JUDIOS NO SON EL PUEBLO DE DIOS

«Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, 

el que Sara te dará a luz el año que viene, en esta misma época.»
(Génesis 17:21 / Biblia de Ginebra de 1599)

El propósito de este capítulo es demostrar la falsedad de la afirmación judía de ser el Pueblo de Dios. Para ello, nos basaremos en el hecho de que los judíos no descienden de Isaac, por lo tanto, de ninguna de las Doce Tribus de la nación israelita bíblica. Hoy en día, el Cristianismo desconoce esta verdad, debido principalmente a dos factores, la conspiración judía bien orquestada para hacer creer al mundo esta falsedad, y la inmensa ignorancia bíblica de los Jesucristianos, quienes, con pocas excepciones, evaden de manera permanente su responsabilidad en la lectura y estudio de la Biblia.

Esta falacia de proporciones apocalípticas surgió del "Dispensacionalismo", una doctrina que llevó a los cristianos y al mundo a creer que el llamado "Pueblo de Dios" descendía únicamente de Abraham. El Dispensacionalismo fue inventado en el siglo XI d. C. por dos rabinos judíos, Maimónides y Rashi, y divulgado al mundo por John Darby y Cyrus Scofield en el siglo XIX, como se explica detalladamente en el Capítulo 5 de este documento.
 
Basándose en esta doctrina, los judíos han creado muchas falsedades: aparte de declararse como el "Pueblo de Dios", sostienen que Jesûs era judío y que el origen de la civilización occidental es Judeocristiano, blasfemias que reprendo en el nombre de Jesús. Por lo tanto, queridos hermanos y hermanas, presten atención, para detener este engaño, es necesario que entiendan y aprendan el eslabón bíblico perdido, oculto para muchos, incluyendo los redimidos por Jesucristo.
 
Para una mejor comprensión, este capítulo se ha dividido en cuatro subtítulos:
 
  1. EL DECRETO DIVINO
  2. EL VERDADERO ORIGEN DE LOS JUDÍOS
  3. OTROS ORÍGENES ÉTNICOS DISPUTABLES
  4. LA REDENCIÓN ES PARA LOS ISRAELITAS BÍBLICOS
 
1. EL DECRETO DIVINO

El eslabón bíblico perdido que sostiene que los judíos NO son el Pueblo de Dios se basa en dos pasajes del Génesis, 21:12 y 17:21, y confirmados en Mateo 1:1-17,
 
«Entonces Dios le dijo a Abraham: En todo lo que Sara te diga, hazle caso, porque en Isaac se llamará tu descendencia.» (Génesis 21:12)
 
«Pero Yo estableceré mi pacto con Isaac, a quien Sara te dará a luz en esta época el próximo año.» (Génesis 17:21)
 

«DIOS MISMO —EL GRAN YO SOY, EL PADRE DE JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR
Y SALVADOR, EL CREADOR DE TODO EL UNIVERSO— DECLARA EN GÉNESIS 21:12 Y 17:21. LA ÚNICA CONDICIÓN QUE ESTABLECE, DE MANERA INCONFUNDIBLE E INEQUÍVOCA,QUIÉN ES SU VERDADERO PUEBLO. EL SEÑOR DECRETA EN ESTOS VERSÍCULOS NO POR MEDIO DE UNO DE SUS ÁNGELES O PROFETAS, SINO ÉL MISMO EN PERSONA QUE SU PUEBLO Y SUS DESCENDIENTES NO PROVENDRÁN DE ABRAHAM, SINO, Y EXCLUSIVAMENTE, DE ISAAC, EL HIJO DE ABRAHAM.»
 
Esta afirmación clave implica otro punto crucial que debe considerarse. Si bien la Biblia afirma que Abraham tuvo ocho hijos, Isaac es el único fruto de su matrimonio con Sara, la esposa que el Señor le dio al Patriarca y a quien Dios le hizo la promesa. Aunque Ismael es el primogénito de Abraham con su esclava Agar, y es mayor a Isaac con catorce años, este último conserva su condición de predecesor del pueblo que Dios eligió como Suyo.
 
Este decreto también impide otras interpretaciones arbitrarias que podrían surgir del hecho de que Abraham, además de Isaac e Ismael, concibió otros seis hijos con Cetura, otra de sus concubinas, un hecho que podría llevar a algún descendiente de cualquiera de ellos a reclamar ser parte del pueblo elegido de Dios. Sin embargo, si no descienden de Isaac, entonces no forman parte del linaje sagrado.
 
Este es precisamente el caso de los judíos quienes, a pesar de NO descender del linaje de Sem-Abraham-Isaac-Jacob, sino de Caín-Cananeos-Kházaros, han propagado la falacia de ser el pueblo elegido de Dios, ocultando el hecho de que sus antepasados son una etnia originada en la mezcla de tres pueblos, los Persas, Turcos y Armenios, que, a su vez, se originaron en los territorios de la antigua Sumeria, donde hoy están Irán, Irak, Armenia y Azerbaiyán, al pie del monte Ararat, y donde, según la Biblia, Noé y su familia hallaron descanso una vez que las aguas del Diluvio retrocedieron.
 
Por cierto, este es el verdadero origen de la raza humana que habita la Tierra, y no África, como muchos creen. Por lo tanto, basados en el Capítulo 10 de la Biblia, el siguiente es el enunciado acerca del verdadero origen tanto de los judíos —el falso pueblo de Dios— como de los Jesucristianos, los verdaderos descendientes del pueblo israelita bíblico: 

Línea Genealógica de los Judíos, el Falso Pueblo de Dios:
Eva-Satanás→ Caín→ Nahama-Cam→ Canaán→ Cananeos→ Elamitas→ Kházaros:
ð  Kházaros - Cananeos→ Judíos Ashkenazis (Reptilianos); y
ð  Kházaros - Judeanos→ Judíos Sefardíes (Euroasiáticos)
 
Línea Genealógica de los Israelitas Bíblicos, el Verdadero Pueblo de Dios:
Dios-Adán-Eva→ Set→ Noé→ Sem→ Arfaxad→ Taré→ Abraham→ Isaac→ Jacob→ Judá→ David→ María→ Jesucristo→ Jesucristianos
 
Nota: Como se ve, Jesûs es Judaíta debido a que desciende de la tribu de Judá; por lo tanto, NO es judío.

Si la teoría de que el pueblo elegido desciende de Abraham fuera bíblica, entonces habría que incluir a muchas otras naciones de origen semita, es decir, descendientes de Sem, y a todos los descendientes de Abraham, incluyendo Ismael, los árabes, y los descendientes de los otros seis hijos de Abraham con Cetura, esto es, Zimrán, Jocshan, Medán, Madián, Isbac y Shuah. Precisamente, para refutar cualquier argumento caprichoso, el Señor hizo Su declaración en Génesis 21:12 y 17:21, que establece claramente la única condición para ser parte de Su pueblo:
 
Solo los descendientes de Isaac a través de las Doce Tribus del Israel bíblico. Nadie más.
 
De hecho, desde los mismos orígenes de los Judíos, y dado que crecieron sabiendo que no cumplían con este criterio específico, tramaron la conspiración para apropiarse de la identidad de los Judaítas (descendientes a su vez de Judá, hijo de Jacob y nieto de Isaac). Sin embargo, no fue sino hasta principios del siglo XX cuando pusieron en marcha dicha conspiración a través de dos fases:
 
1) Masificar la doctrina del Dispensacionalismo, e
2) Insertarse en la línea de la historia bíblica.
 
La primera parte se cumplió a cabalidad en los primeros años del siglo 20: la doctrina de la Dispensación se convirtió en la columna vertebral de la teología en las iglesias evangélicas y protestantes que no solo dieron su apoyo al naciente sionismo judío, sino que se volvieron, sin saberlo, difusoras y defensoras en el mundo entero de dicha conspiración. Y la segunda parte empezó a cumplirse en 1960 cuando los judíos sionistas de infiltraron en la Sociedad Bíblica Americana, desde donde corrompieron la Biblia sin ningún temor a Dios, publicando Biblias en todos los idiomas, versiones y casas editoriales donde sustituyeron seis etnónimos bíblicos originales asociados a la historia del Israel bíblico, "Hebreo, Israelita, Judá, Judaíta, Judea, Judeano." En su lugar insertaron "Judío, Judaísmo," dos términos no bíblicos que surgieron en el siglo IV a.C. de la contracción del gentilicio “Judaíta.”
 
Hoy en día, el término "judío" es sinónimo de "Hebreo, Israelita o Judaíta" y del mismo modo, "judaísmo" se presenta como la religión, cultura e historia de los israelitas bíblicos, lo cual constituye una herejía de proporciones bíblicas. Este tema se explora con mayor profundidad más adelante, en el Capítulo 4.
 
Dicho y explicado todo esto, cualquier debate adicional sobre la trama de los judíos de pasar por el pueblo escogido de Dios no solo es inútil, sino también indigno. Alguien podría mencionar a los Edomitas, descendientes de Isaac a través de Edom, como los antepasados ​​de algunos judíos. Sin embargo, este argumento tampoco es válido, ya que Dios despojó a los Edomitas o Idumeos de su condición de pueblo elegido, como se explica más adelante.
 
Lo que sí es válido es que los Judaítas y los judíos tienen orígenes étnicos completamente diferentes, porque no comparten ningún vínculo genético. Mientras que los Judaítas son el pueblo de Dios porque su linaje comienza con Set, continúa con Noé, luego con Sem, Abraham, Isaac, Jacob y finalmente Judá, el linaje de los judíos, por su parte, desciende de Caín, luego de Canaán y finalmente de los Kházaros. Según esta línea genealógica bíblica, los judíos ni siquiera descienden de Abraham, simplemente porque no provienen de Sem, sino de los Cananeos, descendientes de Caín. Por lo tanto, si los judíos no descienden de Abraham, no son ni Semitas, ni Israelitas, ni mucho menos Judaítas; en consecuencia, no pueden formar parte de la nación bíblica de Dios.
 
Este hecho ha sido probado por innumerables estudios científicos, históricos, académicos, bíblicos, biológicos y antropológicos, a pesar de que los judíos lo han negado, acusando a los autores de antisemitismo, refutando, desacreditando, amenazando, ocultando e incluso alterando todos los documentos relevantes. Ahora bien, la declaración de Génesis 21:12, confirmada por Génesis 17:21, afirma con toda claridad, sin dar lugar a confusión ni a interpretaciones erróneas, que Dios estableció su pacto a través de Isaac y cumplirá Sus promesas a Abraham a través de Isaac y solo a través de Isaac, no de Ismael, ni de los Cananeos, Kházaros, o judíos ni de ningún otro pueblo. Estos dos versículos enfatizan, además de la elección soberana de Dios, el papel de Isaac como el hijo de la promesa.” Incluso el Señor le indicó a Sara el momento exacto del nacimiento de Isaac: «el año que viene por estas fechas.»
 
Por lo tanto, el pacto de Dios se establecerá a través de Isaac, quien, como hijo de la promesa, es el heredero designado y verdadero de las promesas del pacto, las cuales incluyen únicamente a sus numerosos descendientes: las Doce Tribus de Jacob. El pacto entre el Señor y Abraham también se considera un acontecimiento profético relacionado con la venida del Mesías, quien descendería de Isaac, así como el cumplimiento de la promesa de multiplicación y bendición que fluirá a través de Isaac y sus descendientes, culminando finalmente en Jesucristo, descendiente de la casa de Judá, por lo tanto, Judaíta, y judío, jamás.
 
El contexto de Génesis 21:12 es la visita del Señor a Abraham cuando éste tenía 99 años. Dios le revela Sus planes al patriarca y le da un nuevo nombre. A diferencia de visitas anteriores que incluían Su grandiosa e incondicional promesa, las palabras de Dios a Abraham fueron sumamente específicas. Además de cambiarle el nombre, Dios le ordenó que caminara delante de Êl y que fuera irreprensible, que se circuncidara a sí mismo y a todos los varones de su casa. Dios también cambió el nombre de Saraí a Sara, revelando que ella daría a luz un hijo, Isaac, y que ese hijo sería aquel a quien se transmitirían las promesas del pacto de Dios. Esto confirma que nadie, ni siquiera Ismael como descendiente de Abraham, formará parte del pueblo del pacto de Dios.
 
Por lo tanto, si los judíos no descienden de Isaac-Abraham-Sem, ¿cuál es su verdadero origen? Si no son el pueblo de Dios, ¿quiénes son? ¿dónde está el verdadero pueblo que el Creador eligió como Suyo? ¿Es cierto que los Israelitas desaparecieron para siempre y nadie sabe dónde están?

2. EL VERDADERO ORIGEN DE LOS JUDÍOS

Esta es la verdadera historia del origen de los judíos y del judaísmo. Durante los últimos 120 años, los judíos se han hecho pasar como el pueblo de Dios mediante una conspiración cuidadosamente orquestada basada en dos factores: 1) Apropiarse de la identidad de los Judaítas bíblicos, y 2) Manipular todas las ediciones de la Biblia publicadas después de 1960, para insertar al sionista Israel y el judaísmo en la línea de la historia bíblica:

1. Acerca de apropiarse de la identidad de los Judaítas bíblicos, el verdadero origen de las dos principales etnias judías son los Kházaros, quienes a su vez descienden de los Elamitas, surgidos al norte de Babilonia hace unos cuatro mil años, en la región que hoy ocupan Georgia, Azerbaiyán y Armenia. Los Elamitas dieron origen a varias etnias como Persas, Palestinos, y los Kházaros Cananeos y Euroasiáticos. La tercera rama de los judíos actuales son los naturalizados.
 
Los judíos, para desviar la atención del mundo del hecho de que no cumplen con el único requisito de ser descendientes de Isaac para ser considerados como la nación del Todopoderoso, han estado presentándose como Semitas, lo cual también es falso pues tampoco descienden de Sem, tal como se puede ver en la genealogía bíblica, que los expone por lo que son, el falso pueblo de Dios:
 

Eva-Satanás→ Caín→ Nahama-Cam→ Canaán→ Cananeos→ Elamitas→ Kházaros:

ð  Kházaros-Cananeos→ Judíos Ashkenazis (Reptilianos); y

ð  Kházaros-Judeanos→ Judíos Sefardíes (Euroasiáticos)


2. Y acerca de manipular TODAS las ediciones de la Biblia posteriores a 1960 en TODAS las versiones y en TODOS los idiomas, cientos de versos y textos bíblicos han sido manipulados y alterados, y decenas de varios libros y documentos originales han sido cercenados de la Biblia original bajo la excusa de ser “apócrifos.” El caso más escandaloso es la sustitución de varios términos bíblicos surgidos desde el comienzo de la historia de Israel, hace cuatro mil años: "Hebreo, Israelita, Judea, Judeano, Judá, Judaita” reemplazados por dos términos que surgieron recién en el siglo 4 a.C. "Judío, Judaísmo.”
 
Precisamente este acto abusivo y criminal de los traductores judíos obligó a los eruditos bíblicos, académicos, líderes religiosos, políticos y literalmente a todo el mundo a incluir al Israel sionista y los judíos en la narrativa bíblica, sin importar que esto constituyera la mayor falsedad en la historia de la humanidad.

Dado que la resurrección de Jesucristo es el acontecimiento más importante de la historia bíblica y universal, conocer el verdadero origen de los judíos es vital para todo cristiano y para la humanidad, ya que ayudará a comprender las razones de la violencia y la depravación que han asolado la Tierra a lo largo de su historia. Lamentablemente, la mayoría de los cristianos desconocen esta verdad porque nunca la escucharán en sus iglesias ni leerán la Biblia, y cuando lo escuchan, lo niegan con todo fanatismo.

A continuación, los seis subtítulos en que subdivide este sub capítulo y que describen la composición demográfica de donde provienen los judíos modernos, en orden de aparición:
 
2.1. Composición Religiosa-Demográfica de Israel
2.2. Kházaros Canaanitas Saduceos (Asquenazíes Sionistas)
2.3. Kházaros Judeanos Fariseos (Extintos)
2.4. Kházaros Euroasiáticos Sefardíes
2.5. Halájicos (Colonos Naturalizados Judíos)
2.6. Árabes y otras Minorías (Cristianos, Drusos, Shiitas)
 
2.1. Composición Religiosa-Demográfica de Israel

 

POBLACIÓN DE ISRAEL A DICIEMBRE 2025: MAS DE DIEZ MILLONES
 
 
 
 
 
 
 
JUDIOS
75 %
o
7,500.000
Kházaros
Canaanitas
Asquenazis
(Sionistas)
 
20%,
o
1,500,000
Descendientes de la mezcla entre los antiguos Cananeos y los primeros Kházaros que llegaron a Canaán por primera vez tras las invasiones babilónicas del Reino de Israel en el 723 a.C. Recordar que los Canaanitas descienden del Reptil Caín, por lo tanto, portan los mismos genes Reptilianos.
 
Kházaros
Euroasiáticos
Sefardíes
(No Sionistas)
57%
o
4,275,000
Descendientes de los Kházaros que llegaron a Judea en migraciones sucesivas, desde el año 583 a.C. hasta la última en 1795 d.C., cuando más de cien mil de ellos fueron deportados a Palestina por el zar ruso Alejandro I.
 
Halájicos
(Colonos Naturalizados
Judíos)
15%
o
1,125,000
Personas de diversos orígenes étnicos que se naturalizaron israelíes tras declarar ser descendientes de madre judía y convertirse al judaísmo.
 
Judíos
“Ateos”
 
8%
o
600.000
Israel ha extendido el término “judío" no solo a la religión, sino a la nacionalidad israelí, por lo tanto, judíos son todos, incluyendo los más de 600 mil que se declaran ateos y practicantes de todo tipo de aberraciones sexuales.
 
 
 
NO JUDIOS
25%
o
2,500.000
 
Árabes
Israelíes
 
22%
o
2,200.000
Árabes nacidos en Israel pero que no practican el judaísmo. Constituyen sobre el 22% de la población total del país.
 
Cristianos,
Drusos y
Shiitas Israelíes
3%
o
300.000
Cristianos y otras minorías nacidos en Israel:
-Drusos: religión árabe, abrahámica, monoteísta y sincrética que cree en la reencarnación;
-Chiitas: la rama del Islam que sostiene que el liderazgo de la comunidad debe ser Musulmán.
 
 
Aunque se desconocen los porcentajes exactos de cada grupo demográfico que reside actualmente en Israel —debido a las restricciones gubernamentales sobre el acceso de extranjeros a datos demográficos—, las cifras presentadas en esta tabla provienen de datos facilitados por la ONU y organizaciones privadas, que detallan la composición demográfica y religiosa de Israel. La población total del país supera los diez millones de habitantes, distribuidos de la siguiente manera: 7,5 millones (75%) se identifican como judíos pertenecientes a una de las tres ramas principales del judaísmo: asquenazí (20%), sefardí (57%) y Halájicos (15%). El 8% restante se identifica como ateo. De los 2,5 millones (25%) restantes, 2,2 millones (22%) son musulmanes, mientras que alrededor de 300.000 (3%) se identifican como cristianos, drusos o chiitas.
 
2.2. Judíos Reptilianos Kházaros Canaanitas (Asquenazíes Sionistas)

Los Cananeos o Canaanitas son la etnia NO semítica que habitó en la región conocida como Canaán, los territorios ubicados al norte de Jerusalén conocidos en los tiempos del reino de Israel como Samaria o Galilea. Esta región fue llamada así por Canaán, el hijo de Cam y su madre Nahama, y nieto de Noé. Luego de que bajaran las aguas del Diluvio, Dios le dio a Noé disposiciones expresas para sus tres hijos, Cam, Set y Jafet y a sus descendencias acerca de los territorios donde debían asentarse y multiplicarse. Pero Canaán desobedeció y en lugar de ubicarse en las tierras del norte de Africa donde había sido enviado, se quedó en aquellas tierras que hoy ocupa el estado sionista de Israel.
 
Ahora, Nahama es la última de las diez generaciones que descienden de Caín, el hijo de Eva con la serpiente del Edén, por lo tanto, las diez generaciones incluyendo Nahama eran Reptilianos porque heredaron los genes de la serpiente. Todos los Reptilianos de la tierra fueron eliminados en el Diluvio, pero en un terrible pecado, Nahama sedujo a su propio hijo Cam para embarazarse de éste y reactivar en Canaán la semilla del enemigo de Dios. Por lo tanto, Canaán y todos los pueblos que éste dio origen, también llevan dicha semilla, por lo tanto, también son reptilianos, tal como lo denuncia Jesûs en Juan 8:44.
 
Canaán dio origen a los Heteos, Gergeseos, Amorreos, Ferezeos, Amalecitas, Moabitas, Heveos, Amonitas y Jebuseos, nueve pueblos a quienes la Biblia llama en Deuteronomio 7:1-15 “enemigos de Dios.” Precisamente, el Señor llamó a Abraham y creó a Israel para que acabaran con todas estas tribus debido a su condición reptiliana que implica una gran maldad. Pero Israel falló, y los Reptilianos no solo que han sobrevivido hasta el día de hoy, sino que se han multiplicado de gran manera regándose por todos los países del mundo donde se han insertado en todos los campos del quehacer humano para apropiarse de toda la riqueza de los países y provocar todas las maldades que asolan la tierra.
 
Volviendo al tema acerca del verdadero origen de los judíos de hoy, y según la Biblia, los Hititas dejaron Canaán y se asentaron en las tierras al norte de lo que hoy son Irak e Irán donde dieron origen a los Sumerios, la primera civilización humana de la cual vienen otros imperios como Babilonia, Asiria, y los mismos Persas. Todos estos imperios practicaban un sistema religioso politeísta centrado en un vasto panteón de dioses y diosas antropomórficos, cuya doctrina quedó plasmada en dos documentos llamados “Khábala y Talmud.” En esa región también aparecieron otras etnias como los Kházaros, que vienen de la mezcla de Persas, Turcos y Armenios, y que se asentaron en la región ubicada entre los mares Caspio y Negro.
 
Los libros de historia informan que los primeros Kházaros llegaron a Palestina en sucesivas migraciones, la primera en el siglo 7 a.C. tras la desaparición del Reino del Norte o de Israel debido a las invasiones babilónicas. Los Babilonios trajeron a los Kházaros a Samaria para reemplazar a los Israelitas, pues los pocos supervivientes de las nueve tribus fueron llevados cautivos a Babilonia. Dios permitió la desaparición del Reino del Norte debido a que se entregaron en forma desenfrenada a la adoración de varios dioses entre ellos, el demonio Baal, eventos que sucedieron durante el ministerio del profeta Elías y relatados en los primeros capítulos del libro de 2da de Reyes.
 
Ahora bien, aquí radica el sustento de la teoría que sostiene que los judíos que descienden de los Kházaros Cananeos son Reptilianos: cuando los Kházaros arribaron a Samaria, terminaron mezclándose con los Cananeos, cerrando el círculo biológico y dando lugar al grupo étnico de seres híbridos reptilianos, mitad serpiente, mitad humanos, quienes, por tener la semilla del enemigo de Dios, son capaces de cometer contra la humanidad actos terribles de maldad y perversión. Debido precisamente a que, como descendientes de Caín portan la semilla de la serpiente Shatam, enemiga de Dios. Incluso entre los judíos este grupo étnico es secretamente conocido como la "Decimotercera Tribu.”
 
Durante los siguientes tres siglos, los Kházaros Cananeos abrazaron al judaísmo, la nueva religión traída a Judá por los Judaítas Babilónicos, y fundaron el Sanedrín, donde fueron conocidos como “Saduceos” y donde se gestó el complot para asesinar a Jesûs. Si fueron capaces de matar al Hijo de Dios, imagínense lo que estos seres pueden hacer a simples mortales. Los judíos Kházaros Cananeos tenían una particular interpretación de la Torá, basada en los libros satánicos, el Talmud y la Cábala.
 
Para el año 70 d. C., en el asedio y destrucción de Jerusalén, los Judíos Kházaros Judeanos que vivían en la ciudad fueron aniquilados todos, mientras los Judíos Kházaros Cananeos sobrevivieron porque obviamente vivían lejos de Jerusalén, en Samaria, desde donde huyeron a lo que hoy son el Líbano, Siria, Irak e Irán, y más tarde a Europa, Rusia y Sudamérica, donde se insertaron sutilmente entre las poblaciones locales mientras continuaban alabando en secreto a Baal practicando sacrificios de niños, y trabajando en su plan para apropiarse de la identidad bíblica de los Judaítas como paso preliminar para lograr el dominio total sobre toda la humanidad, objetivo que debe cumplirse a cabalidad antes del aniversario del segundo milenio de la resurrección de Jesucristo, esto es, el año 2030.
 
En 1895 nace el Sionismo luego de que los Judíos Kházaros Cananeos fundaran en Suiza el Partido Sionista Israelí, y dos años más tarde elaboraron las directrices de su plan secreto para apoderarse de la riqueza mundial, plasmadas en el libro “Los Protocolos de los Sabios de Sion,” mismo que, a propósito, fue prohibido, confiscado y retirado de todas las bibliotecas del mundo. Veinte años más tarde, en 1916, el Parlamento Británico expidió la “Declaración de Balfour” que autorizaba la concesión de vastas extensiones de tierra y propiedades de Palestina para los Judíos, y los permisos para desplazar a sus legítimos dueños. Entonces, los Judíos, ya sionistas, iniciaron la invasión y apropiación de los territorios ocupados por los Palestinos por los últimos mil años, marcando también el comienzo del genocidio en su contra. Desde entonces, los sionistas se han apropiado con violencia y muerte no solo de los territorios “legalmente” adjudicados a ellos sino también de las tierras que fueron declaradas por la ONU como Palestinas.
 
Los modernos sionistas Kházaros Cananeos constituyen aproximadamente el 25% de la población judía actual. Se han multiplicado enormemente hasta nuestros días y han alcanzado un poder colosal a nivel mundial, acaparando el 80% de la riqueza mundial al involucrarse en todos los ámbitos de la actividad humana y tomar el control de los puestos de poder más importantes en numerosos gobiernos y países, desde donde trabajan activamente para la fase final del plan sionista-judío: someter a la humanidad a su poder satánico.
 
El “Consejo Mundial de los 300” es el máximo órgano rector del judaísmo, y delega funciones específicas a diversas entidades judías, como los judíos ortodoxos, las Fuerzas de Defensa de Israel, el Mossad y el Likud, entre otros. Por ejemplo, los judíos sionistas ortodoxos son los estrategas principales, quienes desarrollan todas las estrategias necesarias para alcanzar los objetivos sionistas. Su gran astucia y perspicacia provienen del estudio exhaustivo de la Khábala, Talmud y Zohar, tres libros que, como se mencionó anteriormente, son de origen y contenido satánico.
 
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Mossad (servicio secreto) son responsables de llevar a cabo operaciones militares y misiones secretas con la mayor maldad posible, que implican la comisión de crímenes atroces contra todos aquellos a quienes consideran enemigos de Israel. En cuanto al Likud, es el partido político sionista cuya función es promulgar leyes para la implementación de todas las estrategias desarrolladas por los judíos sionistas ortodoxos, así como defender y proteger a todos los oficiales israelíes acusados de crímenes que puedan ser procesados ​​en las cortes internacionales.
 
Todos los ciudadanos judíos de Israel incluyendo los miembros del Sionismo, políticos y religiosos judíos ortodoxos, no trabajan como normalmente el resto de la humanidad lo hace. Sin embargo, todos ellos disfrutan de sistemas gratuitos y de primera calidad tanto de salud y educación en todos los niveles, acceso libre a la ciudadanía de los EEUU, generosas pensiones y ayudas financieras sustanciales a los hogares, y por supuesto, el presupuesto inmenso para las costosísimas fuerzas armadas judías, policía, servicios de seguridad, etc. Son los ciudadanos estadounidenses que, con su trabajo duro de cada día, cubren el presupuesto de Israel, pues el gobierno de los Estados Unidos envía desde 1960 a Israel, cinco mil millones de dólares cada año.
 
2.3. Kházaros Judeanos Fariseos (Extintos)

Los libros de historia informan que la siguiente oleada de Kházaros llegó a Judea luego de las invasiones Asirias al Reino del Sur o Judá, en el año 583 a.C. Aunque Judea no quedó vacía como el caso de Samaria, todos los sobrevivientes de las tres tribus de Judá, Simeón y Benjamín fueron llevados cautivos a Babilonia, lo cual provocó la desaparición del reino y la llegada al área de otros pueblos. Los Asirios querían mantener el dominio étnico y trajeron a los Kházaros, quienes, junto con los Judaítas babilónicos que habían regresado a Judea para reconstruir el Templo, no solo adoptaron la religión anatema llamada "judaísmo", sino que la desarrollaron y judaizaron al resto de los habitantes de Jerusalén y Judea, incluyendo a los Idumeos.
 
Así nacieron los judíos Kházaros Judeanos que con el tiempo llegaron a ser conocidos como Fariseos cuando formaron parte del Sanedrín, junto con los Saduceos (judíos Kházaros cananeos, con quienes mantuvieron una amarga y constante confrontación debido a sus interpretaciones opuestas de las doctrinas de la Torá. Pero los judíos Kházaros Judeanos no pudieron escapar de la masacre del año 70 d. C., a diferencia de los Cananeos, y, por lo tanto, desaparecieron, pero momentáneamente.
 
2.4. Kházaros Judeanos Sefardíes

Aunque como se lee arriba, la primera generación de los Kházaros Judeanos fue exterminada en el año 70 d. C., varias oleadas posteriores arribaron a Palestina durante los siguientes dos milenios d.C. Por ejemplo, la oleada del siglo 7 d.C., tras el asedio de Jerusalén por el califa Omar. Aproximadamente mil años más tarde, en 1795, más de cien mil Kházaros llegaron a Palestina exiliados por el zar ruso Alejandro I. Y éstos se convirtieron en los judíos Sefardíes de hoy. Esta es la historia.
 
A principios del siglo 17 d.C., los Kházaros de Khazaria habían fundado el kaganato o reino Kházaro, que con el tiempo se volvió muy poderoso y rico gracias a su posición estratégica en la Ruta de la Seda, por donde transitaba todo el comercio entre Europa, el Imperio ruso y Zhongguo (China), Joseon (Corea) y Tokugawa (Japón). Como parte de esta actividad comercial, los Kházaros impusieron peajes a las caravanas de mercaderes que atravesaban sus territorios. Pero su ambición creció, y comenzaron a atacar y asesinar a viajeros y comerciantes y robar sus mercancías hasta que el zar ruso Alejandro I envió a su ejército para exterminarlos.
 
Tras la destrucción del reino de Khazaria, más de cien mil Kházaros supervivientes fueron exiliados a Palestina, donde se adaptaron rápidamente y se convirtieron al judaísmo, ya que también veneraban al demonio Baal, el Talmud y la Cábala, convirtiéndose así en la nueva generación de Judíos Kházaros, antes Judeanos y ahora Sefardíes que, con el pasar de los años son el principal origen étnico del que procede aproximadamente el 57% de los judíos actuales, la mayoría no Sionistas, e incluso algunos antisionistas llamados “Neturei Karta.”

 

2.5. Halájicos (Colonos Naturalizados Judíos)

El tercer grupo étnico de judíos modernos está compuesto por ciudadanos nacidos en otros países que se naturalizaron a través del programa de ciudadanía del gobierno israelí, vigente desde la fundación del Estado sionista en 1948 hasta la actualidad. Actualmente, los judíos naturalizados representan el 15% de la población judía, es decir, aproximadamente 1.125.000 personas.
 
Los colonos o Halájicos son personas de diversos orígenes étnicos que obtuvieron la ciudadanía israelí declarándose descendientes de madre judía. El objetivo de este programa, ofrecido por el gobierno sionista israelí, es atraer a miles de nuevos colonos, con el único requisito de convertirse al judaísmo para obtener la ciudadanía. Los solicitantes ni siquiera necesitan someterse a una prueba genética para demostrar su origen étnico, ya que el gobierno israelí ha prohibido las pruebas genéticas bajo pena de prisión y fuertes multas para quienes las soliciten.
 
Los colonos son quienes realizan el trabajo sucio, invadiendo, incendiando o confiscando tierras, hogares, propiedades e incluso negocios palestinos, incluyendo los de personas que han vivido allí durante generaciones. Los colonos atacan e incluso asesinan a palestinos con impunidad, con la complicidad de la policía y el ejército sionistas. Un dato interesante es que un gran porcentaje de judíos naturalizados abandona el judaísmo al darse cuenta de lo perversa que es su doctrina. Tan pronto como se establecen, se distancian gradualmente de la práctica de esa religión, regresando a su fe anterior o simplemente convirtiéndose en ateos.
 
2.6. Árabes y Otras Minorías (Cristianos, Drusos, Shiitas)

Los árabes israelíes no judíos nacidos en Israel constituyen una población que existe desde hace muchas generaciones y que actualmente representa más del 22% (2,2 millones) de la población total de Israel. Han convivido pacíficamente con judíos y no judíos durante siglos, desde antes de la fundación del Estado sionista. Árabes y judíos han sido vecinos e incluso socios comerciales, y es muy común verlos, especialmente en las calles de Jerusalén, paseando juntos o disfrutando de un sahlab (una bebida tradicional israelí) o una limonada fría por las tardes. Otras minorías que viven en Israel son los cristianos, drusos y chiítas, que suman alrededor de 300.000 personas, es decir, el 3 %.
 
3. OTROS ORÍGENES ÉTNICOS DISPUTABLES

Los judíos se han presentado ante el mundo durante los últimos ciento veinte años como Semitas y como el pueblo de Dios porque supuestamente descienden del Israel bíblico, específicamente de los Judaítas, una de las tres Tribus que conformaron el reino del Sur o Judá. Sin embargo, como se ha demostrado anteriormente, los judíos no tienen origen en ninguno de estas Tribus ni guardan ninguna relación genética porque —presta atención, querido lector— el remanente de los Judaítas que volvió de Babilonia a reconstruir el Templo, es decir, los Judaítas Babilónicos, NUNCA se mezclaron ni con los Kházaros Cananeos, Kházaros Judeanos, o con los Kházaros que procedían directamente de la Khazaria euroasiática. Al contrario, los Judaítas desaparecieron para siempre.
 
Pero los judíos saben muy bien esta verdad, y precisamente para causar confusión y mantener a la humanidad ocupada en tratar de resolver el tema o simplemente creer, los académicos sionistas han lanzado varias hipótesis falsas, entre ellas, que hay corrientes de judíos que originan en los Edomitas (Idumeos) y en los Esenios. Sin embargo, los científicos que han estudiado los genes de los judíos actuales en todas las comunidades judías del mundo y los han comparado con los genes de restos humanos hallados en yacimientos arqueológicos de todo el territorio de Israel, que se presume pertenecen a los israelitas, no han encontrado ninguna similitud genética entre estos dos grupos, ni siquiera en porcentajes mínimos iguales o inferiores al 1%.
 
La conclusión científica es clara: no existe ninguna conexión biológica entre los judíos de los tiempos actuales con los grupos étnicos Edomitas (idumeos) y los Judaítas Babilónicos (Judaítas, Benjamitas y Simeonitas).
 
Dicho esto, procedemos a explicar en los siguientes tres subtítulos las razones científico-históricas para refutar absolutamente el supuesto origen bíblico de los judíos,
 
3.1. Edomitas o Idumeos
3.2. Judaítas Babilónicos
3.3. Esenios
 
3.1. Edomitas o Idumeos

Como se mencionó en el Capítulo I, los Edomitas descienden de Esaú, el hijo primogénito de Isaac, lo cual convertiría a los judíos en el pueblo bíblico de Dios. Sin embargo, en el supuesto no consentido de que los judíos Kházaros tanto Cananeos como Judeanos se hubieran mezclado con los Edomitas, la supuesta descendencia semítica se hubiera caído inmediatamente debido a que Dios mismo había despojado a los Edomitas de esa condición debido a su gran maldad contra los Israelitas, sus primos hermanos, cuando éstos volvían de Egipto e iban hacia Canaán.
 
Según la Biblia, Esaú fue el primogénito de Isaac, pero perdió la primogenitura al cambiársela a su hermano Jacob por un plato de lentejas. Más tarde, Jacob engañó a Isaac para recibir la bendición profética destinada a Esaú, quien juró venganza en contra de Jacob y sus descendientes. Esaú dio origen a un pueblo numeroso con el cual se mudaron a vivir a Edom, un territorio ubicado al sur de Israel, cerca de la frontera con Jordania, y donde se encuentra la ciudad de Petra. “Edom” significa “rojo” y aquellas tierras debían su nombre a que eran rojas, y debido a que Esaú y sus descendientes eran pelirrojos, fueron a ser llamados "Edomitas.”

Cuando Moisés y los Israelitas volvían del cautiverio en Egipto con rumbo a Canaán, debían pasar por territorio Edomita, en una jornada que no debía tomarles más de 7 días. Pero los Edomitas no los dejaron pasar obligándolos a que se desviaran hacia el desierto del Sinaí donde anduvieron perdidos por 40 años. Esa es la razón por la que cual Dios condenó a los Edomitas a su desaparición por completo de la faz de la tierra, por lo que, si existieran judíos descendientes de la unión de Kházaros y Edomitas, ninguno de ellos sería Semita. Esta verdad bíblica pone fin a cualquier reclamo acerca de la teoría de que los judíos descienden del pueblo bíblico israelita a través de Esaú.
 
Más tarde, cuando se estableció el reino de Israel, los Edomitas continuaron atacando a los Israelitas hasta que David los sometió. Alrededor de quinientos años más tarde, en el siglo 2 a.C., los Judaítas Babilónicos junto con los Kházaros judíos habían expandido al judaísmo, y convirtieron a los Edomitas. En aquel momento, el idioma oficial era el griego, por lo que el gentilicio “Edomita” cambió a “Idumeo,” lo que dio lugar a los judíos Idumeos quienes desaparecieron para siempre luego de la masacre de Jerusalén en el 70 d. C.
 
Un personaje bíblico de ascendencia Idumea es Herodes el Grande, el gobernador de Judea bajo dominio romano quien, en el siglo 10 a.C. decretó la muerte de todos los bebés menores de dos años en todo el territorio de Judea, en un intento por acabar con la vida del Niño Jesús.
 
3.2. Judaítas Babilónicos (Primeros Judíos)

Además de los Edomitas, existe otra etnia formada por la primera generación descendiente de los Judaítas que fueron llevados cautivos a Babilonia en el 583 a. C. Estos nacieron en Babilonia y crecieron asimilando la cultura, las costumbres, las tradiciones, el idioma y, por supuesto, la religión politeísta babilónica originaria de Sumeria. En lugar de preservar la fe bíblica de sus padres, permitieron su fusión con la religión babilónica, lo cual dio como resultado al judaísmo, que, al ser una mezcla entre lo divino y lo infernal, es una apostasía, abominación espiritual, razón por la cual Dios los desapareció de la faz de la tierra.
 
Los Judaítas Babilónicos regresaron a Jerusalén en el 538 a.C. a reconstruir el templo y las murallas de la ciudad, y trajeron consigo tanto su nueva cultura como su religión, ambas desconocidas para los habitantes de Judea, quienes, al notar las grandes contradicciones entre los rituales bíblicos practicados por los antiguos Judaítas y los rituales de los recién llegados, crearon el término “Jud” que es el diminutivo del gentilicio “Judaíta” para referirse a aquellos. Así nació el término “judío” y más tarde “judaísmo.”
 
Con el tiempo, los Judaítas Babilónicos se integraron al Sanedrín junto con los judíos Kházaros Cananeos, llamados Saduceos, y los judíos Kházaros Judeanos, llamados Fariseos. Los Judaítas Babilónicos, que tenían importantes discrepancias doctrinales con el judaísmo, abandonaron el Sanedrín luego de la resurrección de Jesûs, y se exiliaron en el desierto, luego de lo cual fueron conocidos como “Esenios,” y poco después se extinguieron para siempre.
 
3.3. Esenios

Los Judaítas Babilónicos fueron el último remanente descendiente de las tribus de los Judaítas, Benjamitas y Simeonitas que regresaron a Jerusalén en el 538 a.C. y se extinguieron 500 años más tarde. Varios historiadores antiguos, como Flavio Josefo, Filón, Plinio el Viejo y Dión Crisóstomo, mencionan a los Esenios como una comunidad que surgió en el desierto de Qumrán entre el siglo 1 a.C. y el siglo 1 d.C., la misma zona donde se descubrieron los Rollos del Mar Muerto en 1947. La comunidad de Qumrán, situada al oeste del Mar Muerto, se asocia ampliamente con los Esenios, y se cree que fueron los guardianes de los rollos bíblicos.
 
Los Esenios surgen cuando alrededor de cuatro mil Judaítas Babilónicos se exiliaron voluntariamente al desierto como rechazo a la apostasía de la religión judía babilónica que había invadido Judea y sus alrededores. En el desierto, vivieron como ascetas, se organizaron en comunidades, compartieron sus posesiones, rechazaron la esclavitud impuesta por los romanos y practicaron la agricultura, la artesanía y la curación de los enfermos a través de orar e imponer las manos.
 
Precisamente por esta razón, los habitantes de Judea los llamaron Esenios, término que significa “santos, o los que pueden sanar,” aunque ellos se referían a sí mismos como “los nuevos, los muchos, o el remanente.” Tras el ministerio, muerte y resurrección de Jesucristo, los Esenios centraron su fe en vivir en santidad, en la estricta observancia de la ley bíblica, el bautismo por inmersión en agua, y en un fuerte componente profético apocalíptico basado en la promesa de la Segunda Venida del Señor. Si bien permitían el matrimonio y exigían una estricta monogamia para todos los casados, la mayoría practicó el celibato, lo que resultó en un número reducido o nulo de descendientes.
 
Dadas las similitudes entre las experiencias en el desierto de Jesûs y Juan el Bautista con las de los Esenios, es muy probable que el Señor y Su primo tuvieran contacto con ellos, quienes también, además de fundar su fe en el bautismo en agua, invocaban frecuentemente el versículo de Isaías 40:3,
 
«Una voz clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; allanad en el desierto una calzada para nuestro Dios.»
 
De hecho, es posible que la iglesia Cristiana primitiva haya sido fundada por los Esenios, ya que se les considera el primer movimiento precristiano y neopitagórico que influyó significativamente en el cristianismo primitivo. Algunos estudiosos, como Ernest Renan, incluso han afirmado que “el Cristianismo fue en gran medida el glorioso triunfo del Esenismo.”
 
La teoría de los historiadores de que los judíos descienden de los Esenios carece por completo de fundamento por varias razones, por ejemplo, los Esenios rechazaron el judaísmo luego de la resurrección de Jesucristo por considerarlo una doctrina contraria a la fe bíblica. En cambio, basados en la Torá, y en las enseñanzas de Jesûs, guardaron su fe, de lo cual surgió el cristianismo. Otro argumento es que los Esenios sobrevivieron a la destrucción de Jerusalén, sin embargo, al convertirse en ascetas en el desierto, no tuvieron descendencia, desaparecieron para siempre.
 
En cuanto a la destrucción de Jerusalén y el exterminio de sus habitantes, los Esenios, que también conocían la profecía de Jesûs sobre la destrucción de la ciudad, sobrevivieron al igual que los Cristianos pero no porque huyeron con antelación como los creyentes, sino porque ya se habían auto exiliado al desierto de Judea, unos 50 kilómetros al sur, donde los ejércitos romanos no llegaron, y donde se convirtieron en ascetas, por lo que no tuvieron descendencia y desaparecieron para siempre, lo que echa por tierra cualquier reclamo de los judíos de ser descendientes de los Esenios.
 
Si bien es cierto que los Judaítas fueron aniquilados por mandato divino por haber permitido el nacimiento del judaísmo, la religión anatema que dio origen al primer Anticristo, Los Esenios dieron origen al Cristianismo primitivo, por lo cual serán redimidos en el cumplimiento de la profecía de Ezequiel sobre el Valle de los Huesos Secos que, por cierto, NO se refiere a los judíos actuales, sino a las tres tribus Judaítas descendientes de Judá, Benjamín y Simeón, pero también a los descendientes de las nueve tribus de Israel diseminadas por Europa, Asia y sobre todo, en las Américas.
 
Sin embargo y a pesar de la veracidad de todos estos hechos históricos, todavía existen algunas sectas judías que se identifican como descendientes de los Esenios. No obstante, como se ha reiterado varias veces en este texto, estas afirmaciones son falsas, ya que los judíos no descienden de Isaac, mientras que los Esenios sí lo hicieron.
 
4. LA REDENCIÓN ES PARA LOS ISRAELITAS BÍBLICOS

Los judíos, basándose en las profecías del Valle de los Huesos Secos del profeta Ezequiel, han construido otro argumento falaz para presentarse como la nación elegida por Dios que espera su redención, que, según ellos, es inminente. Para este fin han colocado las cargas explosivas debajo de la mezquita de Al-Aqsa ubicada en el Monte del Templo, Jerusalén, para implosionarla en segundos. Así mismo, tienen listas todas las piezas para ensamblar el Tercer Templo en cuestión de horas, todos los objetos religiosos y las novillas rojas para el re empezar los sacrificios a pesar de que el Señor los prohibió expresamente.
 
Pero también, el judaísmo ha nombrado a su Gran Rabino, la cabeza máxima del primer Anticristo que es el Israel y el judaísmo sionista. Este personaje siniestro entrará en el Templo y se sentará en el trono que está reservado para Dios Todopoderoso, evento que será el cumplimiento de la profecía del Señor Jesûs al que llamó “Abominación Desoladora.” Una vez entronado, el gran Rabino decretará el comienzo de la persecución contra los Jesucristianos. Según lo escrito en la Biblia, la razón por qué el pueblo redimido por la sangre de Jesûs debe ser exterminado es porque mientras ellos estén en la tierra, el Espíritu Santo impedirá que Satanás finalice sus planes para destruir a la humanidad.
 
Estos terribles acontecimientos son previos al Rapto de los Jesucristianos, el evento donde los ángeles de Dios arrebatarán de la tierra a los creyentes en Jesûs que guardaron su santidad, esto es, los mártires decapitados, los fieles que sobrevivieron a la persecución, y todos aquellos que durmieron en santidad desde la resurrección de Jesucristo hasta antes de la persecución. Los mártires decapitados son los santos de Jesucristo que fueron muertos por no dejarse insertar en sus cuerpos la marca de la bestia, que no negaron a Jesûs como su Señor y Salvador, y que no se postraron para adorar a Baal, el dios de los judíos.
 
Inmediatamente luego del Rapto comenzarán los eventos terribles de la Gran Tribulación. El espanto, sufrimiento y la mortandad serán tan terribles que los Cristianos que se quedaron por no guardar su santidad junto con el resto de la humanidad desearán no haber nacido. Entonces, los judíos se darán cuenta de que fueron engañados por Satanás, quien les hizo creer que eran la nación de Dios; por consiguiente, la redención que tanto anhelaban jamás llegará para ellos. Entonces, los judíos, que obviamente se habrán quedado, se darán cuenta de que fueron engañados por Satanás, quien les hizo creer que eran la nación de Dios; por lo tanto, su tan esperada redención nunca ocurrirá.
 
El subtítulo 4 está desarrollado en los siguientes tres numerales:
 
4.1. Las Profecías de Ezequiel son para las Doce Tribus del Israel Bíblico
4.2. La Restauración de Israel y Judá
4.3. Otros Datos Bíblicos que Refutan la Doctrina Restauracionista Judía
 
4.1. Las Profecías de Ezequiel son para las Doce Tribus del Israel Bíblico

Desde sus orígenes en el siglo IV a.C., los judíos han subsistido en medio de intrigas, conspiraciones, complots y maquinaciones de todo tipo, por ejemplo, la crucifixión de Jesús. Y precisamente por este crimen atroz han sufrido una persecución implacable que se extendió desde la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. hasta después de la segunda guerra mundial, donde se inventaron el Holocausto para hacer que el mundo los dejara en paz, de tal forma que pudieran alcanzar sus objetivos que como etnia se propusieron, y que son la expresión fiel de su odio hacia la humanidad.
 
Dichas metas fueron definidas luego del primer congreso judeo-sionista hecho en Suiza en 1895 donde fundaron el Partido Sionista Israelí y establecieron los cuatro objetivos principales del judaísmo sionista, que están detallados en el libro "Los Protocolos de los Sabios de Sion":
  1. Apoderarse de todo el oro y la riqueza de cada país del mundo a través de la banca sionista para someter a todas las naciones bajo el poder del judaísmo sionista para el año 2030, incluso si ello conlleva la destrucción de la humanidad;
  2. Contactar e integrar a cada judío disperso por el mundo en la conspiración sionista para fundar la nación sionista de Israel en territorios de Uganda, Argentina o Palestina;
  3. Apropiarse de la identidad de los Judaítas bíblicos para obtener la solidaridad y apoyo financiero del mundo, tanto de cristianos como de sectores laicos; y
  4. Apoderarse de los territorios ubicados entre la margen izquierda del río Éufrates y la margen derecha del río Nilo, doctrina conocida como el "Gran Israel." Y si en el proceso necesitan atacar y eliminar a cualquier entidad que se atreva a oponérseles, lo harán sin temor a Dios ni a las leyes humanas. 
Desde 1895 a la fecha, el sionismo judío ha montado varias conspiraciones para lograr estos objetivos, entre ellas, lograr la concesión de los territorios de Palestina, arrogarse como propio el holocausto de la segunda guerra mundial que en realidad fue de cristianos y católicos, y legitimar la falsedad de que son el pueblo elegido de Dios, a través de varias estrategias, como, por ejemplo,
  1. Infiltrarse en la iglesia cristiana evangélica, seminarios y colegios bíblicos para promover la doctrina satánica del Dispensacionalismo, que exime a los judíos de la condición de convertirse a Jesûs para ser salvos, y
  2. Apoderarse de la Sociedad Bíblica Americana para corromper el corazón de la Biblia e insertarse sí mismos como los personajes principales de la historia bíblica, los receptores y dueños de las profecías. Para esto corrompieron la interpretación exegética de diversos pasajes y profecías bíblicas como, por ejemplo, la restauración del Israel bíblico profetizado en el capítulo 37 del libro del profeta Ezequiel, en el evento conocido como "el Valle de los Huesos Secos."
Aunque el sionismo judío ha tramado todas estas acciones e interpretaciones carentes de todo fundamento bíblico y de manera completamente arbitraria y hasta criminal, los líderes de la iglesia Cristiana mundial ni siquiera se han atrevido a cuestionar esta trafasía, a pesar de que las exégesis de las profecías de Ezequiel 37:11-28 respaldadas en Deuteronomio 28:15-68 muestran claramente todo lo opuesto a las falacias judeo-sionistas:
 
ð  Que las profecías sobre la redención de Israel no se refieren en ningún caso ni a los judíos ni al Israel sionista porque no son el pueblo elegido de Dios;

ð  Que la redención anunciada por los profetas es solo para los descendientes de las doce Tribus bíblicas de Israel, y los judíos no son parte de ellas;

ð  Que la restauración divina de los dos reinos del Israel bíblico se dará en dos tiempos diferentes y en dos eventos separados;

ð  Que los descendientes de los Israelitas serán restaurados, y los restos humanos de los Judaítas serán resucitados; y

ð  Que la redención divina solo tendrá lugar justo antes del Juicio Final y después del cumplimiento de los siguientes eventos bíblicos listados cronológicamente y que aún tienen que darse:

- El Rapto de los santos a los cielos
- La Gran Tribulación, en la tierra
- El Juicio de los Galardones, y las Bodas del Cordero y su Iglesia, en los cielos
- El comienzo del Reinado Milenial de Jesucristo y Sus santos, en la nueva - Jerusalén (la ciudad flotante de oro);
- Captura de Satanás, en la tierra;
- Cumplido el Milenio, Satanás será liberado por poco tiempo, pero otra vez comenzará a sembrar odio y guerras entre las naciones;
- Segunda Venida de Jesucristo a la tierra a luchar en el Armagedón o la Batalla Final, donde el Señor y Sus ángeles derrotarán a Satanás y sus legiones y los arrojarán en el lago de fuego eterno;
- Solo después de todo esto sucederá la Redención del Israel bíblico y la resurrección de los “huesos secos” de los Judaítas;
- El Juicio Final; y
- DIOS hará cielos nuevos y tierra nueva y la humanidad entrará a vivir en la Eternidad.

 
4.2. Restauración del Israel Bíblico

Dios anunció por medio del profeta Ezequiel que restauraría a Su pueblo, los Israelitas bíblicos, pero después de los eventos de los Tiempos del Fin. Por esta razón, la doctrina sionista sobre la inminente restauración de los judíos es otra falacia porque colapsa a la luz de las cinco conclusiones y los siete eventos proféticos listados en el punto anterior que deben darse antes de dicha redención:
 
Ezequiel 37:21-24, el Señor Restaurará Israel
«21 Y diles Así dice el Señor Dios: He aquí, yo tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, y los reuniré de todas partes, y los traeré a su propia tierra;
22 Y haré de ellos una sola nación en la tierra, sobre los montes de Israel; y un solo rey reinará sobre todos ellos; y ya no serán dos naciones, ni estarán divididos en dos reinos.
23 Y no se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus cosas abominables, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que yo los salvaré de todos los lugares donde han pecado y los limpiaré. Así serán mi pueblo, y yo seré su Dios.
24 Y David, mi siervo, será rey sobre ellos; y todos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y observarán mis estatutos, y los cumplirán.»
 
Este pasaje prueba que el Señor no se refiere ni a los judíos ni al Israel sionista, sino a los descendientes de los reinos del Israel bíblico, Israelitas y Judaítas:
 
Israelitas
Son los descendientes de los grupos étnicos y pueblos indígenas que se originaron en Europa, Asia y las Américas después del largo viaje en el año 723 a.C. del remanente de las nueve Tribus de Israel o Reino del Norte, desde Babilonia hacia aquellos territorios. En medio de la destrucción de su reino y la deportación a Babilonia, los Israelitas sobrevivientes decidieron que tenían que guardar su fe en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Entonces pidieron permiso al rey Artajerjes para mudarse hacia unas tierras ubicadas al otro lado de los mares, tal como se reporta en 4 Edras 13:25-48.
 
Por esta razón, los descendientes de los Israelitas que habitan en aquellos territorios de Europa, Asia, y las Américas que han aceptado a Jesûs como su Señor y Salvador, cuando aceptan a Jesucristo como su Señor y Salvador son redimidos en vida, y pasan a ser parte de los Jesucristianos. Pero aquellos que se han mantenido rebeldes, su redención será justo antes del Juicio Final.
 
Los Jesucristianos son los verdaderos Israelitas de los Tiempos del Fin, aquellos que "se habían perdido" y a quienes Cristo Jesús vino a encontrar para reunirlos mediante Su Sacrificio con el Padre Santo, para ser llevados a habitar en la Eternidad:
 
Ezequiel 37:25-28, Dios llevará a Israel a la Eternidad
«25 Y habitarán en la tierra que he dado a Jacob, mi siervo, en la cual habitaron vuestros padres; y habitarán en ella, ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre.
26 Además, haré con ellos un pacto de paz, un pacto eterno. Los estableceré allí, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.
27 Mi tabernáculo estará también con ellos; sí, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
28 Y las naciones sabrán que yo, el SEÑOR, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.»
 
Los Rebeldes son aquellos a quienes se refiere la perícopa de Deuteronomio 28:15-68, los descendientes de los Israelitas que se ​​olvidaron de su Creador y abrazaron religiones paganas, por lo cual se encuentran bajo el castigo de Dios descrito a lo largo de este pasaje. Por motivos de espacio se comparten solo cuatro versículos,
 
Deuteronomio 28:64-67, Dios condenó a los Israelitas al Sufrimiento
«64 Y el Señor te esparcirá entre todos los pueblos, de un extremo de la tierra al otro; y allí servirás a otros dioses, que ni tú ni tus padres conocisteis, dioses de madera y de piedra.

65 Y entre estas naciones no hallarás descanso, ni la planta de tu pie tendrá reposo; sino que el Señor te dará allí corazón tembloroso, ojos desfallecidos y angustia de espíritu.

66 Y tu vida penderá de un hilo delante de ti; y temerás día y noche, y no tendrás seguridad alguna de tu vida:

67 Por la mañana dirás: «¡Ojalá fuera de día!» Y al atardecer dirás: «¡Ojalá fuera de día!» Por el temor de tu corazón, con el cual temerás, y por lo que verán tus ojos.»

 
Judaítas
Los miembros de las tres Tribus de Judá o Reino del Sur (Judaítas, Benjamitas y Simeonitas) fueron llevados cautivos en el año 583 a.C. a Babilonia donde sus descendientes no guardaron su fe en el Creador sino permitieron que se contaminara con la religión babilónica, lo cual dio origen al judaísmo, la religión anatema que representa al primer Anticristo. Cuarenta años más tarde, volvieron a Jerusalén como “Judaítas Babilónicos” para reconstruir la ciudad y el templo, pero también introdujeron en Judea la religión apóstata por lo cual, los nativos los bautizaron como “Jud,” término que es la contracción del gentilicio “Judaita.”
 
Tiempo después de la resurrección de Jesûs, alrededor del año 30 d.C., los Judaítas Babilónicos se convirtieron al Cristianismo y se autoexiliaron al desierto donde la gente los bautizó como “Esenios” y se entregaron a la vida asceta, por lo cual no dejaron descendencia. Precisamente, a quienes se refiere la profecía del “Valle de los huesos secos” de Ezequiel es a los Judaítas, pues, al no quedar descendencia de ellos, el Creador de sus vidas resucitará sus huesos por amor a Su Nombre, honrándolos grandemente pues de ellos nació el Jesucristianismo, y los llevará a morar con Êl en la eternidad, tal como se lee en los siguientes versículos de Ezequiel 37:11-14,
 
El Señor Resucitará a los Judaítas
11 Entonces me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel; he aquí, dicen: nuestros huesos están secos, y nuestra esperanza se ha perdido; hemos sido cortados por nuestras partes.
12 Por tanto, profetiza y diles: Así dice el Señor DIOS: He aquí, pueblo mío, Yo abriré vuestras tumbas, y os haré salir de ellas, y os traeré a la tierra de Israel.
13 Y sabréis que yo soy Dios, cuando haya abierto vuestras tumbas, pueblo mío, y os haya sacado de vuestras tumbas,
14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré establecer en vuestra propia tierra; entonces sabréis que yo, el Señor, lo he dicho y lo he cumplido, dice el Señor.»
4.3. Otros Datos Bíblicos que Refutan la Doctrina Restauracionista Judía

Visto lo anterior se puede concluir que, cuando los judíos se declaran descendientes de los Judaítas, su propia conspiración los desenmascara como impostores, pues como se explica en la Biblia, los Judaítas desaparecieron para siempre, lo cual, junto con las cinco conclusiones y los siete eventos proféticos que deben ocurrir ANTES de la restauración de Israel vistos en el punto anterior, más los seis datos históricos bíblicos que se comparten abajo, echan por tierra la Doctrina Restauracionista judía:
 
 
OTROS DATOS QUE REFUTAN
LA DOCTRINA RESTAURACIONISTA JUDIA
 
 
 
  
EL
MANDATO
DE
DIOS

ð  En ninguna parte de la Biblia existe un mandato del Señor claro, preciso y conciso a Ezequiel, Jeremías, Daniel, Juan o cualquier otro profeta para que fundaran en los Tiempos del Fin un estado con el mismo nombre del Israel bíblico, en los territorios robados a sus propietarios legítimos, para llenarlos con un pueblo falso que practica la religión del Anticristo.

ð  Lo que sí contiene la Biblia de manera clara y reiterada son las promesas de Dios diciendo: «Yo restauraré a Israel, Yo los traeré a casa en mi tiempo.» Y el tiempo aún no ha llegado.

 
 

 

 
 
 
EL
REINO
DE
ISRAEL
DESAPARECE
 
ð El otrora poderoso reino de Israel fundado por Dios empezó a desaparecer en el 923 a.C. cuando Salomón lo dividió en el reino del Norte o Israel, y reino del Sur o Judá, reinos que su debido tiempo también se extinguieron por causa de las invasiones babilónicas.

ð El reino del Norte o Israel estuvo conformado por nueve tribus hasta la invasión babilónica en 723 a.C.

ð Los pocos supervivientes fueron llevados cautivos a Babilonia, donde se mezclaron con la población local y desaparecieron para siempre.

ð Sin embargo, con el fin de preservar su fe en el Dios de Abraham, un pequeño grupo de ellos rogó al rey Artajerjes que les permitiera partir hacia una tierra allende los mares —donde nadie había habitado jamás—, denominada por el profeta Esdras “Arzareth.”

ð Este es el nombre bíblico del continente americano, incluido el Caribe.

ð En Arzareth, los descendientes de los Israelitas dieron origen a los pueblos indígenas de las Américas, quienes, con el paso del tiempo, perdieron el recuerdo de su identidad como pueblo de Dios, tal como se describe en Deuteronomio 28:15-64.

 
 
EL
VERDADERO
PUEBLO
DE
DIOS


ð En el Nuevo Testamento, todas las referencias a Israel no se refieren a los judíos sino a las Doce Tribus del reino bíblico y a los Jesucristianos, el pueblo adoptado como pueblo de Dios a través del sacrificio de Cristo en la cruz.
 
 
 
 
 
EL
REINO
DE
JUDÁ
DESAPARECE
 
ð  Para el tiempo del profeta Ezequiel (siglo 5 a.C.), el reino de Judá conformado por Judaítas, Benjamitas y Simeonitas, desapareció luego de las invasiones de los Asirios en el 583 a.C.

ð Los sobrevivientes fueron llevados cautivos a Babilonia, donde desaparecieron absorbidos por la cultura y la religión apóstata babilónica.

ð  Los descendientes de los Judaítas permitieron que su fe en el Creador se contaminara con la religión babilónica, lo cual dio origen al primer Anticristo en la forma de la religión anatema bautizada como "judaísmo.”

ð   Al volver a Jerusalén en el 538 a.C. a reconstruir el templo, se convirtieron en los Judaítas Babilónicos.

ð  Y hacia el siglo 1 a.C. se convirtieron en los "Esenios" después de exiliarse voluntariamente al desierto donde finalmente desaparecieron para siempre, por lo que no hay manera de que los judíos actuales puedan ser sus descendientes.

 
 
 
EL
VALLE
DE
LOS
HUESOS
SECOS
 
ð   El   pasaje de Ezequiel 37:11-28 es la profecía de la restauración del Israel bíblico, tanto de los descendientes de las nueve tribus del reino del Norte o Israel, es decir, los pueblos indígenas de Europa, Asia, y las Américas incluyendo el Caribe, y las tres tribus del reino del Sur o Judá que se extinguieron en el desierto del mismo nombre.

ð  Precisamente, es de estos pueblos de donde saldrán las ciento cuarenta y cuatro mil personas que recorrerán el mundo durante la Gran Tribulación predicando a Jesucristo por última vez.

ð  Luego de esto y solo entonces, el Señor reunirá a Su pueblo, esto es, antes del Juicio Final.

 
 
 
LA
NUEVA
JERUSALEN
 
ð Cuando el libro del Apocalipsis menciona la Nueva Jerusalén no se refiere a la ciudad mundana y pecadora de los tiempos actuales sino a la ciudad celestial de oro y mar de cristal que flota en el aire, donde Jesucristo y Sus santos habitarán durante mil años luego del Rapto y las bodas del Cordero con Su pueblo.

 
 

FIN CAPITULO II

Amado lector, gracias por haber llegado al final de este capítulo, y desde ya, le invitamos a buscar la próxima semana el capítulo III. Mientras tanto, que el Señor nuestro Dios y Redentor, lo guarde y cuide en todos sus caminos, en el nombre de Jesucristo, amén.


ORACIÓN

«Padre Santísimo, Dios Todopoderoso, Señor mío y Dios mío. Gracias por Tu Espíritu Santo que trajo todas y cada una de las revelaciones. Gracias por la sabiduría para entender todo el conocimiento. Gracias por la fortaleza y la salud. Gracias por ser mi Guía y mi Liberador, mi Proveedor y mi Protector, mi Inspiración y mi Fortaleza. Declaro que eres Santo por siempre Santo, por los siglos de los siglos, Dios Eterno y Justísimo. Tuyas son todas las glorias, toda la honra y todo el honor por la eternidad eterna, Santo por siempre Justo. Bendice, te pido Padre amado, a cada lector; dale una doble porción de Tu gracia, unción, sabiduría, protección, fortaleza y provisión. Que nunca le faltes Tû, Dios supremo y Portentoso, para que el lector pueda seguir el camino que has puesto en su delante. Y que pueda cumplir con la misión que le has encomendado, para Tu gloria, Dios de la vida. Todo esto te lo ruego en el precioso Nombre que es sobre todo nombre, en el Nombre de Tu Hijo amado Ιησούς ο Μεσσίας, amén y amén.»

 
Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα
Maranatha, sí Señor Jesús, ven pronto, no tardes.

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BIBLIOGRAFÍA
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Estudios Bíblicos

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DEL RIO AL MAR La Verdad Bíblica sobre el Conflicto Israel-Irán
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EL EVANGELIO DE NICODEMO Partes 2 y 3, Cristo Conquista el Infierno
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