El Don de la Cruz

Devocional para hoy, Viernes 24 de Enero, 2020.
“El Don de la Cruz”
Por: CF Jara

Lectura: 2 Corintios 6:8
«…y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra;» (RV 1995)

Después de mi conversión al Señor Jesucristo en 1999, tuvimos en mi hogar un tiempo extremadamente difícil. Era Noviembre de aquel año y necesitábamos con mi esposa, dinero para comprar unos útiles escolares para nuestro hijo menor. Un mes atrás, un accidente de tránsito me había dejado sin automóvil y por ende imposibilitado para trabajar, pues en esta ciudad, el sistema de transporte público es muy deficiente. Sin embargo, descansábamos en las promesas del Señor, las mismas que íbamos aprendiendo en medio de la crisis. Y cada vez que necesitábamos algo, simplemente orábamos y pedíamos, y Él proveyó siempre. Aquel día en particular, queríamos comprar los útiles escolares, pero no teníamos ni un centavo. Entonces oramos y después de orar, mi esposa me pide que vayamos al cajero (ATM). Le recordé que unos días atrás habíamos retirado los últimos $20 y en el recibo se leía que el saldo era cero. Pero ella insistió. Entonces fuimos, y de manera milagrosa, por tres ocasiones, el cajero nos dio un billete de $20 en cada ocasión, aun cuando cada vez se leía que el balance era $0. El banco nunca reclamó ningún faltante.

Cuando vas en el nombre de Jesús y no en el nombre de ningún hombre, todas las puertas se te abren conforme a Sus riquezas en gloria. Y esto lo comprendí a través de una visión apostólica que el Señor me dio hace unos años acerca de los signos de las operaciones aritméticas, su origen y lo que hacen. Pero primero que todo, debemos entender que TODO gira alrededor de Jesús, porque Él es el autor y consumador de TODAS las cosas y por Él TODAS las cosas fueron hechas.

En cuanto a los signos aritméticos, los humanos, como vivimos en la carne, sumamos, restamos y dividimos; el enemigo de la humanidad solo resta y divide. Mas la multiplicación es un don solo del Espíritu Santo en la victoria de Jesús en la cruz sobre la muerte. El Espíritu de Dios es quien multiplica TODO según la fe de Sus hijos: al treinta, sesenta y al ciento por uno.

Esta verdad la podemos ver en la representación gráfica de los signos aritméticos donde la cruz erguida es el signo de la suma ( ┼ ); separados el parante vertical que representa a Dios nos da el signo de restar (-); los dos parantes paralelos nos da el signo de igual (=); el parante vertical inclinado nos da el signo de dividir ( / ); y la cruz inclinada es el signo de la multiplicación (X).

Ahí está la revelación, pues por causa de la victoria de Jesús en la cruz, ésta se inclina reverente ante el sempiterno e inmortal Cristo de la gloria, el Cordero Santo, nuestro Salvador. Y en ese triunfo de Jesús, el Espíritu Santo multiplicará para los que creen, tanto los peces y los panes [la provisión], el vino y el aceite [la unción] y el agua de vida [vida en Jesûs y ministerio].

Partiendo de la verdad bíblica de que los creyentes somos la iglesia y por cuanto los creyentes heredamos el don de la multiplicación ya que Jesucristo nos hizo juntamente con Él, coherederos de Sus riquezas en gloria, entonces recibiremos la provisión, la unción y la vida plena en todo tiempo. Pero necesitamos convertirnos en hombres y mujeres portadores de una fe extraordinaria, a prueba de todas las leyes lógicas del mundo secular. Y mientras más alto se erijan esas leyes, edictos y veredictos, nosotros pondremos más fe para declarar que todo lo podemos en Cristo Jesús que nos fortalece y porque con Él somos más que vencedores.

Entonces el Espíritu Santo nos llevará debajo de Sus alas, de gloria en gloria y de victoria en victoria.

Oración
«Señor mi Dios, te doy gracias, Señor por este día maravilloso y por los días y los años con que me has bendecido, y aunque he tenido pocas fuerzas, he guardado Tu Palabra y he honrado Tu Nombre solo por Tu misericordia; y por ello creo que me has dado la vida, porque Tú declaras que el justo por la fe vivirá. Auméntame la fe mi Señor, al 30, al 60, al ciento por uno, te lo ruego, que ni el más poderoso ventarrón ni el más grande y feo espiritillo puedan hacerme dudar de Tu amor por mí, te lo pido en el nombre de Tu Hijo amado, Yeshua HaMashiaj, nuestro Rey y Salvador.»
התהילה היא רק של ישוע המשיח
DIOS te bendiga.

Lea la Biblia en un año: Filemón 1

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