Llamados por nombre

Devocional para hoy,
Miércoles 20 de Junio, 2018.

“Llamados por nombre”
Por: Amy Boucher Pye
Edición y oración: CF Jara

Leer: Juan 20:11-18
«Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).» (Juan 20:16)

Los expertos en marketing y mercadeo han llegado a la conclusión de que la palabra que más reacción produce en el consumidor es el nombre propio de cada persona. Por eso, un canal de televisión en el Reino Unido está usando anuncios personalizados en su servicio de transmisión en línea. En estos tiempos donde el narcicismo y la auto-adoración son las líneas de conducta y pensamiento de millones, el escuchar sus nombres mencionados por televisión al aire, puede ser uno de los placeres más grandes que aquellos puedan sentir. Sin embargo, el escuchar el nombre mencionado por televisión no significa demasiado sin la intimidad que existe cuando alguien que nos ama pronuncia nuestro nombre.

Cuando el Señor llamó a María Magdalena por su nombre, mientras ella estaba en la tumba de Jesús, captó su atención (Juan 20:16). Ante una sola palabra, ella se dio vuelta porque reconoció al Maestro a quien amaba y seguía. La familiaridad con la cual Êl pronunció su nombre no le dejó dudas de que Aquel la conocía a la perfección y la llamaba para dejarla saber que estaba vivo.

Así como María compartió un momento único y especial con Jesús, Dios también nos llama personalmente para decirnos que nos conoce bien y nos ama. Jesús le dijo a María que ascendería a Su Padre (v. 17), pero también les había dicho a Sus discípulos que no los dejaría solos (Juan 14:15-18). Dios enviaría al Espíritu Santo a habitar en Sus hijos (ver Hechos 2:1-13).

La historia de Dios no cambia. Al igual que en aquel momento, Él conoce a aquellos que ama (ver Juan 10:14-15) y nos llama por nuestro nombre. El Dios que creó el cosmos también te hizo a ti, y te llama por tu nombre.

Oración
«Señor, gracias por Tu amor inmensurable, gracias porque por ese amor infinito y eterno podemos despertar cada día a la vida, Gracias por conocerme y amarme con amor eterno. Gracias por haberme escogido desde el vientre de mi madre y haberme rescatado de la vida de muerte y desesperanza que tenia en el mundo. Y me llamaste por mi nombre, porque me conoces bien y quieres lo mejor para mí. Y en cada amanecer, me llamas por mi nombre, con la dulzura que un Padre amoroso lo puede hacer. Y cómo no amarte como agradecimiento por todas las bendiciones inmerecidas, cómo no decidir servirte con mi vida si la tienes en Tus manos. Haz conmigo señal para bien cada día que me añadas, para poder alabar Tu santo nombre y darte las gracias por Tu amor eterno, te lo pido en el nombre Todopoderoso de Tu Hijo amado Yeshûa HaMashiaj, amén.»


התהילה היא רק של ישוע המשיח
DIOS te bendiga.

Lea la Biblia en un año: Ester 1 - 2; Hechos 5:1-21 
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