El Reino Sufre Violencia

Viernes 4 de Agosto, 2017.

Devocional para Hoy
“El Reino Sufre Violencia”
(Por: CF Jara)

«Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.» Mateo 11:12

Amados hermanos y hermanas, permítanme compartir esta reflexión acerca de la constante llegada de noticias inesperadas a nuestras vidas. Ya hacen cuatro años cuando mientras desayunaba, recibí la llamada de la oficina del doctor. Había ido para un chequeo rutinario, pero la noticia no fue rutinaria. Mi organismo había desarrollado diabetes 2. La advertencia médica empezó con las consecuencias de no seguir las indicaciones al pie de la letra: amputación de pies y piernas, colapso de los riñones, pérdida progresiva de la vista hasta la ceguera y la necrosis del páncreas que conlleva a la muerte. Poco a poco me fui adaptando a vivir con eso que parecía una guillotina pendiendo de mi cuello. Y cuando parecía que todo estaba controlado, recibo otra llamada; esta vez, el diagnóstico era que el colesterol se había apropiado de venas y arterias. Pero lo duro es el hecho de que mi rutina alimentaria había sido estricta a lo que los doctores me habían indicado, sin embargo de ello, aparece una nueva enfermedad que si no se la controla, se torna mortal. La desazón llenó mi alma.

Es común para todos que no pasa un día sin que nos enteremos de algo inesperado acerca de nuestra salud, o en de familiares, amigos, vecinos, hermanos en la fe, etc. Cuando el Señor Jesús dijo «los cielos sufren violencia y los violentos lo arrebatan», quería advertirnos que en los tiempos finales -que empezaron desde que Juan empezó a bautizar-, todos los redimidos por la sangre del Cordero sufriríamos ataques brutales y mortales por parte del enemigo y sus huestes. Pero aquellos que perseveremos ante los ataques humildemente pero con una fe violenta, valiente, inclaudicable, indoblegable, etc., probaremos la miel de la victoria.

Cuando David sufría el embate de las consecuencias de sus malas decisiones como resultado de sus transgresiones en contra el Señor, elevaba las más hermosas oraciones de arrepentimiento al Creador. “De lo profundo de mi corazón clamo a ti oh Señor.” Y cuando Dios no le respondía, el rey clamaba a cielo abierto “Oh, Señor, hasta cuándo escondes Tu rostro de mi.” Y el Señor venía y le respondía, impresionado seguramente por la sinceridad del ruego de David, pero también por la humildad de su clamor, pues el rey postraba su rostro, literalmente, hasta el polvo del suelo.

Y esa debe ser nuestra reacción ante las malas noticias, tirarnos de rodillas al piso y clamar en espíritu y en verdad, con temor y temblor y humildemente, al Dios Todopoderoso; sometiéndonos por completo a Êl para que Êl haga Su voluntad en nuestras vidas. No nos queda más. Tumbarnos a llorar, deprimirnos, alejarnos de la fe, dejar el llamado, etc., solo nos hará víctimas propicias de la maldad contumaz del enemigo de las almas.

No sé tú mi hermano, pero yo no voy a dejar que ninguna enfermedad, mala noticia, tragedia, o situación inesperada me rompa la fe. Me voy a levantar en el nombre del Santo de los santos y voy a caminar en Su nombre; en Su nombre iré y en Su nombre volveré; y en Su nombre habitaré la tierra hasta cuando Su perfecta voluntad así lo quiera. La gloria para Cristo Jesús.

Oración:
Señor mi Dios, gracias te doy por la vida y la salud, y por todas las bendiciones que depositas en mis manos cada día. Y aunque los quebrantos de salud y las noticias inesperadas no dejan de venir y atacar mi salud y mi vida, mis planes y sueños, yo sé y declaro que Tú estás en control de mi vida, que Tú conoces todas las cosas y sabes todo. Haz conmigo Tú mi Señor conforme a Tu voluntad, y potencia mi fe para que ninguna diabetes, cáncer, colesterol, artritis o la enfermedad que sea, me hagan perder mi enfoque en la cruz de Cristo, de tal manera que cuando llegue mi tiempo, yo pueda presentarme ante Ti como obrero aprobado, sin nada de qué avergonzarme, te lo pido humildemente en el nombre de Tu Hijo Yahshua HaMashiaj , amén y amén.


DIOS te bendiga.

Lea la Biblia en un año: Salmos 63-65; Romanos 6
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La gloria es solo de Cristo Jesús.

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