¿Son el Judaísmo y el Estado de Israel Bíblicos? Mensaje Completo


¿Son el Judaísmo y el Estado de Israel Bíblicos?
-Mensaje Completo-
Por: Dr. César F Jara

INTRODUCCIÓN
La religión Cristiana evangélica arrastra hasta el día de hoy muchas distorsiones que resultan tanto del sinfín de errores y manipulaciones humanas en las traducción de la Biblia original, así como en la certeza de sus orígenes. Es muy común leer y oír hoy en día que el Cristianismo Evangélico se origina del judaísmo, lo cual es tan inexacto como la distancia de la tierra al sol a la infinita potencia.

Aunque pareciera que el judaísmo y el Cristianismo son similares principalmente debido a que tenemos el mismo texto bíblico como base de la fe y amamos aparentemente al mismo Dios, las diferencias entre la una y la otra religión son tan grandes que son imposibles de conciliar, empezando por el hecho de que los judíos en lugar de reconocer a Jesús como su Mesías, lo mataron dos mil años atrás y en los días actuales, insultan, detestan y blasfeman contra Su nombre.

Para completar el cuadro, una gran cantidad de pastores, lideres, maestros y ministros de la iglesia evangélica, desconocen verdades monumentales que están en la Biblia ya sea porque no oran por lo tanto no reciben la revelación del Espíritu Santo, o por la ignorancia resultante de la dejadez para estudiar la Palabra, y hasta por cobardía, porque han recibido la revelación, pero callan por el temor al orden impuesto. Y ciegos y tuertos a la verdad guían a otros para perpetuar la ignorancia, que provoca en muchos su muerte espiritual.

El propósito de este estudio es traer la claridad de Cristo sobre el judaísmo y su relación con el Cristianismo evangélico para lo cual nos basaremos en tres enunciados fundamentales:


Dicho esto, empezamos:

LA HISTORIA DE ISRAEL, EL PUEBLO DE DIOS
Resumir 3.500 años de la historia bíblica del pueblo Israel en 3 páginas es casi imposible. Más el objetivo de este mensaje no es repetir lo que ya está escrito en la Biblia, sino señalar muchas verdades que están escritas pero que los profesores y predicadores bíblicos desconocen, omiten o ignoran voluntaria o involuntariamente. Todo empieza en la región de Ur de los Caldeos, cercana a donde se cree estuvo el Edén, en la ciudad de Harán, alrededor de 150 años después del Diluvio universal. Un hombre llamado Abram, descendiente de uno de los 3 hijos de Noé, Sem, osea un semita, de pronto oye la voz de uno de los dioses que él adoraba. La mayor parte de la población de ese tiempo incluído Abram y toda su familia habían vuelto a la idolatría a pesar del Diluvio. Sin embargo, Dios llama a este “idólatra” a quien se identifica como el Creador de todo lo existente y le da la misión de salir a tierras lejanas a fundar Su nación. Abram asiente y sale en obediencia, por lo que el Señor le cambia el nombre a Abraham, que significa “padre de muchas naciones.”

Cuando Abraham y su familia llegan a esas tierras, encuentran que estaban pobladas por los Cananeos, descendientes de Canaán, el hijo de Cam con su madre Naama, quien a su vez desciende de Caín. Con el pasar del tiempo, el dialecto hablado por Abraham y su gente se funde con el dialecto hablado por los Cananeos y nace el Hebreo. Abraham tiene dos hijos, Ishmael, el padre de la nación árabe, e Issac, el padre de Jacob, quien a su vez tuvo 12 hijos que dieron origen a las 12 tribus de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. Israel fue el nuevo nombre dado por Dios a Jacob.


JOSÉ, EGIPTO, MOISÉS
Años más tarde y como es sabido, José era el último de los hijos de Jacob y el más querido por el patriarca, por lo que sus hermanos le tenían gran celo. Entonces lo abandonan en un pozo desde donde llega a ocupar el segundo lugar en el gobierno del poderoso imperio egipcio. Años mas tarde, perdona a sus hermanos y se reunifica con ellos y su padre y los lleva a vivir a Egipto por causa de la gran hambruna que azotaba la región de Canaán. Luego de muerto tanto el faraón como José, su padre y sus hermanos, un nuevo faraón cambia el estatus de los israelitas en Egipto de refugiados a esclavos. Pero se quedan a vivir allí por los próximos 430 años, creciendo de los 70 miembros originales a más del millón y medio de hebreos.

A pesar de que habían prosperado llegando a tener una gran fortuna en oro, piedras preciosas y ganado, los hebreos, que fueron usados en la construcción de las pirámides, pero maltratados y abusados por el faraón, oraban a Dios por su liberación. Entonces aparece Moisés, cuya historia es bien conocida y es él quien lleva a Israel fuera de Egipto hacia la tierra prometida. Más debido a su rebeldia, los Israelitas demoran en el desierto 40 años en una travesía que normalmente toma algo más de un año. Sin embargo, en ese tiempo Moisés escribió el Pentateuco, o los 5 primeros libros de la Toráh, donde Dios revela a Su pueblo el origen de la creación y los mandamientos y las leyes para regir su vida diaria.


LA TIERRA PROMETIDA, LA DESOBEDIENCIA, 450 AÑOS DE LOS JUECES
Habitaban en esa región conocida como Canaán, entre otros, unos gigantes a quienes la Biblia llama “Nefilines,” que son los descendientes de los titanes, los hijos de los ángeles caídos con las mujeres humanas, y los Cananeos, que se habían apropiado de esos territorios por desobediencia, pues Noé, cuando repartió la tierra entre sus tres hijos y su descendencia, ordenó a Canaán y sus descendientes a ir al África, pero éste desobedeció y se quedó en el área que actualmente comparten Palestina (descendientes de los Cananeos) e Israel.

Moisés y el pueblo, que había crecido a más de tres millones, llegan a la tierra que Dios les había prometido, donde fluye leche y miel, 40 años más tarde. El profeta muere antes de entrar a tomar posesión de aquella tierra y es Josué quien toma el liderato y reparte los territorios entre los miembros de las 12 tribus. Pero Dios les dio la orden una y otra vez, que no se mezclaran con aquellos y, lo que es más, que los eliminaran a todos, incluidos mujeres, ancianos y niños. Mas Israel desobedeció, por lo que el Señor los dejó a su suerte por 450 años conocidos como el tiempo de los Jueces. Durante estos 4 siglos y medio, Israel sufrió hambrunas, sequías, guerras, invasiones y ataques de sus enemigos, por lo cual estuvo sumido en una pobreza terrible.

Entre el tiempo de semi cautiverio en Egipto, la travesía por el desierto, el tiempo de los jueces, el reino de Israel con sus tres reyes Saúl, David y Salomón, la división del reino en los dos reinos del norte (Israel, 10 tribus) y del Sur (Judá, 2 tribus) y el tiempo de vigencia de estos reinos hasta las invasiones asirias y babilonias del siglo 7 y 5 a.C., pasaron casi mil cuatrocientos años de la historia Hebrea.



JUDÁ, JUDEA, JUDIO
El término “Judá” o “Judea” es el nombre del cuarto hijo de Jacob y se empezó a usar para identificar a la región alrededor de Jerusalén, luego de que Jacob ubicara allí a Judá y sus descendientes 1.600 años a.C. Y el término “judío” es el gentilicio que aparece años más para identificar a los descendientes de Judá y a los nacidos y habitantes de esa región.

Después de la división de Israel por parte de Salomón, tanto el reino de Israel (Norte) y el reino de Judá (Sur) sufren varias invasiones de reinos enemigos desde el siglo 7 a.C. en adelante. El libro de 1 de Reyes describe que durante los días del rey Oseas, el rey Asirio Salmanasar invade el reino del norte y se lleva cautivos a Babilonia a algunos miembros de la corte real de Israel y algunos ricos mientras que otra parte integrada por el pueblo, decidió viajar a una tierra lejana, desconocida e inhabitada llamada Arzareth.

Doscientos años o cuatro generaciones más tarde, los descendientes de los que fueron llevados cautivos a Babilonia, piden a los reyes persas la autorización para regresar a Jerusalén a reconstruir el templo de Salomón destruido en las mencionadas invasiones. Mientras trabajaban en la reconstrucción, los “israelitas” continúan con la práctica de su nueva religión, un conjunto de nuevas costumbres y tradiciones religiosas que resultaron de la fusión de la fe bíblica y prácticas herejes babilónicas, como el sacrificio de niños y la adoración a Moloch. Aquellos que regresaron trajeron consigo algunos libros de brujería y hechicería como el Talmud y la Kábalah, y artefactos satánicos como la “estrella de David,” que el rey David no conoció nunca, sino que era usada en ritos de brujería por los sumerios y persas. Así mismo, a las fiestas y celebraciones detalladas en el Levítico se adicionaron otras fiestas y tradiciones extrañas que se fueron asentando conforme pasaba el tiempo, como el Sabbat.


JESÛS Y LOS FALSOS JUDIOS
Los judíos, entiéndase los que volvieron del cautiverio, tomaron el control del Sanedrín en el siglo 2 a.C. y desde allí ayudaron a los invasores romanos a gobernar Judea con mano de hierro a cambio de riquezas y poder. Cuando Jesûs, que nació y creció en Judea, obviamente conocía esos antecedentes, por ello es que les presenta oposición abierta y pública, denunciándolos como un poder corrupto y opresor de los humildes al servicio de los tiranos romanos. El Señor sin ningún tapujo les llama “portadores de la semilla de la serpiente, hacedores de maldad, hijos de su padre el diablo.” Y ellos, entendiendo el peligro que Jesûs representaba para aquel poder siniestro, se confabularon con los invasores y crucificaron y mataron a Aquel que había venido para rescatar a los que se habían perdido.

El mismo día que Jesûs entró a Jerusalén sobre el borrico, profetizó la destrucción del templo que había sido reconstruido por aquellos judíos que volvieron del cautiverio siglos atrás. Y esta profecía se cumplió en el año 70 d.C. cuando de aquel sitio sacrílego no quedó piedra sobre piedra. Los romanos al mando del general Tito sitiaron la ciudad por 3 años y no dejaron que entrara ni alimentos ni agua buscando la rendición de los judíos y macabeos. Mas de un millón de ellos murieron, inclusive los recién nacidos, que fueron comidos por sus padres, así como los perros, caballos y ratas por causa de la terrible hambruna. Hasta que finalmente se rindieron.

Los romanos entraron y destruyeron la ciudad junto con el templo, y mataron a la mayoría de los sobrevivientes judíos, que, al igual que en las invasiones pasadas, fueron expulsados de sus tierras. Ellos, al mezclarse anteriormente con persas, babilonios, etc., y luego con otras etnias, ya no conservaban la pureza genética de los semitas bíblicos. Lo que si conservaron fue su religion judía, la misma que como se explica arriba, se originó en Persia, y se fortaleció, sobre todo, durante las diásporas tanto en Europa del este como España y Portugal, entre los siglos 1 y 15 d.C. dando lugar al surgimiento de varias comunidades como los judíos Sefardíes y Askenazis.

LOS SEFARDIES
Los judíos sefardíes florecieron sobre todo en los campos del quehacer financiero, literario, científico y religioso. Y de esas comunidades se levantaron líderes visionarios que fueron reconstruyendo poco a poco la religion judeo-babilónica, basados principalmente en lo que el Talmud y la Kábalah enseñan. Entre los más conocidos tenemos al estadista, visir y poeta Samuel Ha-Nagid; los poetas y filósofos Salomón ibn Gabirol y Yehuda Halevi; el exégeta, poeta y filósofo Abraham ibn Ezra y el médico, talmudista y filósofo Maimónides.

Pero en el tiempo de los reyes españoles Fernando e Isabel, siglo 15 y debido a la pobreza extrema que azotaba España, la iglesia católica instauró a la satánica inquisición la cual obligó a los judíos a renunciar a su fe y convertirse al catolicismo, so pena de cárcel y la expulsión del reino. Los reyes sabían que la mayoría no lo haría por lo que el fin oculto era la incautación de los inmensas riquezas que los judíos habían acumulado. Muchos de ellos fingieron la conversión al catolicismo, pero secretamente siguieron profesando sus ritos, mientras que otros fueron expulsados y otros terminaron en las cárceles.

LAS 10 TRIBUS PERDIDAS
Entonces, un italiano noble de origen judío llamado Cristoforo Colombo (Cristóbal Colón), pide audiencia a los reyes para explicarles que, según el libro 4 de Esdras, capitulo 13 versículo 45 de la Biblia original, los sobrevivientes de las diez tribus de Israel tomadas en cautiverio en el siglo 7 a.C., habían ido a unas tierras lejanas ubicadas al otro lado del mar, a las cuales la Biblia llamaba “Arzareth,” donde nadie había habitado antes. Colón propone a los reyes la organización de un viaje a esas tierras con el objetivo de encontrar aquellos pueblos y traerlos a la fe católica. El viaje sería financiado por los banqueros judíos de Venecia, mientras que la tripulación serían las decenas de judíos sefardíes que se negaron a convertirse al catolicismo y que yacían en las cárceles. Y los reyes aceptaron.

Penosamente, las versiones de la Biblia actual solo incluyen el libro 1 del profeta Esdras porque los otros 4 libros fueron excluidos por los “sabios” del concilio de Trenton en 1548, quienes consideraron que estos escritos “no reunían los requisitos del canon bíblico.” Esta decisión muy sospechosa, terminará por hacer perder al libro 4 de Esdras su puesto vital entre los libros de Nehemías y Tobías, y minimizará la verdad tan poderosa acerca del origen judío de las tribus indígenas de las tres Américas y del Caribe.

Sin embrago, el hombre no podrá ocultar la verdad mas allá de donde Dios lo permita. En los tiempos actuales, decenas de eruditos bíblicos están redescubriendo y compartiendo esta maravillosa revelación: las 10 tribus del Israel bíblico, los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, los semitas, a quienes los falsos judíos o judíos-kházaros han mantenido ocultos con la teoría de que nadie sabe dónde están, son los tan golpeados, relegados, abusados, esclavizados, menospreciados indígenas que se desperdigaron desde Alaska a la Patagonia, pasando por las islas del mar Caribe. Gloria a Dios.

ARZARETH O AMÉRICA
Quienes sí conservaron intactos los genes semitas, osea son descendientes de Set y por ende, de Dios directamente, son el remanente de las 10 tribus, aquellos que decidieron en el siglo 7 a.C. que, en lugar de ir a Babilonia donde su fe en el Dios de Abraham, Isaac, Jacob, David, etc., podría perderse, dirigieron su camino hacia unas tierras lejanas donde nadie habitaba y donde se convirtieron en aquellos a quienes mil quinientos años más tarde, Colón y los invasores españoles llamaron “indios,” que viene del latín “In-Dios” y que significa que “no tienen a Dios.”

La historia de este viaje se describe en el libro 4 del profeta Esdras donde consta además la visión acerca de un hombre de quien se cree es Jesucristo, saliendo del fondo del mar y que le fue explicada a Esdras por el ángel. Aquí la transcripción:

«Dado que lo has visto uniendo a sí mismo otra multitud pacífica: 40 éstas son las diez tribus, que fueron hechas cautivas de su tierra en los días del rey Oseas; a quienes llevó cautivo Salmanasar, rey de Asiria. Él los condujo a través del río y fueron llevados a otra tierra. 41 Sin embargo, ellos se dieron entre sí este consejo: que abandonaran la multitud de pueblos y se dirigieran a una región más lejana, donde ninguno del género humano hubiera habitado allí, 42 para que así, en ese lugar, aquellos que no fueron servidores en su tierra observaran sus mandatos. 43 Entraron por el paso angosto del río Éufrates. 44 Entonces el Altísimo hizo prodigios en su favor y detuvo los canales del río hasta que pasaron al otro lado. 45 En aquella región se encontraba un camino extenso de un año y medio de viaje. Ahora la región es llamada Arzaret.» (4 Esdras 13:39-45)

Los eruditos coinciden basados en lo que Esdras escribe, que la jornada les pudo tomar a los israelitas algo más de un año y medio, sin embargo, no están de acuerdo acerca de la ruta tomada. Algunos sostienen que salieron por el sur de lo que hoy es Irak y navegaron por los mares rodeando África, cruzando el Atlántico y llegando a la costa norte de lo que hoy son los Estados Unidos. Mientras tanto, otros sostienen que el remanente se dirigió hacia el norte de Asia, a la región conocida como Tartaria en lo que hoy es Rusia; giraron al oeste, pasaron por el norte de Europa, donde parte de ellos se quedó dando origen a las naciones escandinavas de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia y los vikingos; otros se quedaron en lo que hoy es Alemania y la Gran Bretaña, donde se los conoció como los “sajones,” término derivado de la frase “Isaac’s sons,” que en español significa “los hijos de Isaac,” en referencia obvia al hijo de Abraham.

De allí, parte del remanente cruzó Groenlandia y llegó a lo que hoy es Canadá, y desde allí hacia el sur, a lo que hoy son los Estados Unidos, México, centro y sur América, dando origen a más de 1300 nacionalidades, pueblos y civilizaciones como los Apaches, Pies Negros, Cherokees, Cheyenes, Sioux, Comanches, Esquimales, Navajos, Otawas, Olmecas, Aztecas, Mayas, Quitus, Chibchas, Incas, Quimbaya, Mapuches, Charrúas, Guaraníes, Kichwa, Mantas, Aymara, Shuar, Aucas, etc., etc.

Con el pasar del tiempo, la mayoría sino todos estos pueblos, se olvidaron de Dios y de todas Sus enseñanzas y en su lugar, se volvieron idólatras, levantaron altares a otros dioses como el sol, la luna, la tierra, las estrellas, etc. Así mismo, se volvieron caníbales, pues se comían a sus enemigos, sacrificaban niños a Moloch y asumieron la brujería y hechicería como la ciencia de sus vidas. Por ello, cuando Colón y los españoles llegaron, los llamaron “indios” que en latín significa “sin Dios.”

Una de las cosas más impresionante de estas revelaciones es el hecho de que, los judíos sefardíes que estaban encarcelados pero que fueron liberados con la condición de que fueran en el viaje de Colón, cuando llegaron a los territorios que bautizaron como las Indias occidentales, sabían de lo escrito por Esdras, es decir, sabían que iban a encontrar a los descendientes del remante de las diez tribus o del reino de Israel que sobrevivió a las invasiones de siglo 7 a.C. Pero el punto es que, en los días posteriores a la división del reino por parte de Salomón, el reino del Norte, que comprendía las 10 tribus, se apartó de las enseñanzas de la Toráh, por lo que los miembros del reino del Sur o Judá los tomaron por enemigos y los rechazaron como pueblo de Dios.

Varios pasajes bíblicos del Nuevo Pacto que incluyen al mismo Jesûs, relatan el odio de los judíos hacia sus mismos hermanos, los Samaritanos o nacidos en Samaria, que era parte del reino del Norte, por haberse apartado del Dios de la Toráh. Esto trae luz a lo que sucedió en Arzareth, en el tiempo del descubrimiento o invasión, conquista o genocidio de más de 56 millones de aborígenes: Cuando de los sefardíes españoles encontraron al remanente alejado completamente del Dios de Abraham, decidieron exterminarlos. En otras palabras, los sefardíes, descendientes de las dos tribus de Judá y Benjamín, más tarde convertidos en los blancos opresores de las colonias españolas de América, provocaron el exterminio de los indios, indígenas o aborígenes americanos, sus propios hermanos de genes. Algo parecido pasó al norte, en Estados Unidos y Canadá, donde luego de su llegada. los anglosajones procedieron al extermino de los indios nativos de estos dos países.

LOS JUDÍOS KHÁZAROS
Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., la mayoría de los pocos sobrevivientes de las tribus de Judá y Benjamín fueron expulsados de la Palestina hacia Europa del este, España y Portugal. Esto, más el hecho ya mencionado acerca de la expulsión siglos atrás de las 10 tribus, el camino quedó libre para la llegada de una gran diversidad de etnias hacia las tierras donde se asentó el gran reino de Israel de los tiempos de David. Así llegaron los árabes, persas, sirios, otomanas, cosacos, latinos, europeos, africanos, etc., quienes, a lo largo de los siglos fueron tomando posesión de la tierra que Dios le prometió a Moisés y a Su pueblo luego de su rescate de Egipto. Inevitablemente, los pocos israelitas que quedaron se aislaron, murieron o se mezclaron con aquellas etnias, dando así lugar a la nueva etnia a quienes se llamó judíos, como se explica más arriba, debido a la práctica de la religión judío-persa.

Recordar que, para el inicio del primer milenio, los judíos se habían ubicado en muchos puntos geográficos como Tartaria, Escandinavia, Britania, Germania, Europa del este, España, Portugal, las tres Américas y un reducido número en la Palestina. Diecisiete siglos más tarde llegan a la Palestina procedentes del desaparecido reino de Khazaria, más de cien mil kházaros quienes se habían vuelto poderosos gracias a su posición geográfica estratégica, pero al mismo tiempo asesinos Las caravanas que salían desde y hacia Europa y Rusia tenían que pasar por su territorio. Ellos, al comienzo cobraban un peaje, pero luego empezaron a robar las caravanas y a matar a los viajeros hasta que zar ruso Alejandro II envió, en 1795, a su ejército para que borrara del mapa a este reino de maldad. Y así mismo sucedió, el reino de Khazaria, del cual nadie habla hoy, desapareció.

A los sobrevivientes se les perdonó la vida con la condición de que se convirtieran al judaísmo. Así fueron traídos por los ejércitos del zar a Palestina, donde con el pasar del tiempo, se fusionaron con los judíos locales, de quienes aprendieron el idioma, las costumbres y tradiciones y por supuesto, la religion judía. Así nacieron los judíos kházaros, que no son Israelitas, ni tienen genes semitas, ni descienden del pueblo bíblico, pero que tampoco practican la fe de Abraham, Isaac, Jacob, David, etc.

Cien años mas tarde, en 1895, se reúnen en Austria un grupo de estos judíos liderados por Theodore Herzl, y fundaron el partido Sionista Israelí. Herzl convenció a los otros judíos kházaros de haber recibido en una visión, la orden de Dios para organizar a los judíos del mundo con tres objetivos principales:


Los sionistas israelíes o judío-kházaros, quienes adoptaron a la serpiente como su insignia, han alcanzado sus metas en los últimos cien años, llegando a amasar el 80% de la riqueza del mundo por lo que el poder que tienen en todos los campos los ha vuelto “intocables” e invencibles. Así han podido controlar a toda persona y todo esfuerzo para delatarlos acusando de “antisemitas” a quienes se atreven a contar la verdad, a pesar de que como se ha explicado, no son ni Israelitas ni descienden de Sem, por lo tanto, no son semitas. Ellos han usurpado la identidad del pueblo bíblico para llevar adelante sus protervos planes de dominio del mundo y para preparar el camino para la llegada del Anticristo.

EL FALSO ISRAEL
El estupor que causa oír falsedades acerca de Israel en los mensajes y prédicas que la mayoría de los pastores, predicadores y ministros evangélicos comparten, fue la motivación para escribir el presente mensaje. Los judíos kházaros han moldeado su versión de la historia para protegerse y recibir miles de millones de dólares en ayudas, ofrendas, regalos, etc., tanto de los gobiernos del mundo, como de entidades privadas y de la gente en general. Slogans como “ora por Israel, el pueblo de Dios,” “bendice a la nación de Israel,” “no maldigas a Israel porque serás maldecido por Dios,” etc., etc., llenan las prédicas de las iglesias evangélicas, que ubican en los altares la bandera israelí con la falsa estrella de David, un símbolo de brujería.

Y no contentos con eso, la falsa creencia de que el Cristianismo viene del judaísmo hace que los seguidores de Jesûs celebren muchas fiestas y tradiciones paganas, y usen muchos objetos paganos de la religión judía. Es penoso pero verdadero afirmar que el nombre de Israel y todo lo que gira a su alrededor es venerado como santo o divino por la iglesia del Señor Jesûs. Yo fui uno de ellos. Qué vergüenza.

A la verdad, el estado actual de Israel no tiene ni el origen histórico ni ninguna relación con el Israel bíblico, es más, no hay ni un solo versículo bíblico donde se registre alguna orden de Dios para fundar un país con el nombre dado al pueblo de Dios. Y para rematar, Dios mismo fue quien permitió las invasiones y las dispersiones porque Israel nunca honró el honor que el Creador le dio de ser Su pueblo preferido. Aquellos no solo no obedecieron ni se sometieron a los mandatos de Dios, sino que le mataron a Su hijo. Dios no se olvidó de la afrenta terrible e hizo fundar un país donde también habría de manar la leche y la miel en abundancia, y que habría de reunir a Su pueblo que se había extraviado y habría de predicar Su mensaje por todos los confines de la tierra: the United States of America.

Jer-USA-lem, EL NUEVO ISRAEL
Los Estados Unidos de América nace como un estado federado en 1776, y es la primera democracia fundada en el mundo. Hasta ese entonces, lo que había en la tierra eran reinos y regiones dominadas por reyes y cortes reales por lo que su modelo fue copiado por los países que se fueron fundando en adelante. Los mentalizadores de este país fueron cristianos evangélicos que basaron toda la constitución en la Biblia, especialmente en el Pentateuco.

Ciento sesenta años atrás, en 1616, un grupo de hombres y mujeres creyentes en Jesucristo y la Biblia, llamados “peregrinos,” llegan desde lo que hoy es Inglaterra, huyendo de los impuestos altos y sobre todo, de la persecución religiosa. Europa estaba en plena ebullición espiritual pues apenas noventa años atrás, Martin Lutero sacudió al mundo denunciando a la opresión y depravación papal.

Desde su nacimiento en el siglo 4 d.C., los líderes de la iglesia católica escondieron la Biblia de los creyentes para poder gobernar bajo sus depravados intereses, sumiendo a la humanidad en una oscuridad espiritual atroz por más de mil cien años, hasta que Johannes Gutenberg inventa la imprenta y empieza a reproducir la Biblia por miles de ejemplares, uno de las cuales cayó en manos de Lutero para revelarle la verdad de Cristo Jesûs. Esto provocó un cisma poderoso en el Vaticano llamado “Reforma de la iglesia católica” y también el despertar de la fe verdadera que se había adormecido y que se originó en los tiempos del Señor Jesûs.

Volviendo a los peregrinos, que a propósito eran descendientes de los sajones o “hijos de Isaac,” su fidelidad a la fe bíblica y su obediencia a Dios y a Sus mandamientos y a las enseñanzas de Jesûs, les trajo gran prosperidad y sobreabundancia. Pero los peregrinos no fueron los primeros en traer al “nuevo continente” la fe en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, pues los territorios que hoy son parte de esta nación habían sido ocupados por primera vez, más de dos mil doscientos años atrás por los Israelitas. Y para el caso de este estudio, de acuerdo a Esdras, es de ellos que descienden los aborígenes norteamericanos. Pero estos aborígenes, al igual que los del resto del continente, habían olvidado su fe.

Menos de doscientos años más tarde, los Estados Unidos se convierten en la nación más rica y poderosa del planeta, surgiendo como la nueva tierra donde fluye leche y miel en forma abundante y permanente y de donde han salido por los siguientes siglos y a todo el mundo, enormes ejércitos de misioneros llevando el mensaje del Evangelio de la paz. Pero también comienza a recibir millones de inmigrantes pobres, hambrientos y rechazados de países de todos los continentes: Europa, Asia, África, y por supuesto, del Caribe, Centro y Sudamérica. Es el país donde más personas se convierten al cristianismo cada día, pues al menos el 30% de los que llegan, en algún punto entregan a Jesûs sus vidas y se reconcilian con el Hacedor de sus días. Por ello se puede afirmar sin tropiezos que Estados Unidos es el cumplimiento de la promesa bíblica acerca del
Nuevo Israel, de la nueva Jerusalén de los tiempos del fin, donde algunos profetas ven incluso el nombre de este país incluido en el nombre de la antigua capital del reino judío: Jer-USA-lem.

ESTADOS UNIDOS Y LOS TIEMPOS DEL FIN
Han pasado casi doscientos cincuenta años desde su fundación, y a pesar de las dos guerras mundiales, las crisis internas terribles, el odio de sus enemigos y los malos gobernantes que ha tenido, Estados Unidos sigue dominando al mundo. Por ser un estado fundado en los preceptos bíblicos, ha podido resistir la amenaza del comunismo, años atrás, de la Unión Soviética y hoy, de China. Pero los verdaderos enemigos no solo de los ciudadanos de este país sino de toda la raza humana son el grupo de trillonarios y billonarios que se han apropiado del 80% de las riquezas del mundo, y que, para variar, tienen el mismo origen judeo-kházaro.

Estos seres macabros también conocidos como sionistas, francmasones, illuminatis, reptilianos, estado profundo, pantano, satánicos, luciferinos, descendientes de la serpiente antigua, khabales, etc., tienen claro su plan de eliminar a la población mundial para apropiarse de las almas de miles de millones, como una ofrenda anticipada a la llegada a la tierra y entronación de su dios Moloch. Ellos controlan absolutamente todo lo que sucede en la sociedad humana, pero no han podido terminar de implementar su plan porque como dice la Biblia, mientras los creyentes en Jesús estén en la tierra, Satanás y sus huestes no prevalecerán. Sin embargo, lo que el enemigo de las almas si ha logrado, es confundir en gran manera a muchos que son parte de la nación de redimidos por Jesucristo. Y si los que son luz se dejan confundir, obviamente su luz no brillará.

Estos son los tiempos donde es necesario predicar al mundo y en voz alta las cosas que el Espíritu Santo está revelando a Su pueblo. Y aunque no sea fácil, aunque muchos me den la espalda, aunque otros muchos me tilden de loco, paranoico o antisemita, yo he decidido obedecer al Señor, aunque en el intento muera. Los cristianos evangélicos y, por lo tanto, la humanidad, se han despertado por los últimos sesenta años en medio del gran engaño acerca de que el estado de Israel y los judíos son el centro de la relación del Dios Creador con Su creación, y que todo lo que ocurrirá con la humanidad en los tiempos del fin girará alrededor de lo que suceda con Israel y los judíos. Pero como dice la misma palabra de Dios, “todo lo que está oculto saldrá a la luz en su tiempo.”

La verdad es que ambos, Israel como país y los judíos como habitantes, han sido desplazados por el Señor de la posición profética porque ninguno de los dos es verdadero, de acuerdo a lo que se ha explicado más arriba. Y de acuerdo a lo que el Señor está revelando a sus siervos, el país y el pueblo que serán el verdadero centro de todo lo que suceda en los tiempos anunciados en el Apocalipsis es Estados Unidos de América y la nación de redimidos por la sangre del Cordero Santo que habitan tanto en este país, como en todas las Américas y en todo el mundo.

Y satanás lo sabe, por ello quiere destruir a los EU levantando todo un ejército de hacedores de maldad cuyo objetivo es demoler los fundamentos morales y éticos en los que esta nación fue fundada y consagrada al Altísimo. Pero los ataques también son hacia Su iglesia y empeorarán con pasar de los días, con ataques públicos, a la luz del sol, pues esas huestes de maldad no temen ni se esconden, porque saben que la corrupción se ha extendido como un cáncer en su etapa final por todos los estamentos del poder ejecutivo, legislativo y judicial, así como en los ámbito públicos y privados, religiosos y deportivos, militares y académicos, científicos y sociales, policial y legal.

LA AGENDA SIONISTA
La agenda del movimiento sionista es denunciada en muchos libros y artículos y por numerosos expertos bíblicos, históricos, y hasta por rabinos judíos. Entre estos libros tenemos “Los Protocolos de los Sabios de Sion” que desapareció, por coincidencia, de todas las librerías y bibliotecas del mundo, al más puro estilo de esta organización satánica; “The Invention of the Jewish People” o “La Invención del Pueblo Judío” por Shlomo Sand y traducido por Yael Lotan; “Israel, una Creación de la Casa Rothschild” de Fabrízio Txavarría Velázquez, etc.

Se conocen varios nombres de quienes lideran e integran esta organización macabra gracias a las denuncias de hombres y mujeres valientes, algunos de los cuales tristemente han muerto asesinados en las manos de la inteligencia sionista. Entre estos seres satánicos tenemos a: George Soros, el Papa, los Rockefeller, los Rothschild, los Clinton, Bush, Obama, Bill y Melinda Gates, todos los miembros de la realeza europea y mundial, la mayoría de trillonarios y billonarios del mundo, artistas de cine, cantantes, pintores, escritores, militares, sacerdotes, políticos, organizaciones secretas como los Jesuitas, Masones, the “Skull and Bones Society, Ordo Templi Orientis, Priory of Sion, Bohemian Club, Carbonari, Propagande Due, Hellfire Club, Rosacruces, etc., etc., etc.

Entre todas las terribles conspiraciones que los judíos-kházaros han llevado a cabo, mencionamos la relacionada con el apropiamiento del oro de los Estados Unidos en 1912 cuando convencieron al Congreso de autorizar la fundación del banco “Federal Reserve” o “Reserva Federal.” A partir de allí, poco a poco fueron fundando los bancos centrales de los países y con ello también se apropiaron del oro de casi todos los países del mundo, excepto el Vaticano, Suiza, Malta y otros donde ellos residen.

Hill Hughes escribe en “Los Terroristas Secretos y el Enemigo Desenmascarado” que,
“Los Rothschilds son jesuitas que emplean su pasado judío como fachada para encubrir sus siniestras actividades. Los Jesuitas, trabajando a través de los Rothschilds junto con el financiero Nicholas Biddle, persiguieron siempre el control del sistema bancario de los Estados Unidos”.

En las últimas elecciones presidenciales del 2020 en los Estados Unidos, los ciudadanos conocían perfectamente que uno de los candidatos era miembro de un culto satánico. Y aun cuando la gente votó mayoritariamente por el otro contendor, el sistema reconoció al satánico como ganador. Tal como dijo el dictador ruso Joseph Stalin alguna vez, “los que votan no deciden nada. Los que recuentan los votos lo deciden todo.” Y Stalin tuvo ancestros judío-kházaros.

VERDADES BIBLICAS QUE SE DEBE CONOCER
-Los judíos no son el pueblo escogido por Dios

-El estado de Israel no es bíblico, porque no hay ni un solo versículo donde Dios ordene a Su pueblo a fundar el estado, simplemente porque ya no había pueblo

-Los judíos actuales no descienden del pueblo bíblico Israelita, ni son Semitas;

-El pueblo bíblico Israelita no fue judío.

-Jesûs fue judío porque nació en la ciudad de Belén de Judá, pero no porque haya practicado la religion judía, a la que combatió y denunció su corrupción públicamente.

-El cuento famoso del pretexto de Colón para ir a las indias occidentales a traer especias es solo eso, otro cuento más de los historiadores, por ignorancia o para ocultar la verdad, como siempre.

-La Biblia no registra ninguna orden de Dios a Su pueblo para reconstruir el templo, pues el Señor les dejó de hablar 500 años antes del nacimiento de Jesûs. A este período se conoce como el tiempo del silencio de Dios. De este tiempo son los profetas Daniel, Ezequiel, Habacuc, Nehemías, Malaquías, etc.

-La desobediencia y rebeldía permanente de Israel contra Dios produjo:

=> El silencio de Dios con Su pueblo;

=> La dispersión del pueblo Israelita hasta el final de los tiempos;

=> El judaísmo como una religión apartada de la verdad bíblica;

=> La diáspora de las 10 tribus a Arzareth conocida más tarde como América;

=> El ateísmo, idolatría y la herejía que asolan la tierra;

=> La fundación de los Estados Unidos de América, que es el verdadero Israel de los tiempos del fin;

=> La masificación mundial del Cristianismo desde Estados Unidos;

=> La migración masiva hacia Estados Unidos y la conversión al Cristianismo de millones.

LOS MITOS DE LA “RAZA” Y RELIGIÓN JUDIAS
A continuación, 17 puntos que desvirtúan los mitos sobre el judaísmo:

1. Es necesario aclarar que “fe” y “religión” son dos cosas completamente diferentes, pero al mismo tiempo, complementarias: fe es creer en algo que no se ve pero que se verá en algún momento, y “religión” es el conjunto de procesos inventados por el hombre para manifestar esa fe en forma rutinaria, es decir, con la repetición constante de la misma doctrina o liturgia.

2. La “fe” de los Israelitas es la misma fe que Abraham recibió de Dios para que crea en Êl, mientras que la religión del pueblo del Israel bíblico fue la que enseñó Moisés a través de los Diez Mandamientos dados por el Señor y los cinco libros de la Toráh (Pentateuco) que él escribió por revelación del Espíritu Santo.

3. El término “judío” NO se encuentra en ninguno de estos libros, sino que apareció mil años más tarde.

4. El término “judío” no identifica a ninguna raza, como la blanca, negra, mestiza, etc., sino que se refiere a dos cosas diferentes: en el AT, era el gentilicio para el nacido en la región de Judea; y a partir del siglo 2 a.C. empezó a usarse para identificar a aquellos que practicaban la religión Judía traída desde Babilonia. Es después de la fundación del partido Sionista judío en 1895 que se empieza a usar el término “judío” para describir a parte de la religion, a la “raza” de los nacidos en Israel y de los descendientes de israelíes, lo cual, por la ciencia, es un grandísimo error.

5. Aquel que nace en Israel no es “judío” sino “Israelí.” Será judío si en un punto de su vida decide practicar la religión judía.

6. Israelita es el gentilicio solo para el pueblo bíblico de Dios descendiente de Abraham, Isaac, Jacob y de las doce tribus que vienen de sus doce hijos, quienes se auto exiliaron en Egipto por cuatrocientos años, de donde Moisés los sacó.

7. Cientos de años más tarde, David fue su rey y más tarde, por decisión de Salomón, se dividieron en dos reinos:

--El Reino del Norte, llamado reino de Israel se ubicó en las regiones de Samaria y Galilea, con ciudades como Tiberíades, Nazareth, Cafarnaúm, Bethsaida, Samaria, Shechem, etc. Allí se asentaron diez tribus de Rubén, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Efraín, Manasés y Leví.

--El Reino del Sur se llamó reino de Judea y se ubicó en la región donde están las ciudades de Jerusalén, Belén, Jericó, Qumran, etc. Allí se instalaron dos tribus, la de Judá y la de Benjamín.

8. Estos dos reinos fueron invadidos por los ejércitos babilonios, en los siglos 7 y 5 a.C. y por los romanos en el año 70 d.C., y los pocos sobrevivientes fueron desperdigados por el mundo entero, mientras que los israelitas acomodados o miembros de la corte del reino del norte fueron llevados cautivos a Babilonia en el siglo 7 a.C.

9. Mientras tanto, los Israelitas deportados se ubicaron en territorios de lo que hoy se conoce como Rusia, Escandinavia, Gran Bretaña, Estados Unidos, en España y Portugal y luego en todos los países de América Latina.

10. Los descendientes del pueblo bíblico Israelita que hoy en día viven fuera del territorio Palestino son el verdadero pueblo de Dios, el nuevo Israel, y se los reconoce porque creen y aman a Jesûs como su Rey y Salvador.

11. La religión judía no es Bíblica porque no nació de Abraham, ni de las Doce Tribus, Moisés, David, o de Isaías, etc., sino que es el resultado de la fusión de la fe en el Dios de Abraham y las prácticas religiosas paganas de los babilonios que fueron traídas en el siglo 5 a.C. a Palestina por la generación descendiente de aquellos que fueron llevados cautivos dos siglos atrás.

12. Debido a que estos descendientes habitaron por 200 años en Babilonia, asimilaron la cultura y religión babilónicas y cuando volvieron a Judea a reconstruir el Templo, fusionaron esas prácticas con las que los pocos sobrevivientes Israelitas tenían. Así nació el judaísmo, 500 años antes de Jesucristo, hacen dos mil quinientos años, pero no miles más como nos han hecho creer.

13. Ninguno de los profetas y hombres de Dios del principio del AT fue “judío” excepto aquellos que vivieron en los últimos 500 años a.C. como Ezequiel, Daniel, Hageo, Zacarías, Malaquías y Nehemías. En otro estudio hablaremos acerca de si estos profetas fueron influenciados en algún grado con las creencias idólatras de los Babilonios.

14. Los eruditos sostienen que Jesûs fue judío por varias razones, entre ellas las siguientes:

--Descendencia: María, Su madre, es descendiente de David, quien viene de la tribu de Judá, lo que hace a Jesûs judío por el origen de Su madre, para cumplir con la profecía de que el Mesías de Israel seria descendiente de David, de la casa de Judá.

--Nacimiento: Jesûs nace en Belén, un pequeño pueblo ubicado cerca de Jerusalén, en la región de Judá, antiguo reino de Judea.

--Educación: Se conoce que Jesûs desde niño asistió a las escuelas Rabínicas de la Galilea, que eran mejores que las de Judea. Allí aprendió la Toráh, lo cual lo demuestra en las innumerables ocasiones en que, mientras predicaba, ingresaba a las sinagogas a leer lo escrito por Moisés y los profetas.

--Religión: Tanto con Sus padres en la infancia como ya en Su ministerio, Jesûs asiste a las fiestas de celebración del “judaísmo.”

15. En cambio, la disputa a la aseveración de que Jesûs es judío se basa en los siguientes puntos:

--No practicó la religión: Jesûs no practicó la religión Judía, ni se convirtió a ella, aunque era Rabino en la Toráh, y asistía -aunque no regularmente- a las sinagogas.

--Cuestiona a los líderes de la religión: Si bien es cierto que Jesûs desciende de la tribu de Judá y nació en Belén que está en Judea, sin embargo, el Mesías no solo que no practicó el judaísmo, sino que lo cuestionó cuando se puso como “Señor” del Shabbat; además, confrontó al Sanedrín cuando llamó a sus líderes “sepulcros blanqueados, hijos de satanás, portadores de la semilla de la serpiente antigua,” porque éstos se habían convertido en siervos de la opresión romana que sometía al pueblo sin misericordia.

--Reniega Su origen étnico: A Jesûs lo conocieron como el “Nazareno” porque la mayor parte de Su vida y Su ministerio los hizo en la región donde está la ciudad de Nazareth. A la ciudad de Cafarnaúm se la conoció como la “ciudad de Jesûs,” porque el Señor pasaba gran parte de Su tiempo allí. Así mismo, a Jesús se lo conocía como el “Galileo” porque amaba la región del lago de Galilea y el rio Jordán. Nazareth, Cafarnaúm y el lago de Galilea están ubicados, como vimos más arriba, en la región conocida como Samaria, donde se asentó el reino de Israel, por lo tanto, es correcto decir que Jesûs quiso ser Israelita más que judío.

16. Es necesario recordar aquí que para el tiempo de Jesûs, la fe de Abraham ya se había contaminado por la fusión con la religión pagana de los babilonios, pues muchas prácticas litúrgicas, fiestas, tradiciones, etc. de aquellos, ya se habían adaptado al día a día de los pocos sobrevivientes de lo que fue el gran reino de David. Un ejemplo de eso es la famosa estrella de David, que no es ni bíblica ni de David, sino que se originó miles de años atrás entre las civilizaciones sumerias y asirias, quienes usaban esta estrella en los ritos diabólicos de brujería. Y pasa lo mismo con muchos otros objetos incluyendo libros, pues el Talmud, la Khábala y otros, vienen precisamente de Babilonia, donde el principal dios era Moloch.

17. Finalmente, los judíos de los tiempos actuales no descienden de la raza bíblica “Semita” que se origina del primer hijo de Noé, Sem. Según la Biblia, tanto la nación Israelita como la Árabe eran Semitas. Loa Árabes han llegado como tal a los días actuales mientras que los Israelitas fueron dispersados por Dios por el mundo entero por causa de su rebeldía.

18. Los judíos de los tiempos actuales descienden de una etnia llamada “Kházaros,” antiguos habitantes de Khazaria, un reino que existió hasta el siglo 17 en Europa, en la región ubicada entre los mares Caspio y Negro, y que fue desparecida de la faz de la tierra por el Zar ruso Alejandro II, pues eran crueles delincuentes. Alrededor de 100 mil sobrevivientes fueron llevados a Palestina y obligados a convertirse al judaísmo.

19. La más grande comunidad de ellos, conocidos como los “Askenazis,” usan sombreros y trajes negros y barbas pobladas, desprecian a todo ser humano que no es de su etnia, especialmente a los Cristianos, a quienes odian con toda su alma. Otra parte mantienen su anonimato, pero su fidelidad está con el Sionismo. Y la otra parte son los grandes banqueros, billonarios, inventores, dueños del 80% de la riqueza del mundo, al cual lo tienen maniatado para cumplir con las misión macabra de encaminar a la civilización humana a la llegada y entronamiento del Anticristo.

20. De acuerdo a los datos históricos de los censos mundiales entre 1938 y 1946, el holocausto judío fue tergiversado: de los seis millones muertos, cinco millones doscientos mil fueron cristianos evangélicos y católicos. El resto fueron judíos.

21. Se dice que Hitler odiaba a los judíos. Pero no dicen que Hitler fue judío-kházaro.

22. Dicen que el comunismo nació en Rusia y China. Sin embargo, quien inventó el comunismo fue un judío-kházaro de la familia de los Rothschild para destruir a los zares y vengarse de Rusia por la masacre de 1795.

23. Los judíos kházaros sostienen que el estado de Israel fue fundado basado en una profecía bíblica. Sin embargo, en la Biblia no existe ningún versículo bíblico que diga que DIOS mandó a los israelitas o israelíes a fundar ninguna nación.

24. Los nacidos en Israel NO son judíos sino israelíes. El judaísmo es una religión, no una raza.

25. La segunda guerra mundial en Europa fue ganada por Rusia, con la ayuda de los americanos, pero no al revés.

26. Los banqueros judío-kházaros provocaron y financiaron a todas las partes que participaron tanto en la primera como en la segunda guerras mundiales.

27. La Reserva Federal NO es un ente del gobierno americano sino un banco privado cuyos dueños son judíos-kházaros.

28. El sida NO vino de los gorilas, sino que fue desarrollado, como el co-vid, en laboratorios financiados por los judíos-kházaros.

29. La Tierra NO es redonda como un globo, sino plana como un plato, como explica bien claro la Biblia.

30. No hay vida en otros planetas ni el hombre puede salir de la estratosfera, por lo tanto, nunca llegó a la luna.

31. Los “extraterrestres” son los demonios Anunakis, los ángeles caídos que están en la tierra desde que fueron expulsados del cielo. Viven dentro de la tierra y manejan tecnología que la humanidad no conoce todavía. Son quienes han construido los ovnis y secuestran o hacen abducciones a seres humanos y animales.

32. Las fotos de la tierra, los planetas, constelaciones y del universo son falsas, generadas en las computadoras de la NASA pues aún no hay la tecnología fotográfica.

33. El atentado de Septiembre 11, 2001 fue un autoatentado provocado por los sionistas judíos y dirigido por G. Bush para evitar la instauración de la ley de justicia mundial llamada “NESARA” y para promover el Nuevo Orden Mundial.

34. El virus actual NO es resultante del cruce virológico entre un murciélago, cerdo y humano. Fue creado en el mismo laboratorio chino donde se creó el SARS, la gripe aviar y muchos otros virus con el propósito de diezmar a la población mundial, el plan maestro de los judíos-kházaros.

35. La pandemia actual: es cierto que hay cientos de miles de fallecidos y hospitalizados, pero los números y cifras reportados fueron manipulados para sembrar el miedo a propósito y mantener a la gente encerrada, mientras la economía quiebra y ellos, los satánicos luciferinos, preparan la tierra para el aparecimiento del Anticristo.

36. El calentamiento global y muchos desastres naturales: Falso, la tierra ha pasado siempre por ciclos de ajustes propias de ella misma. El hombre no puede provocar tales cambios, sin embargo, ha creado máquinas infernales para manipular a la naturaleza como el HARPA, el Blue Beam, el CERN.

37. Las doctrinas izquierdistas, socialistas, etc., son impulsadas por George Soros, otro judío-kházaro. Las doctrinas de la lucha contra el racismo, esclavismo violencia contra la mujer, los derechos de los gays, el derecho al aborto, la legalización de las drogas, el matrimonio de personas del mismo sexo, etc., son doctrinas de odio que promueven la confrontación entre humanos, la rebeldia a lo que la Biblia dice y la negación de DIOS en todos los estamentos sociales.

38. La CIA, FBI, M16, el Mossad sionista, etc., NO son agencias de inteligencia sino los brazos armados y ejecutores, al estilo del más despiadado cartel narcotraficante, para eliminar a cualquier persona u organización que se oponga a los planes del Kabahl, el club de los judíos-kházaros.

39. DIOS creó una sola raza, la roja, o “adamá" (אדמה ) en hebreo. De Set, hijo de Adán, desciende Noe y sus tres hijos, cuyos descendientes fueron viajando por el mundo hasta encontrar el lugar para vivir asignado por Dios. Algunos de ellos fueron cambiando poco a poco su aspecto, contextura, color de la piel, tipo de cabellos, color de ojos, etc. debido al clima, la alimentación, los factores ambientales y las costumbres y tradiciones. Así dieron lugar a las otras dos razas, la amarilla y la negra. El resto derivan de estas tres.

40. Sobre el color de la piel, la Biblia no le da ninguna importancia ni en el AT o el NT. Se hacen algunas menciones de algunos personajes como Judas y el mismo Jesûs, pero no como un dato supremacista o de humillación, sino como parte de la descripción física del personaje. En el tiempo de Jesûs ya había una gran variedad de apariencias físicas, por ejemplo, Judas Iscariote tenía la piel negra, al igual que varios otros personajes de las Escrituras, sin embargo, los escritores no le dan ninguna importancia ni teológica peor social.

41. Hace aproximadamente 200 años aparece el tráfico de habitantes del África para hacerlos trabajar en las plantaciones de los granjeros de EU que, para el caso, eran “demócratas”. Y son los blancos demócratas quienes fundan el Ku Klux Klan como su la guardia privada para controlar y castigar cualquier acto de rebelión de los negros. Así nacen la esclavitud y el racismo, provocados por aquellos que hoy se rasgan las vestiduras, y que, a lo largo de estos 50 años, han expedido leyes que han ido empobreciendo y relegando más y más a los ciudadanos negros de este país, para hoy usarlos como carne de cañón en su plan de destruir esta nación.

DICCIONARIO BÍBLICO
Si usted le dice “judío” a una persona solo porque ha nacido en Israel, pero que no practica la religión judía, está cometiendo un gran error. Y aunque aquel israelí lo sabe, no le va a corregir, porque ellos prefieren que los gentiles, a quienes llaman “goyim” que significa “ganado”, permanezcamos en la ignorancia y creamos lo que ellos quieren que creamos. Por ello, es de vital importancia que usted conozca e identifique muy bien los términos relacionados con los judíos y el judaísmo:

Deep State
Conocido también como el “Pantano”, el “Estado Profundo,” es como una banda inmensa de criminales, miles de hombres y mujeres que practican la más grande depravación sexual, lesbianismo, homosexualismo, pedofilia, tráfico sexual de menores, canibalismo, satanismo, bestialismo, etc. Gente que ha llegado a apropiarse del 90% de la riqueza del mundo y por ello hacen y deshacen conforme a su antojo, sin temor ni temblor de DIOS.

Hebreo
Se dice del idioma hablado por todas las tribus de Israel y sus descendientes, con muchas variaciones importantes a través de los siglos. Su origen no está claro, e incluso se cree que nació en la región de Canaán. Cuando Josué y el pueblo entraron allí, los habitantes de esa región ya hablaban este dialecto. Entonces empezó una fusión entre el lenguaje local y el que se habría originado en los tiempos de Isaac, dando origen al idioma Hebreo como se conoce hoy.

Hebreos
Se dice de aquellos que hablan el idioma Hebreo que se originó en los tiempos de Isaac, el hijo de la promesa de Dios a Abraham y Sarah, quienes a su vez son descendientes de Sem. Isaac tuvo a su hijo Jacobo, a quien DIOS le cambió el nombre a Israel. Jacobo tuvo doce hijos de los cuales descienden las doce tribus que conformaron la nación israelita, la misma que con el pasar de los años, fue desarrollando su propio idioma.

Israel
Es el nombre del pueblo que Dios escogió como suyo, de entre todas las naciones de la tierra, tal como se lee en Deuteronomio 7:6 «Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.»

El verdadero significado de Israel
El significado de “Israel” en hebreo es «el que lucha con Dios». El nombre fue dado por el ángel con el que Jacobo, el hijo de Isaac, peleó en el camino a Betel según el relato bíblico (Génesis 32: 22-28). Los eruditos han sembrado la idea de que Jacobo lucha con Dios, es decir, que Dios le acompaña en sus luchas. Sin embargo, si leemos todo el contexto, Jacobo estaba peleando en contra del ángel, no a favor ni junto con él. Entonces el ángel le cambia el nombre para que quede registrado el hecho de la testarudez de Jacobo de no soltar al ángel hasta que le diera lo que él quería, que era la bendición del Señor.

El reino de Israel
Fue conformado por las doce tribus descendientes de Jacobo, y que fueron divididas por Salomón antes de morir. Las diez tribus asentadas al norte, en la región conocida como Samaria y Galilea, mantuvieron el nombre como el reino de Israel. Las restantes dos tribus, Judá y Benjamín, asentadas al sur, en la zona de Jerusalén se llamaron Judea, por el nombre de la tribu de Judá. De ahí viene el término gentilicio “judío”. En el año 700 antes de Jesûs, los ejércitos de Asiria invaden Israel y el reino del norte desaparece de la faz de la tierra como resultado de su desobediencia y rebeldía con Dios. En cuanto al remanente del reino de Judea, también fueron dispersos por el ejército romano en el año 70 d.C. a través de toda Europa, principalmente en España y más tarde, en las Américas.

El estado de Israel
La nación bíblica de Israel (Eretz Yisrael) no existe, pues el pueblo hebreo semita que desciende de Jacobo fue dispersado por el mundo. Tampoco fue mandato de Dios que Su pueblo levantara una nación como lo que sucedió en 1948, porque la Biblia lo dice muy claro, Dios prometió a Israel la Tierra Prometida, que es la Nueva Jerusalén en la eternidad y a la cual el acceso era Jesûs, pero ellos no lo recibieron, sino que lo mataron. ¿Podría haber dejado Dios a los judíos libres y bendecidos después de haber hecho lo que hicieron con Su Hijo y con Dios mismo?

El partido Sionista Israelí
Quienes levantaron el camino para que Israel llegue a ser nación en 1948 y convencieron al mundo para ello, son los judíos sionistas, unos descendientes del reino de Khazaria que llegaron a Palestina en el siglo 17 y que luego se mezclaron con los poquísimos judíos que quedaron de las dos tribus y que sobrevivieron a las diásporas, aprendieron todo, incluido la fe mosaica, y hoy por hoy se hacen pasar como judíos verdaderos, pero no son ni hebreos, ni semitas, sino los fundadores y miembros del partido político Sionista, y que son los causantes de todas las catástrofes que la humanidad ha sufrido y sufre desde que estos seres aparecieron sobre la faz de la tierra.

Israelí
El gentilicio correcto para el hombre o mujer nacido en la nación de Israel.

Israelita
Bíblicamente es el gentilicio para identificar a todos los descendientes de las 12 tribus de Jacob escogidos por Dios, pero proféticamente, los Israelitas son el pueblo redimido por la sangre de Jesûs. Israel no es el territorio ‘per se’ sino el pueblo o nación de Dios, el conjunto de hombres y mujeres que aman, sirven y obedecen al Eterno y que buscan ser perdonados y reunidos por el Mesías Libertador. Por lo tanto, insistimos una vez más que la famosa reunión del pueblo de Israel en el territorio de la Palestina no es bíblica, pues la Tierra Prometida de la cual Dios habló a Israel no es aquel pedazo de territorio, sino la Eternidad, a través de Su Hijo Jesûs. Mas Êl a los suyos vino y los Suyos lo rechazaron.

Judío 500 a.C.
Es el gentilicio para denominar así a los nacidos en la región de Judea, ubicada al centro de lo que hoy es el territorio de Israel. Esta región empezó a ser llamada así luego de que los descendientes de Judá fueran ubicados a vivir allí después del éxodo de Egipto.

Judío Hoy
En los días actuales, “judío” define a los practicantes de la religión judaica, pero los israelís erróneamente se hacen llamar así. Y digo “erróneamente” pues el término “judío” describe a los que creen y practican la religión del judaísmo. Más solo el 18% de la población israelí lo hace, mientras que el resto, se declara o no practicantes o no creyentes y hasta ateos.

Judaísmo
Es el término que define a los practicantes de la religión judaica que proviene de la fusión de la fe bíblica con la fe politeísta babilónica, y que basan su fe en la Toráh, el Talmud, la Kábala, etc.

Semitas
Se originan luego del Diluvio. Se dice de los descendientes de Sem, el primer hijo de Noé.

Sionismo
Se entiende por “sionismo” al movimiento étnico-político que se identifica primariamente como “judío” aun sin serlo.

MARANATHA
Los Israelitas se han mantenido en constante rebeldía y desobediencia a los designios del Señor desde el comienzo de su historia. Sabemos el caso de Isaac robando la primogenitura a su hermano Esaú. Luego esta Jacob, que significa “engañador.” Y por allí a través de los milenios tanto los lideres como el pueblo mantuvieron una constante desobediencia. Por ello Dios emitió Su juicio en contra de ellos cuando Jesûs profetizó la destrucción de Jerusalén y la dispersión de los Israelitas, mientras el Maestro entraba a la ciudad una semana antes de su crucifixión. Lucas cita la Palabra del Salvador en el capítulo 21, versículos 20-24:

«Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que, en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.»

El cumplimiento de los llamados “gentiles” se dará en el Rapto o Arrebatamiento de la nueva Israel, la Iglesia redimida por la sangre del Cordero Santo. Jerusalén fue destruida por el general Tito en el siglo 70 de nuestra era, y terminó de dispersar a los israelitas por el mundo entero. Y así han de estar hasta la segunda venida de Jesucristo el Mesías, después de los siete años de la Tribulación. Así que hermanos, cuando usted lea: “orad por la paz de Israel”, eso quiere decir, orad por el pueblo redimido por Jesûs, la nueva Israel.”

En cuanto a los judíos-kházaros hacedores de maldad, ellos saben que el día de la justicia de Dios se está acercando. Los ángeles y arcángeles de DIOS están peleando en batallas apocalípticas contra las legiones de maldad y el Segundo Cielo se estremece de tanta violencia. El Señor está hablando a través de Sus profetas, ministros y creyentes para que traigan la luz de Cristo sobre la oscuridad. Debemos estar listos para la venida del Justo de los justos, Jesucristo, quien vendrá primero para llevarse a Su iglesia, y luego, a enfrentar Êl mismo al inicuo e impartir las sentencias de condenación a estos seres de oscuridad y a su amo, para siempre.

Y el cielo y la tierra serán hechos nuevos. ¡¡Aleluya!!

Confiemos con todo nuestro corazón que el Señor no nos dejará solos y peleará esta batalla por nosotros hasta el final, hasta vencer a todas las huestes de maldad. Y en el nombre santo y todopoderoso de Jesucristo declaramos que el enemigo y sus huestes de maldad ya han sido derrotados, porque así lo declara Su palabra en el libro de Apocalipsis: “Todo lo que será ya fue.”

Dios le bendiga.

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