Los Diez Mandamientos, Parte II


 📖🖊 Mensaje Bíblico para hoy, Lunes 12 de Julio, 2021.
         “Los Diez Mandamientos, Parte II”
         Por: Dr. CF Jara.

Leer: Éxodo 20
«Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.» (Marcos 12:30)

La predicación, enseñanza y estudio de los Diez Mandamientos es otra de las cosas que la iglesia actual ha dejado de practicar, desobedeciendo la expresa orden de Jesûs. Pastores, maestros y otros ministros prefieren hablar de temas que traen gozos efímeros o falsas esperanzas a los creyentes. Los predicadores de la Palabra de Dios necesitan ser valientes, atrevidos, corajudos, seguir el ejemplo del Salvador, que ni ante la inminente muerte en la cruz se amilanó y cumplió Su misión hasta el último segundo de vida.

En el capítulo 20 del libro de Éxodo se encuentra el relato del evento donde el Señor le entregó a Moisés las diez reglas más importantes para que el pueblo Israelita tenga una convivencia en paz y justicia. Con el pasar de los años, las centurias y los milenios, estas reglas se convirtieron en las bases para la creación de las leyes y las constituciones de los diferentes países del mundo, incluido aquellos donde los habitantes se declaran ateos o comunistas. A partir de la revolución Francesa, y por el terrible testimonio de los líderes del catolicismo, el enemigo logró que la humanidad retirara a Dios, la Biblia y Jesucristo de la actividad política, a través de la creación del Laicismo. Pero eso, en lugar de ayudar en la aspiración de tener un mundo justo y equitativo para todos los habitantes, ha ido hundiendo poco a poco a la humanidad en un tiempo de pecado, depravación, injusticia y corrupción paralelas solo a lo que sucedió antes del Diluvio.

En esta segunda parte compartimos el estudio de los Diez Mandamientos:

PARTE II
LOS DIEZ MANDAMIENTOS


I: "Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. (vs.1,2)

II: "No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos (vs. 3,4, 5 y 6)

III: "No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano, porque el Señor no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano." (v.7)

IV: "Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, más el séptimo día es día de reposo para el Señor tú Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó." (vs. 8,9,10,11)

V: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da." (v.12)

VI: No matarás." (v.13)

VII: "No cometerás adulterio." (v.14)

VIII: "No hurtarás." (v.15)

IX: "No darás falso testimonio contra tu prójimo." (v.16)

X: "No codiciarás la casa de tu prójimo; la mujer de tu prójimo, su siervo o sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo." (v.17)

INTERPRETACIÓN
Los mandamientos de Dios se clasifican en dos grupos: el primero que se relaciona con la Trinidad de Dios y que incluye los mandamientos 1 y 2 relacionados directamente con Dios Padre; el mandamiento 3 relacionado con el Espíritu Santo, y el mandamiento 4 que se relaciona con Jesûs. En el segundo grupo están los mandamientos 5, 6, 7, 8, 9 y 10 que tienen que ver con el respeto a los derechos de los otros seres humanos y la relación con cada uno de ellos. Aquí se entiende la añadidura de Jesûs a los mandamientos originales dados por el Padre celestial a Moisés cuando les dijo a los sacerdotes judíos que los diez mandamientos se reducen a dos: amar a Dios con todo lo que somos y amar a los otros seres humanos como a nosotros mismos.

Primer Grupo, los Mandamientos de Dios y la Trinidad

Primer Mandamiento
Dios quiere que SU pueblo recuerde siempre que Êl es nuestro Dios y a la vez libertador, pues nos sacó de la esclavitud del pecado y nos libró de la muerte eterna. Pero Jesûs amplia en Marcos 12:29 el alcance de este mandamiento y quiere que lo recordemos siempre como el más importante. El divino Maestro cita lo escrito por Moisés en Deuteronomio 6:4 cuando en medio del desierto y subido sobre una roca, el hombre de Dios llamó al pueblo a todo pulmón:

«Escucha, Israel (shema, Yisrael) el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.» Luego Jesûs introduce el amor a Dios como la condición necesaria para esa relación entre el hombre con el Creador: «Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.»

Si usted nota, el pueblo bíblico como los judíos de la actualidad, se guiaron por el pedido de YHWH de que lo reconocieran como el único Dios en el que ellos debían creer. El factor “amor” no apareció sino hasta la llegada de Jesûs a la tierra. Es posible que, por esta concepción incompleta, los Israelitas fracasaron, porque obedecían a Dios por temor más no por amor. Y la obediencia por miedo en algún momento se torna en rebeldia, que es lo que pasó con este pueblo.

Segundo Mandamiento
Contiene el texto más largo junto con el cuarto, que se refiere al Shabbat. Aquí, Dios le advierte al hombre claramente acerca de las maldiciones generacionales que la idolatría traerá a la vida de quienes la practican. El Señor mismo incluye en la lista de estos dioses falsos a todo aquello que quite la gloria a Su Nombre y todo aquello que el hombre ponga primero en su vida, antes que Dios, como, por ejemplo, el dinero, sexo, las drogas, el alcohol, la diversión, la gula, la televisión, los juegos de azar, la brujería, las actividades sociales, el trabajo, los hijos, el cónyuge, etc.

Dios nos dice bien claro que, si alguien comete idolatría, está aborreciendo al Padre. Y cuando una persona aborrece a Dios, literalmente está eligiendo a satanás como su dios, con las consecuencias conocidas.

Tercer Mandamiento
El Señor nos previene en este mandamiento de jurar o asegurar algo en Su Nombre, poniendo a Êl como testigo de nuestras banalidades, fechorías, y aun de las “buenas acciones.” Cierto que la venida de Jesûs al mundo tendió de nuevo el puente de relación entre Dios y Su creación que Eva y Adán habían roto. Dios quiere que Su creación guarde, respete, adore y proclame Su santidad eterna e infinita. La razón no es porque, como alguien podría comentar, Dios es egocéntrico, sino porque el reconocerlo en todos nuestros caminos como el Hacedor de todas las cosas, nos mantendrá bajo SU misericordia y bendición.

Dios así mismo advierte las consecuencias para aquellos que no obedecen este mandato, para quienes su transgresión no será tomada a la ligera.

Cuarto Mandamiento
Este mandamiento se refiere a la orden del Señor de santificar el día de reposo, tal como lo hizo Êl mismo, de acuerdo al relato bíblico en el libro de Genesis, que, sin embargo, no especifica el nombre del día que correspondía al número 7. Alrededor de este mandato existe una gran polémica sembrada por los judíos y la iglesia Adventista, quienes han masificado la idea de que el Sabbat debe ser practicado de manera forzosa entre el atardecer del Viernes y el atardecer del Sábado, a pesar de que la Biblia solo se refiere a que fue el “séptimo día de la semana.”

Por otro lado, Jesús declara en Marcos 2:27 que Êl es el Señor del Sabbat, es decir, Êl reemplaza a todos ritos, condiciones, sanciones y maldiciones que supuestamente caen sobre aquellos que no practican este rito, por lo tanto, a quien debemos observar, honrar, alabar, festejar, celebrar, etc., es a Jesucristo.

Segundo Grupo, los Mandamientos de Dios y la Comunidad

En estos seis mandamientos, el Creador establece seis reglas muy claras de cómo debe ser la conducta de cada ser humano. Son los límites, los barrotes donde se encierran las pasiones humanas, para evitar que éstas se desborden y terminen afectando, tanto la vida de otros como la de los que rompen esas barreras cuando no pueden controlar sus pasiones, lo que da por resultado desde los insultos y vejaciones hasta las agresiones físicas y el asesinato.

Quinto Mandamiento
Nos ordena honrar a nuestros padres, es decir, respetar y cuidar de ellos especialmente en su ancianidad, incluyendo ayudarlos económicamente si es necesario. La bendición resultante es la prolongación de la vida del que obedece. Hay varios casos en la Biblia donde los hijos honran a sus padres, como Abel a Adán, Sem y Cam a Noé, Issac a Abraham, Salomón a David, Ruth a Naomi, Jesûs a Su Abba, Jesûs a José, etc.

Sexto Mandamiento
Nos ordena respetar, proteger y cuidar la vida de los demás y la nuestra. La Biblia dice bien claro que el poder de la vida y la muerte está solo en las manos de Dios, por lo tanto, ningún ser humano tiene la potestad de quitar la vida a nadie incluyendo a sí mismo, por ninguna razón, incluyendo el que haya matado a alguien más. Los países que tienen pena de muerte en sus leyes, o peor aún, que practican la venganza como una respuesta a la agresión de otros países, están rompiendo la ley de Dios. En la Biblia encontramos muchos eventos donde hombres inocentes fueron muertos por la mano de otros, como Esteban y todos los apóstoles excepto Juan y por supuesto, Jesûs. Y entre los que cometieron suicidio están Judas, Sansón, Saúl, etc.

El Séptimo Mandamiento
Nos prohíbe tener relaciones sexuales con una persona casada. Este mandamiento quiere preservar la institución del matrimonio creada por Dios y la pureza del acto sexual entre un hombre y una mujer. La Biblia lo dice muy claro, que el sexo fuera del matrimonio se llama fornicación, la cual está penada absolutamente por Dios y tiene consecuencias catastróficas tanto espirituales como físicas y mentales. El ejemplo bíblico es la relación adúltera entre David y Betsabé.

Octavo Mandamiento
El octavo mandato nos comanda a no apropiarnos o llevarnos nada que no sea de nuestra propiedad, incluyendo las cosas materiales, pero también la honra de las personas. Todas las cosas tienen su dueño, y si alguien se apropia abusiva e ilegalmente de ellas, se ha convertido en un ladrón, uno que no respeta lo ajeno, pero tampoco al Dios Todopoderoso. La historia de José está llena de eventos donde desde sus hermanos hasta otras personas le robaron no solo su herencia, pero también su dignidad.

Noveno Mandamiento
La Palabra dice que cuando alguien habla mal, incorrecto o equivocado acerca de otra persona, la ha “asesinado espiritualmente con su lengua.” Dios llama “escarnecedores” a aquellos que promueven los chismes, injurias, falsas acusaciones y calumnias en contra de otros, sin ningún temor a Êl. Un ejemplo bíblico de escarnio es lo que hicieron los sacerdotes judíos cuando hablaron mal de Jesûs a Herodes, todos conocemos el final.

Décimo Mandamiento
Este mandamiento nos comanda a evitar que la envidia se aloje en nuestro corazón, lo cual, si sucede, podría convertirnos en esclavos de una pasión tan diabólica como el Hades mismo. El Señor nos advierte de evitar codiciar la casa de otra persona, o su cónyuge, su trabajo, negocio, auto, o cualquier otra cosa de propiedad de otra persona. La envidia es un sentimiento negativo que produce iras, rencor, enojo, por lo que otras personas tienen, y que en algún momento se salen del control del envidioso y empiezan a manipular negativamente tanto su pensamiento como su conducta. Uno de los casos bíblicos acerca de la envidia mas conocidos es lo que sucedió con Saul por la envidia que tuvo a David, lo que lo llevó incluso al suicidio.

LA IMPORTANCIA DE LOS MANDAMIENTOS
El laicismo sostiene que incluir a Dios en el contexto político resta los derechos de las personas por causa de la religión. Mas los redimidos por la sangre de Jesucristo sabemos que la presencia del Todopoderoso en el quehacer humano a través de Sus Mandamientos claramente garantiza todos los derechos de cada hombre y mujer que pueblen la tierra sin importar su origen, raza, religión, nacionalidad, educación, estrato social, profesión, etc.

Sin embargo, los hacedores de maldad, aquellos que descienden de satanás y que portan la semilla de maldad, van a hacer mal a toda persona que puedan y en todo momento. Ellos son rebeldes en contra de Dios desde su origen. Mas Dios sabe quiénes son éstos y quiénes son Sus hijos, quienes, por su naturaleza humana, transgreden uno o algunos de los mandamientos. Para ellos el Señor envió a Su Hijo para que, a través de Su muerte en la cruz, condonara el perdón para todos los pecados de toda la humanidad.

Así que, hermano, hermana, si tienes algún pecado no confesado, hoy es el día, pide perdón en el nombre de Jesûs a Dios y a la persona a quien ofendiste. La justicia del Justo de los justos te cubrirá. Y de ahí en adelante, no peques más, obedece los Mandamientos del Creador, porque eso es lo único que te garantiza una vida de gozo, de gloria y de victoria, en el nombre de Jesûs.

ORACIÓN
«Dios santo y misericordioso, gracias por el día de hoy, gracias por la salud, provisión y protección. Y gracias por inspirarnos para escribir este estudio sobre Tus mandamientos. Que podamos llevar grabados Tus edictos en nuestro corazón con el fuego del Espíritu Santo, así como grabaste Tus Mandamientos en las piedras, hace mas de tres mil años atrás. Bendice a las personas que lean este mensaje, donde quiera que estén, cúbrelos con Tu gracia y misericordia y líbralos de todo mal, te lo pedimos en el nombre de Tu Hijo amado Yeshûa HaMashiah, amén y amén.»

Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα.
Maranatha, Jesûs viene pronto.

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