El Poder de la Vida y la Muerte

📖🖊 Mensaje para Hoy, Miércoles 5 de Mayo, 2021. No. 1145
         “El Poder de la Vida y la Muerte”
         Por: Dr. CF Jara

Leer: 1 Samuel 1,2 y 3
«Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.»
(Esther 4:16)

En el presente Mensaje no pretendemos de ninguna manera negar ni la existencia de la pandemia ni la mortalidad que ha provocado sobre la tierra, a parte del sufrimiento terrible de miles de familiares de los fallecidos y de los mismos sobrevivientes. Nuestros respetos, solidaridad y oraciones para con ellos.

Nuestro objetivo es invitar a todos los redimidos por la sangre bendita de Jesûs a declarar a los cuatro vientos que el poder sobre la vida y la muerte está sólo en la mano de DIOS. Sólo el Todopoderoso Creador decide quién vive y quién deja de vivir, ningún virus, cáncer, tragedia, maldad del enemigo, ni nadie más tienen ese poder. Mas si un ser humano muere por la mano de otro, DIOS reclamará la sangre de aquel a los hacedores de maldad, en el día marcado, y se hará justicia a DIOS y a la víctima.

LA CORONA DE LA MUERTE
El Miércoles 11 de Marzo del 2020, el gobierno del mundo que gobierna por detrás de los gobiernos de los países anunciaba a través de uno de sus vasallos-voceros, aquel que lleva el apellido ‘Fauces,’ que una epidemia mortal había invadido la tierra y que el peligro de contagio y muerte para todo ser humano era inminente. Rápido, las cadenas de noticias, vasallas también de ese poder del mal, comenzaron a transmitir las 24 horas del día, noticias tan espantosas como aquellas que supuestamente al final del año, el número de fallecidos superaría los 300 millones en todo el mundo.

Mientras tanto y para cerrar el círculo, un individuo billonario, de oscuros logros en el mundo de la informática y cuyo apellido es “puertas,” y la organización mundial que representa a la salud con su director, un ex dictador africano acusado de genocidio, impusieron a la fuerza el uso mundial de un objeto que es tan letal como el mismo virus: la máscara, basados en la supuesta teoría de que era la mejor manera para parar la propagación de los micro seres, que según fuentes dignas de nuestra confianza, fueron desarrollados en los laboratorios de una ciudad china y liberados a propósito en ciertos países para causar el pandemónium mundial.

Y claro, los gobiernos vasallos, más rápido que ligero, impusieron medidas draconianas en contra de la población, como la cuarentena, la cual, según su uso sanitario, es un periodo de encierro por un periodo de máximo 40 días de los contagiados, mas no de los sanos. Y estos seres, abusando de su poder, la han extendido por más de doce meses en la mayor parte del mundo. La humanidad no reaccionó, sino que aceptó la vejación de sus derechos más elementales, como resultado de la inducción del miedo a la muerte. El pánico y la máscara silenciaron la humanidad.

EL BALANCE
Un año y dos meses después, el balance es la destrucción total de la economía mundial; más de tres millones de personas fallecidas; cientos de miles llorando la tragedia; otros cientos de miles de sobrevivientes que enfrentan graves daños biológicos; cientos de millones sin trabajo y dinero y sin posibilidad de conseguir alimentos y vivienda para si mismos y para sus familias; cientos de millones de hombres y mujeres hundidos en depresiones graves, pero también, y lo más triste de todo, cientos de miles de niños y jóvenes que, como resultado del estrés físico, psicológico y espiritual, decidieron tomar sus vidas con su propia mano.

Sin duda, es la peor tragedia que ha azotado a la humanidad, por encima de las guerras mundiales, porque éstas no fueron realmente mundiales, a diferencia de la pandemia. Pero lo peor aun no ha pasado. Las mismas organizaciones, gobiernos y personajes que “lideran” la crisis anuncian malas nuevas cada día. Ni siquiera el confinamiento, la vacunación mundial, el distanciamiento social y el uso forzado de la máscara garantizan que la humanidad pueda sentirse segura, y que, eventualmente, vuelva a tener la misma rutina como la que se tenía hasta hace solo quince meses atrás.

En cambio, aquellas élites vasallas hablan alegremente sobre la teoría del “nuevo normal” como el sistema de vida que implica que la humanidad viva encerrada en sus casas, comiendo de la caridad del gobierno o de las organizaciones caritativas, o muriendo de hambre; cuidando de no abrazar o besar a sus familiares; con las fábricas, factorías, tiendas, almacenes, restaurantes, hoteles, etc., quebrados y cerrados, al igual que los templos, donde los creyentes ya no pueden congregarse para adorar a DIOS. La mayoría de los creyentes en DIOS, incluyendo Cristianos Evangélicos redimidos por la sangre del Cordero, cayeron en el pánico y viven más preocupados en la fuente de la muerte más que en la fuente de donde mana la vida.

LA JORNADA TERRENAL
Entre todas las imágenes que esta pandemia ha provocado, las más duras sin duda son aquellas en que los cuerpos de los fallecidos aparecen abandonados en las calles o en los hospitales. Pero para aquellos que creemos en DIOS, las imágenes más difíciles son aquellas donde redimidos por Jesucristo aparecen con rostros de pánico frente a la posibilidad de que puedan morir.

La Biblia nos relata la historia de Hadassah, una mujer judía que en el siglo 5 a.C. se convirtió en Esther, la reina judía del poderoso imperio persa. ¿Y como fue que llegó a tan extraordinario lugar? Pues porque esta mujer honró a Dios obedeciendo la orden de ir donde el rey para pedir clemencia para su pueblo, aunque ello significara su muerte. Por su fe, valentía y obediencia, YHWH no solo la protegió, sino que la encumbró a los lugares de honra y honor. Esther decidió honrar al Señor hasta con su vida, si era necesario, y sin duda, cumplió con su propósito en la tierra.

Y así como Hadassah, a lo largo de la historia de la humanidad, los casos de hombres y mujeres que dieron sus vidas por la causa de DIOS abundan. Quinientos años después nació el escritor más prolífico de la Cristiandad cuyo antiguo nombre era Saulo y se identificaba como el “judío de judíos.” Luego de ser redimido por el Santo de Israel, no solo recibió un nombre nuevo, pero además encontró su propósito en la tierra. Pablo resume en el siguiente versículo lo que debería ser nuestro lema en esta jornada terrenal: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1:21).

La Biblia nos habla también de Jesûs, el más grande y santo de todos, quien fue enviado por Su Padre para ser el puente entre Êl y la humanidad, puente que se había roto después de que el Enemigo destruyera la inmortalidad de Adán y Eva cuando los llevó a pecar en contra de DIOS. Esa misma maldad es la que el Opositor ha desplegado en contra de los hijos de DIOS a lo largo de los milenios para robar sus almas a través de inducirlos a llevar vidas llenas de pecado y depravación, pero también de sufrimiento, injusticia, enfermedad y muerte.

EL PROPÓSITO Y LA CAUSA DE DIOS
Es necesario aclarar que una cosa es la causa de DIOS y otra, Su propósito para nuestras vidas. El propósito de DIOS es restablecer la inmortalidad de la humanidad a través de enviarnos a vivir en esta tierra para que, cuando seamos encontrados en un punto de nuestro caminar por el Espíritu Santo, entreguemos nuestro corazón a Jesûs, quien, por la autoridad de Su sacrificio de muerte en la cruz y por Su victoria sobre la muerte con Su resurrección, nos otorgue el perdón para nuestros pecados y con ello, podamos ser justificados para entonces entrar a morar en la vida eterna junto con el Dios Todo Poderoso.

En tanto que la causa de DIOS es salvar a toda la humanidad, y los redimidos por Jesucristo somos los llamados para ello, a través de ir y predicar Su mensaje de perdón y esperanza a cada hombre y mujer que se crucen en nuestro camino cada día. Y si por obedecer a DIOS nos contaminamos y morimos, pues entonces que muramos, porque como escribió Pablo, para nosotros, los redimidos por Jesûs, vivir es Cristo y morir es ganancia porque moriremos en Êl, y sabemos a dónde iremos, pues Su sacrificio nos dio la potestad para entrar a morar en la eternidad luego de que dejemos esta tierra.

EN LA MANO DE DIOS ESTÁN LA VIDA Y LA MUERTE
Ana, la madre del profeta Samuel, sierva de YHWH, dijo en su oración escrita en 1 Samuel 2:6-7 que «Jehová mata, y Êl da vida; Êl hace descender al Seol, y hace subir.» Por su parte, en el libro de Job 12:10 se puede leer: «En Su mano está el alma de todo viviente, y el hálito de todo el género humano.» Por lo tanto, todo lo que sucede en los cielos, los mares y la tierra, incluyendo el nacimiento y la muerte de los seres humanos, yace en las manos del Creador, y no en ningún virus, cáncer, demonio, guerra, accidente, o cualquier plan malvado del Opositor. Sólo el Creador del Universo puede dar vida, pero también, sólo Êl puede quitarla.

Hermanos, nuestro Dios Todopoderoso tiene nuestras vidas en Sus manos, y si mañana yo he de infectarme con este virus y por ello fallezco, pues gloria a DIOS porque me voy con Cristo, porque es mejor la vida allá donde no hay mas llanto, enfermedad o muerte, por supuesto. Pero si he de sobrevivir, pues así mismo, gloria al Todopoderoso, porque todo lo que pasa en las vidas de los redimidos por la sangre de Jesûs es solo la voluntad soberana, eterna y excelsa del Padre de la Vida. Entonces, ¿por qué he de temer si la muerte para los cristianos es ganancia?

La Biblia nos manda a ser prudentes y sabios, y a respetar y obedecer los mandatos del gobierno terrenal. Pero eso no significa que la ley del mundo esté encima de las leyes del Espíritu. En otras palabras, mi fe y confianza van a estar puestas en Cristo Jesûs, el Autor y Consumador de TODAS las cosas, y no en la vacuna, máscara o alejamiento. Usar la máscara, ponerme la vacuna y quedarme en casa por meses, es una cosa, pero temer contaminarme y peor aún, temer morir, no es la confirmación de mi fe, que se supone, me haría capaz de decir como Esther: “Aquí estoy vivo por la gracia y la voluntad de DIOS. Seguiré confiando y predicando Su Palabra. Y si en un punto me contamino y/o fallezco, pues entonces que fallezca, porque para mí, vivir es Cristo y morir es la ganancia mas grande de mi vida porque me iré con Êl.”

ORACIÓN
«Bendito DIOS amado, Padre de toda consolación, a Ti venimos en este día para darte las gracias por la vida y por todas las bendiciones que nos envías todos los días. A esta hora te queremos rogar por Tu protección contra este virus malicioso. Derrama Tu misericordia sobre toda la tierra. Tu Palabra dice que solo Tú tienes el poder de dar y quitar la vida a todo ser viviente. Pero los hacedores de maldad se han adueñado de ese derecho y están sembrando la muerte por toda la tierra. Sálvanos, Señor, de los que hacen iniquidad y derrama Tu justicia sobre los inicuos, te lo rogamos en el Nombre que es sobre todo nombre, en el Nombre de Jesûs nuestro Señor, amen.»

Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα.
Maranatha, Jesûs viene pronto.

"Îshu-nejar, Jesús, la Luz del mundo" 
Ministerios Cristianos Online 


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