Maranatha


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  Estudio Bíblico para hoy, Lunes 12 De Abril, 2021.
         “Maranatha”
         Por: Dr. CF Jara.

Leer: 1 y 2 de Tesalonicenses
«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.» (1 Tesalonicenses 4:16-17)

Entre los temas más hablados y controversiales entre los Cristianos están los Tiempos del Fin, la Segunda Venida de Jesûs, el Rapto de la iglesia y la Gran Tribulación. Muchos dicen si a lo uno, no a lo otro, otros niegan una parte o todo, y otros proponen teorías que no están en la Biblia. La causa para todo este desconocimiento y mala interpretación de los mensajes bíblicos radica en tres cosas:

1) La negligencia del Cristiano de estudiar la Biblia por sí mismo, a pesar de que conoce que las traducciones de los originales están llenas de errores de interpretación sintáctica e idiomática, manipuladas y hasta mutiladas;

2) Pastores y predicadores ociosos que no preparan sus propios mensajes, sino que repiten por años mensajes de otros que contienen exégesis bíblicas incorrectas y que implican riesgos y amenazas para la fe, y

3) Pastores y creyentes que no invocan al Espíritu Santo por sabiduría, sino que interpretan la Biblia desde sus egos, por lo que terminan predicando absurdeces y hasta se atreven a negar las profecías bíblicas.

DOS EVENTOS DIFERENTES
Para empezar, se debe aclarar que los Tiempos Finales empezaron el día en que el Señor Jesucristo resucitó luego de morir en la cruz. Así que, desde el año 33 d.C. la humanidad está viviendo en los tiempos del fin. Pero hoy hablaremos acerca del evento más importante de estos tiempos finales: “la Parusía o el Arrebatamiento de la Iglesia.”

La frase respuesta más popular en cuanto a las profecías bíblicas es que “Nadie, ni aún Jesucristo conoce el día ni la hora.” Y allí descansan muchos. Pero en el descanso, se relajan, dejan de orar y perseverar, y se olvidan de que el mismo Jesûs dijo que vendrá “como ladrón en la noche,” osea, cuando nadie lo espere, cuando todo mundo esté riendo, comiendo, bebiendo, bailando, casándose, durmiendo y hasta soñando. Luego aparecen los “señalistas,” que dicen que aún falta que se cumpla esto o aquello. Pero los peores son los “profetas” que le ponen fechas, y se pasan la vida ajustando sus predicciones; pero los meses y los años pasan, y no pasa nada, y con ello, ayudan a sembrar la tierra de más incrédulos, como la fábula de Esopo acerca del pastor que queriendo jugar con los otros pastores, les mintió tantas veces de que el lobo venía queriendo burlarse de ellos, hasta que todos se cansaron y ya no le creyeron. Pero un día, el lobo vino en verdad, el pastor mentiroso gritaba a los vientos desesperado, pero nadie le creyó, entonces el lobo los mató a todos, incluido al mentiroso.

En la historia bíblica, Jesûs ni es lobo ni viene a matar a todos, sino que es el Salvador del mundo, que vendrá en los aires para levantar a Su iglesia para llevársela a Su Gran Boda en los cielos, a través del Rapto o Arrebatamiento (del griego Parusía) de los creyentes en Jesucristo. Hermanos, es necesario estar claros que el Rapto de la iglesia es un evento y la “Tribulación” es otro evento completamente diferente, tanto en el tiempo como en las señales y en los eventos. Sin embargo, la mayoría de los creyentes, o no lo saben o lo confunden, y en lugar de escudriñar las Escrituras como nos manda Jesûs, dejan que otros hablen por ellos.

LA PARUSÍA
Como dijimos arriba, “Parusía” es el término griego que describe el evento donde Jesucristo levantará a los que creyeron en Êl, primero a los muertos, que resucitarán, y luego los que vivan. Tanto a los unos como a los otros, Jesucristo nos dará un cuerpo eterno e incorruptible, para subir a los cielos, encontrarnos con DIOS y ser parte de la celebración de las Bodas del Cordero Santo de Dios y Su iglesia: «Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible. He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados.» (1 Corintios 15:50-52)

Ahora, cuando se dice “iglesia” no es en referencia a los edificios y templos, ni los concilios, ni a las denominaciones, sino los seres humanos que creen en el Dios de la Biblia. Pero ¿por qué y para qué es el Rapto? ¿Hay condiciones y señales para este evento?

Estudiando el significado original en griego, rapto o arrebatamiento e incluso zarpazo, será el evento donde Jesûs “arrancará” literalmente a los que creyeron en Êl de la tierra, en un “rescate,” un acto de cuidado, de protección del Señor por los Suyos, donde solo aquellos que fueron redimidos por la sangre del Cordero Santo, es decir, solo los que recibieron a Jesûs como su Señor y Salvador pero que guardaron su santidad con celo, serán librados de los tiempos terribles que la Gran Tribulación desatará sobre toda la tierra, eventos de enfermedad, desolación, hambre, guerras, destrucción y no muerte, porque no habrá muerte, pues el espíritu de muerte será quitado de la tierra para que el sufrimiento de los que se quedaron sea aún más terrible y espantoso, que ni la muerte los podrá librar de esos tiempos infernales.

Entonces, el Arrebatamiento sucederá justo antes del comienzo del fin, porque Cristo Jesûs ama a Su pueblo, y no nos dejará pasar por la terrible Gran Tribulación. Sin embargo, seremos testigos del comienzo de los dolores de parto de la tierra a través de los desastres naturales que matarán a millones; veremos las diabólicas señales en los cielos y atestiguaremos el anuncio mundial de los extraterrestres; sabremos de las guerras y epidemias nunca antes vistas; lloraremos cuando la globalización de la maldad y la depravación estén destruyendo a la familia y la sociedad y sufriremos la persecución, cárcel y muerte por guillotina por negarnos a ponernos de rodillas ante Moloch, la Gran Bestia que coronará al Anticristo.

Y es el Señor Jesús es quien nos deja la señal más clara: La Biblia en el Apocalipsis anuncia la venida del Mesías en medio de una manifestación mega extraordinaria de poder y gloria, que comienza con una gran relámpago que cruzará los cielos de este a oeste, que seré visto y oído por toda la humanidad, con Jesucristo viniendo sentado en un caballo blanco, coronado como Rey y Señor, rodeado de ejércitos de millones de ángeles con armaduras resplandecientes, y con el Mesías pisando el monte de los Olivos majestuoso, poderoso, invencible, cuya venida es para enfrentar a los enemigos de Su pueblo, a castigar al Anticristo, capturar a Satanás y a exterminar los ejércitos del inicuo en la gran batalla del Armagedón. Y este evento será atestiguado por todos los habitantes de la tierra por la transmisión en vivo a través del internet.

En la Parusía en cambio, Jesûs no pisa la tierra, sino que el encuentro con Su pueblo se da en el aire. Es un evento que comienza con el sonido de las trompetas celestiales que serán oídas solo por aquellos que estén a cuentas con el Señor, es decir, que se han arrepentido y pedido perdón por sus faltas, y están cubiertos con el óleo de la santidad, lo cual permitirá a los ángeles identificarlos cuando vengan a levantar al pueblo del Señor. Este evento no será visto por ningún otro ser humano, y luego de la desaparición de los santos, el gobierno mundial dirá que fueron raptados por los extraterrestres.

LA TRIBULACIÓN Y LA GRAN TRIBULACIÓN
Es a estas dos fases a las que se refiere Jesús en Mateo, Lucas, Marcos y el Apocalipsis cuando dice que “Ni Êl ni nadie sabe el día ni la hora.” Según las profecías de Daniel, Ezequiel, Isaías y Jesús, la Tribulación es el evento bíblico que durará siete años, donde los tres y medio primeros años son de la Tribulación y los tres y medio años finales serán de la Gran Tribulación. El aparecimiento del Anticristo marcará el final de la primera y el inicio de la segunda.

De acuerdo a las profecías escatológicas, la humanidad ya está viviendo los tiempos de la Tribulación por la aparición de la pandemia que hundió a la humanidad en un sufrimiento nunca antes sentido, ni siquiera durante la segunda guerra mundial. No está claro en qué mes de los tres años y medio podríamos estar, pero la señal de que el Rapto es inminente será cuando los judíos entronen al Anticristo y éste decrete el inicio del gobierno del Nuevo Orden Mundial. Entonces la Gran Tribulación empezará. Hace dos semanas, varios canales cristianos y judíos anunciaron la entronación de un rabino a quien supuestamente lo eligieron como el Mesías que los judíos esperan pero que bíblicamente será el Anticristo.

Recalcamos, sin embargo, que en cuanto a la Tribulación y Gran Tribulación, nadie sabe ni lo sabrá jamás la fecha exacta. Lo que si se puede apercibir es el cumplimiento de muchas señales que nos anuncian que estamos cerca, que, como las cinco vírgenes prudentes, debemos orar en todo tiempo, llenando nuestras lámparas con aceite, para que cuando el Novio venga, a la medianoche, nos encuentre velando, y seamos tomados para entrar en el palacio del Rey, como invitados especiales a Sus bodas mileniales. Alaba el Santísimo nombre del que ha sido, es y será, por los siglos de los siglos.

MARANATHA
Maranatha es una frase griega que aparece en los originales del libro del Apocalipsis de Juan y que significa “Si, Señor Jesûs, ven pronto, no tardes.” Esta exclamación era repetida al final de las reuniones de la primera iglesia, aquellos a quienes llamaban “los del camino” y que empezaron a reunirse inmediatamente después de que Jesucristo ascendiera a los cielos. Y es la frase que los seguidores de Jesûs han venido repitiendo por los pasados dos mil años hasta el sol de hoy. En este día queremos también elevar nuestra voz y clamar a los cuatro vientos “Maranatha, si Señor Jesûs, ven no tardes.”

HECHOS CLAVES PARA RECORDAR
1. La salvación dada por Jesûs en la cruz NO se pierde, pero si el creyente no ha guardado la santidad, entonces no se irá en el Rapto, se quedará a sufrir la Gran Tribulación, pero será perdonado en el juicio eterno, a diferencia de los que se negaron a recibir a Jesûs, quienes, en el mismo juicio, serán condenados a muerte eterna.

2. Guardar la santidad significa justificarse diariamente en la sangre de Jesûs a través de pedir perdón por las transgresiones cometidas en ese día, pidiendo al Señor que nos vuelva blancos como la nieve para poder ser levantados en el Rapto.

3. El Señor Jesucristo nos da la pista de que será en la noche, entonces antes de dormir, demos gracias por todo y pidamos perdón por las faltas de ese día, clamando al Señor por Su misericordia, si es esa la noche en que vendrá por nosotros.

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ORACIÓN
«Señor Jesûs, de oídas había oído de Ti, Salvador de mi vida, mas ahora mis ojos te ven, mis oídos te escuchan, mi boca entona cánticos de alabanza, mi alma se regocija y mi corazón rebosa de gozo. Prontos están los tiempos, Padre Eterno, Tus ángeles tienen ya las trompetas en sus bocas, el tiempo se ha acabado y las manecillas giran al revés, la tierra gime con dolores indescriptibles, y los cielos sufren violencia. Pon en mi un corazón sano y limpio, digno de Ti. Que guarde cada día Tus enseñanzas como tesoros, en los más profundo de mi corazón, porque quiero irme contigo, Señor, cuando vengas por Tu pueblo, acuérdate de mí, Padre santo, te lo pido humildemente en el santo nombre de Tu Hijo amado Yashûa HaMashiah, amén y amén. Maranatha, Maranatha, Maranatha, si, Señor Jesûs, ven pronto, no tardes.»

Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα.
Maranatha, Jesûs viene pronto.

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