Jueves 9 de Abril
Nuestro Pan Diario
“Charco de barro”
(Por David C. Egner)
Leer: Salmo 119:1-8
«Bienaventurados los que […] con todo el corazón le buscan.» Salmo 119: 2
La Biblia en un año: 1 Samuel 13–14; Lucas 10:1-24
Un amigo mío me contó una historia sobre su hijito. El niño estaba parado en un charco de barro; entonces, él le dijo que saliera. Sin embargo, su hijo empezó a correr por el charco. «Tampoco corras por ahí», agregó. El niño comenzó a caminar por el agua. Cuando le dijo: «¡Deja de caminar!», el pequeño se puso de puntillas en el agua, mirando desafiante a su papá. El muchachito sabía lo que deseaba su padre, pero no quería hacerlo.
A veces, me parezco a ese niño testarudo. Sé que al Señor no le agrada lo que hago, pero sigo adelante. Dios dijo a los israelitas que debían «[obedecer] diligentemente al Señor» (Deuteronomio 28:1 LBLA) , pero no lo hicieron. En el Salmo 119, el salmista reconoció su lucha: «¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos!» ( v. 5) .
Los celos, el odio y la rebelión ocurren con demasiada frecuencia. No obstante, Dios ofrece redención por medio del sacrificio de su Hijo Jesucristo. El Espíritu Santo nos ayuda cuando somos tentados (1 Corintios 10:13). Además, cuando confesamos nuestros pecados, promete perdonarnos (1 Juan 1:9).
Si eres como yo y sigues corriendo en el charco de barro de tu vida, cobra ánimo. Dios te ayudará a resistir la tentación, ¡y nunca dejará de amarte! Señor, ayúdame a vencer la tentación. Que mis palabras y acciones honren tu nombre.
Para dominar la tentación, deja que Cristo te domine a ti.
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Ministerios Cristianos Mundiales “Îshu-nejar”
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Si no has recibido todavía a Jesucristo en tu corazón, haz esta oración: Señor Jesús,declaro que eres el Hijo de DIOS. Reconozco que soy pecador. Creo que Tú moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste de entre los muertos al tercer dia. Perdóname y hazme una nueva criatura. Entra en mi corazón, yo te recibo como mi Señor y mi Salvador, escribe mi nombre en el Libro de la Vida y séllame con tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.
Bienaventurados los que le buscan

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