El Auto Atentado, Parte I: El Milagro

 


📖🖊  Mensaje Bíblico para hoy, Lunes 23 de Agosto, 2021.
         “El Auto Atentado, Parte I: El Milagro”
          Por: Dr. CF Jara.

Leer: Mateo 24
«Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.» (Isaías 25:12)

El mundo recordará este 11 de Septiembre próximo, los atentados, mejor dicho, los “auto atentados” a las Torres Gemelas que el poder del mal cometió hace 20 años en contra no solo del país de los Estados Unidos sino de toda la humanidad. Con el pretexto de esto, el gobierno mundial comenzó a reducir poco a poco las libertades civiles de los ciudadanos del mundo e impuso la vigilancia pública y privada masiva sin autorización, creando un ambiente de terror y miedo colectivos y manteniéndolo a través de los años con los conocidos falsos atentados llamados también “de falsa bandera,” provocados por el mismo gobierno. El objetivo, como ya es conocido por muchos, es el sometimiento de la humanidad, de tal forma que el gobierno mundial pueda seguir con su plan para entronar a su dios Moloch.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo acerca de estos atentados. Muchos videos, libros, artículos, etc. hablan de esta conspiración que torció el curso de la historia mundial. Pero en el estudio bíblico de hoy nos centraremos en dos puntos: el testimonio del autor acerca del milagro que lo salvó de morir aquella mañana, y las revelaciones que Dios nos da en Su Palabra para que nos preparemos para Su venida, que está cercana. Comenzamos.

MI TESTIMONIO
La tarde anterior, es decir, el Lunes 10 de Septiembre de aquel año, me encontraba en el apartamento que uno de mis primos tenía en Brooklyn, a pocas millas del WTC. Era un atardecer apacible del otoño neoyorquino y la temperatura invitaba a abrir las ventanas y dejar que el viento de Septiembre batiera alegremente las cortinas. Para ese entonces, yo vivía con mi familia en Orlando, pero una fuerte presencia de tiburones alrededor de las costas de la Florida había forzado a cientos de miles de turistas a cancelar sus vacaciones. Y como yo trabajaba en el área hotelera, los despidos fueron la consecuencia y miles tuvimos que salir a otras ciudades y estados a trabajar.

Y yo fui para Nueva York, a donde había llegado como inmigrante cinco años atrás, en Diciembre de 1996, y donde Jesûs me encontró, perdido y sin esperanza, planeando cómo quitarme la vida bajo las ruedas de los trenes. Ahí le entregué mi corazón a Cristo, en Enero de 1999 y mi vida cambió para bien para siempre. Jesucristo perdonó todas mis transgresiones de toda la vida, me restauró y me levantó a una nueva vida, para la gloria de Su santo Nombre.

Volviendo a la tarde del Lunes 10 de Septiembre, como a eso de las 4pm, sentí leer la Biblia. Yo tenía apenas dos años en la fe en Cristo y no conocía mucho de la Biblia así que la abrí sin buscar ningún libro o autor en específico. Y se abrió en Isaías 24, el cual lo leí completo y seguí con el 25 y 26. Al terminar, estaba profundamente impactado por lo que algunos versos decían. Y mentiría terriblemente si dijera que Dios me reveló lo que iba a acontecer el día siguiente. Pero lo que sí sucedió es que lo que leí me impactó hasta las lágrimas.

En la noche de ese mismo día, hice una triple conferencia telefónica con mi esposa de ese entonces y con mi pastor de la iglesia Bautista de Pine Hills, de Orlando. Les comenté que había conseguido trabajo como gerente de restaurante en la cadena Taco Bell, pero que también me habían ofrecido una entrevista en una importante cadena de Bares Deportivos en Manhattan, ganando más y con mejores beneficios de salud y retiro. Dicha entrevista era al día siguiente, Martes 11 de Septiembre del 2001, en la Torre 2 (Sur), del World Trade Center, piso 9, a las 9am.

Luego de que terminé de comentarles estas noticias, Dios usó a mi ex esposa para decirme que no fuera a dicha entrevista, que siga con Taco Bell y que si en el futuro algo sucedía, entonces que podía intentar en la otra compañía. Decidí seguir el consejo, entonces oramos y nos despedimos. Al día siguiente, me desperté alrededor de las 8:15 am, y como media hora más tarde salí para la tienda al cruzar la calle a comprar para el desayuno. Cuando entré, pude ver en la pantalla de una pequeña tv, que estaban pasando un incendio en el piso 96 de la torre 1 (Norte) del WTC que, según decían los periodistas, había sido causado por el estrellamiento de una avioneta.

Volví corriendo al apartamento a comentarle del incendio a mi primo, quien esa mañana amaneció enfermo y no fue a trabajar por primera vez en 14 años. Su trabajo estaba en el piso 12 de uno de los edificios aledaños al WTC. Mientras mirábamos las escenas por tv, como veinte minutos más tarde, un segundo avión se estrella en la torre 2 (Sur). Entonces decimos ir al mirador del rio Hudson que está frente al bajo Manhattan donde estaban las torres. Cuando llegamos allí, ya se habían congregado cientos de personas que miraban estupefactas lo que estaba aconteciendo: los dos edificios más altos del mundo, el orgullo de la ciudad altiva, se incendiaban sin que los bomberos pudieran hacer nada. 56 minutos más tarde, la torre 2 se derrumbó hasta el piso, y luego, como 28 minutos después, fue el turno de la torre 1, lo que desató un pánico indescriptible, no solo en New York, sino en todo el mundo.

Todo esto, añadido al estrellamiento del avión en el Pentágono, y el secuestro y estrellamiento de otro avión que tenía como destino el Capitolio, hizo pensar a millones, que EU estaba bajo el ataque enemigo. El pandemónium se desató, y mientras decenas de carros de policía y bomberos iban raudos a Manhattan, cientos de gentes corrían despavoridas mientras otros cientos se arrodillaban en medio de la calle, clamando la misericordia de Dios, en medio de una gigantesca nube de polvo y humo gris que volvió el día como si fuera noche.

De pronto recordé las mismas escenas que se generaron en mi mente la tarde anterior, luego de la lectura del libro del profeta Isaías: “Y la ciudad altiva se derrumbará hasta el piso y no quedará piedra sobre piedra, y una gran nube convertirá el día en noche y las gentes huirán despavoridas y se tirarán al piso clamando por la misericordia de Dios.”

LAS PROFECIAS DEL LIBRO DE ISAIAS
Durante la lectura de aquella tarde del Lunes 10 de Septiembre del 2001, el Espíritu Santo me guió a marcar 11 versículos que están en los tres capítulos leídos. Aún conservo esta Biblia, un regalo de mi pastor de la iglesia Bautista, hacen más de 22 años. Dichos versículos son:

Capítulo 24:
v10. «Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie.»
v11. «Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.»
v12. «La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta.»
v13. «Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.»
v19. «Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida.»
v20. «Vacilará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; pues pesa sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.»
v22. «Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días.»

Capítulo 25:
v2. «Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado.»
v.12 «Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.»

Capítulo 26:
v5. «Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo.»
v6. «La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.»

Cinco días después, el Domingo 16 asistí al culto dominical de la iglesia Presbiteriana de Flushing donde había recibido al Señor dos años atrás, y le comenté al Pastor acerca de mi lectura de Isaías. Y él me respondió: “Hermano, cientos de personas en Nueva York leyeron esos mismos pasajes en la tarde del Lunes.”

EL MILAGRO
Después de esa mañana terrorífica y de meditar en la posibilidad de que Dios me hubiese salvado de morir a través de revelarme Sus planes en aquella lectura para afectar mi alma y evitar que asistiera a la entrevista, poco a poco, conforme los días, meses y años fueron pasando, el pensamiento que no hubo tal milagro se posicionó en mí pues yo decía que, aun habiendo ido a la cita, pude salvarme porque hubo tiempo suficiente para evacuar los edificios. Como consecuencia de esto, dejé de dar este hermoso testimonio, hasta que diecisiete años más tarde, un video en YouTube de unos ingenieros italianos me hizo reconocer mi error y pedirle perdón al Señor por no haber creído que estoy vivo por Su intervención.

En dicho video, los autores describen con lujo de detalles, que la mayor parte de las muertes se produjeron en los 14 subsuelos de las torres. Si, hermano, 14 subsuelos, donde estaban las oficinas de las compañías de limpieza, seguridad, ingeniería, mantenimiento y las estaciones subterráneas de los cientos de trenes que llegaban atestados de los otros 4 barrios de New York, pero también de los otros dos estados adyacentes, New Jersey y Connecticut.

Los productores sostienen que, tan pronto se estrelló el primer avión, los jefes de la Autoridad Portuaria de New York dieron la orden que todos los trenes que habían llegado a la estación y que estaban esperando desembarcar a los miles de pasajeros, cerraran sus puertas hasta pasar la emergencia. Y esa orden se dio también para los siguientes trenes que estaban en camino. Es decir, los trenes se pararon en los túneles, mantuvieron las puertas cerradas con los pasajeros dentro, y cuando el derrumbe de las torres se produjo, todo fue aplastado por los millones de toneladas de acero, cemento y piedra.

Y mi razonamiento fue que, si mi cita era a las 9 en punto, yo debía estar llegando a la estación de trenes entre las 8:30 y 8:45am debido al tiempo que tomaba entre salir del tren, subir por las escaleras eléctricas, caminar a gran paso por los andenes hasta llegar al lobby donde estaban los ascensores. De acuerdo a esto, yo pude haber estado en uno de los trenes que fue ordenado detenerse y cerrar sus puertas, las mimas que no se abrieron nunca más.

SU PROPÓSITO
Hermanos, siento vergüenza confesar que es la primera vez que escribo acerca de este testimonio y que me tardé años en comprender la magnitud de la misericordia del Señor para conmigo, un hombre común y corriente, lleno de defectos, hacedor de múltiples pecados y transgresiones, a quien Dios salvó de morir en aquella tragedia. La Biblia me enseña que, a parte de la infinita misericordia del Altísimo, están Sus planes para con todo ser humano; que Êl me escogió desde el vientre de mi madre para servirle, con mis manos vacías, porque no tengo nada que darle, sino solo mi corazón y mi decisión total y final, de predicar Su mensaje de perdón y redención a toda persona, en todo momento y por donde quiera que vaya.

No sé cuál es el propósito de Dios para tu vida, pero sin duda hay uno. No sé cuántos milagros el Señor ha hecho contigo, pero estoy seguro que muchos. No sé tampoco el estado actual de tu fe, de tu vida espiritual, de si estás en los caminos del Señor o te has alejado, o quizá no sabes de Cristo, pero Dios si lo sabe y todo. Êl mira a toda persona en el mundo y sabe todos los detalles de las vidas de las gentes, los sufrimientos, los miedos, las angustias, las necesidades, etc.

Hoy te invito, hermano, a que hagas una profunda reflexión acerca de si has reconocido las obras grandes y maravillosas del Señor en tu vida; de si estas cumpliendo con lo que Dios quiere para ti. Y si no es así, abre tu boca y clama Su nombre, y Cristo Jesûs vendrá presto en tu ayuda, como un poderoso gigante, que te dará la victoria en tus batallas. No lo dudes ni un segundo. Si todavía no has entregado tu corazón a Jesucristo hazlo hoy mismo, mañana puede ser demasiado tarde. Y si eres Cristiano, pero te has alejado del Señor, corre a los brazos de tu Hacedor, Jesûs te está esperando.

Lea la próxima semana la Parte II de este mensaje donde continuaremos esta historia con todo lo relacionado a la gran conspiración Illuminati detrás de estos atentados.

Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα.
Maranatha, Jesûs viene pronto.

ORACIÓN
«Señor Padre Todopoderoso, gracias te doy por salvarme de la muerte en tantas ocasiones donde yo en forma desafiante desobedecí Tus mandatos. Gracias por tener misericordia de mi vida y llamarme para servir en Tu reino, predicando la dulce y poderosa Palabra de Tu Hijo Jesucristo, lo recibo humildemente, como un inmenso e inmerecido privilegio. Ayúdame Señor, te lo pido, a honrar este llamado, a hacer mis tareas en forma digna para que Tû recibas la gloria que es solo Tuya, Padre Eterno, te lo ruego en el nombre de mi Señor y Salvador Yeshûa HaMashiah, amén y amén.»


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