El Espíritu Santo, Parte III: Su Obra

 


📖🖊  Estudio Bíblico para hoy, Lunes 31 de Mayo, 2021.
        “El Espíritu Santo, Parte 1II: Su Obra”
        Por: Dr. CF Jara.

Leer: Hechos 10
«Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Êl.» (Hechos 10:38)

Esta es la parte 3 y final de la serie “el Espíritu Santo,” uno de los temas “tabú” que la iglesia Jesucristiana ha mantenido bajo el “velo de lo intocable,” perdiendo la oportunidad de ser bendecidos de manera poderosa por la presencia del Paracleto en nuestras vidas.

Aquellos que han entendido y que claman permanentemente al Espíritu de Dios en sus vidas, son testigos de cómo Dios obra a través de Su Espíritu cuando ellos invocan Su nombre. Hágalo usted también, amado hermano, no se pierda nunca mas esta preciosa y poderosa bendición de nuestro amado Padre celestial.

PARTE 3
EL ESPIRITU SANTO NOS DA EL DISCERNIMIENTO
¿Quién nos da fuerzas cuando nos sentimos cansados, débiles o enfermos?
¿Quién nos protege de la contaminación del medio ambiente, de las enfermedades que pululan en los aires?
¿Quién nos da paz y nos ayuda a superar las tensiones nerviosas de los problemas diarios?
¿Quién puede quebrantar el poder de la adicción a las drogas o al alcohol?
¿Quién puede hacer que los sordos oigan, que los ciegos vean y que los paralíticos vuelvan a caminar?
¿Quién puede curar el cáncer, la lepra las enfermedades del corazón y cualquier otra enfermedad en la tierra?
¿Quién puede resucitar aún a un muerto?


Mi Amigo, su Amigo, nuestro Amigo, el Espíritu de Vida. El que creó nuestros cuerpos sabe cómo hacerlos funcionar de nuevo. El Espíritu Santo opera de diferentes maneras para sanar, sea en la aceptación al Señor Jesucristo, o en los bautizos en el agua o en fuego; o en las oraciones de intercesión, o gradualmente, con el tiempo. Algunos son sanados mientras leen la Biblia, o cuando toman la Santa Cena, o en el culto, o cuando se dirigen al trabajo. Cuando los Hijos de DIOS oran con fe, el Espíritu de vida derrama vida y fortaleza en aquel por quién se están haciendo las oraciones. El Espíritu de vida da salud tanto a la mente como a todo el cuerpo. Libera a las personas de la depresión, temores y toda clase de enfermedades mentales. Libera también de los poderes del demonio, así como lo hizo el Señor Jesûs cuando estuvo en la tierra. El Espíritu Santo obró a través de Jesucristo para dar sanidad y salud a todos aquellos que la necesitaban: Hechos 10:38 «Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Êl.»

VEN, TE NECESITO
El regalo más grande que hizo el Dios Altísimo a los ángeles y al hombre fue el libre albedrío, pues de esa manera siendo Dios la justicia misma, no podría ser recriminado por el enemigo, de influenciar de alguna manera al hombre, en el momento en que éste fuera a tomar las distintas decisiones a lo largo de su vida, o de haber creado un inmenso ejército de adoradores-robots. Dios es el Justo de los justos, es más, es la fuente de la justicia y la justicia es inherente a la Su naturaleza y nunca entrará en la vida de nadie si no es por expreso pedido de esa persona.

Una persona para ser salva, necesita venir a Jesús por su propia decisión y voluntad, por sus propios pies, sin presión de nadie, para rendir su libre albedrio al pie de la cruz. En esa declaración, debe incluir la petición al Espíritu Santo para que lo selle herméticamente, para que nada ni nadie que habite en el mundo vuelva a entrar en su corazón.

Una vez que eres salvo después de haber recibido a Jesús como tu Señor y Salvador, debes buscar la permanente presencia del Espíritu Santo en ti, a diario y de manera consciente. Su esencia volátil, como el aire, lo hará estar hoy aquí, y quizá más tarde ya no esté. Tienes que asegurarte de que habite en tu corazón siempre, para que puedas cumplir con tu responsabilidad como redimido por la sangre de Jesûs: Lealtad, Compromiso y Obediencia a quien dio Su vida por ti. Él Espíritu Santo te dará Su llenura y los dones y talentos necesarios para llevar adelante tu llamado.

El Espíritu Santo no actúa si no lo llamas, si no lo buscas. Por ello, debes invocar Su Nombre en oración: “Espíritu dador de la vida, de la sabiduría, de la obediencia, de la fortaleza, te invoco, Dios amado para que tomes control de mi vida, mis pensamientos y mis sentimientos y me guíes en todos mis caminos, para que me alertes de los peligros y tentaciones; para que quebrantes mi alma y pueda doblar mis rodillas buscando perdón cuando he pecado. Muéstrame el camino según Tu plan, y que se haga Tu voluntad en mi vida y no la mía”.

La invocación del Espíritu Santo te podría parecer muy “místico,” como a algunos que califican así a estas vivencias con el Espíritu de Dios. Pero hermano, hermana, si aún no has sentido la presencia del Paracleto en tu vida, solo invócalo, y tu vida cambiará para siempre.

SED SANTOS. LA LLENURA DEL ESPÍRITU
El que quiera andar por la vida como un hombre inteligente, debe entonces llenar su cerebro de las ciencias y de las letras; si quiere andar como un hombre rico, debe llenar sus bolsillos y las cuentas del banco con dinero, joyas, oro y propiedades; para andar en la misma vida como un hombre saludable, de aspecto atlético, debe llenar su estómago con alimentación nutritiva y acudir al gimnasio a llenar sus músculos de esos nutrientes. Pero si quiere caminar en la misma vida y en el mismo mundo, como un Cristiano Verdadero, lleno de temor y sabiduría de Dios, debe llenarse del Paracleto, del Ayudador, del Guiador, porque aquel que dice ser Cristiano, pero no tiene la llenura del Espíritu Santo, es solo como un címbalo que retiñe, hueco y vacío, que emite una melodía triste y sin vida.

La misión del Espíritu Santo es entrar en nosotros, rellenarnos todo, como cuando se rellena un globo, con una llenura que cope cada rincón, cada espacio, cada célula; desde los nacimientos del cabello, en la cabeza, hasta la última célula del último dedo más pequeño del pie. Y al estar lleno del Espíritu Santo, el Cristiano va a transpirar santidad. La unción, la gracia y el perdón de Dios abundará en sus manos y en la lengua para sanar, liberar, profetizar, recibir revelaciones; para ser transportado a lugares desconocidos, para predicar Su Palabra con la autoridad y el poder de Cristo Jesús y para ver los milagros y las maravillas de Dios en sus vidas y en la de aquellos por quien interceden.

LA COPA DE LA SANTIDAD
La Iglesia Cristiana con sus decenas y quizá centenas de denominaciones, fruto de las diferencias doctrinales humanas, que resultan de prestar mayor atención al raciocinio de hombre en lugar de al Espíritu Santo, han diseñado, según aquellas doctrinas, liturgias y sacramentos, credos, procesos, sistemas, métodos, etc., unos más cercanos a la Palabra en unos puntos, pero alejados en otros y viceversa. Lo que una tiene, la otra no. Pero nadie quiere dar su brazo a torcer, y en este punto de la historia, todas se declaran como las iglesias con la doctrina correcta, el resto deben hacer lo que yo hago. Y levantan muros, barreras, tapiales de divisiones dañinas que al único que han beneficiado es al enemigo de las almas.

Más el Señor Jesucristo dijo: “Sed santos porque yo soy Santo” ¿Cómo lograr esto? Según lo que el Señor me ha mostrado, que me permito humildemente compartir, son necesarios cuatro pasos para alcanzar el umbral de la santidad, y de ahí poder vivir a plenitud en esa santidad, a través de la manifestación constante y permanente del fruto del Espíritu Santo en nuestro diario vivir. Estos cuatro pasos son:
1) Recibir al Señor Jesucristo como el Señor y Salvador de tu vida y ser sellado por el Espíritu Santo;
2) Testimoniar públicamente a través del bautizo en las aguas de que le perteneces al Señor Jesús;
3) Ser bautizado en el fuego del Espíritu Santo, recibiendo las lenguas angelicales, lo cual cada uno debe procurar con denuedo; y
4) Ser liberado de todo aquello que se quedó adentro cuando fuiste sellado por el Espíritu Santo, después de recibir al Señor Jesús. Y la liberación ocurre a por la virtud transformadora de la Santa Palabra y su estudio diario, y /o a través de un proceso de liberación guiado por el Ministerio de Liberación de la Iglesia.

Si el nuevo convertido solo toma el primer paso, es decir declarar a Jesucristo como su Señor y Salvador, su estancia en los caminos de luz será muy corta; si llega a bautizarse, su fe será más resistente pero tendrá una lucha constante por no abandonar; si llega al bautizo en fuego, en primer lugar será dotado de una lengua que solo Dios conoce y podrá comunicarse con el Creador directamente, lo que hará que se afiance en su cristiandad y se mueva a dimensiones de poder espiritual, con llamado, herramientas y revelaciones.

Pero si fue liberado totalmente el día de su conversión, o si lo fue por causa del estudio constante de las Escrituras, o si pasó por el ministerio de liberación interior, entonces este convertido aprenderá el verdadero concepto de santidad. Y en su diario caminar tendrá el fruto del Espíritu Santo que es el amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fe, mansedumbre y la templanza, confirmando la expectativa Bíblica de: “por sus frutos los conoceréis”. Y todos estos frutos serán inminentes, permanentes, elocuentes y evidentes.

Aquellos que tienen al Espíritu Santo, vivirán en Espíritu y dejarán de vivir bajo la ley humana, pues viven bajo las leyes del Espíritu, ante las cuales no hay ley humana, por lo que podrán adorar al Dios Todopoderoso como Êl quiere que lo adoremos, en Espíritu y en verdad.

ORACIÓN
«DIOS Todopoderoso y eterno, gracia Padre por este mensaje. Señor, imprégnalo con Tu Espíritu Santo, como un perfume a una carta, que el lector sienta que eres Tû escribiéndole y llamándole al arrepentimiento. Tu Palabra dice que los días malos ya están aquí, que pronto las cosas que han de ocurrir empezarán a ocurrir, entonces buscarte a Ti ya no será posible. Y a Ti Espíritu Santo, te pido que cubras con la Shekhiná de YHWH este ministerio, mi vida y la vida de cada una de las personas que reciben estos mensajes, donde quiera que se encuentren, te lo pido en el santo nombre de Tu Hijo amado Yeshûa HaMashiah, sabedores de que Tû harás conforme a Tu santa voluntad, amén y amén.»

Μαρανάθα, Ιησούς έρχεται σύντομα.
Maranatha, Jesûs viene pronto.

"Îshu-nejar, Jesús, la Luz del mundo" 
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