Nuestro Pan Diario
Lectura Diaria para hoy, Martes 13: “Salido de la oscuridad”
(Dave Branon)
LEA: Salmo 77:1-15
«Con mi voz clamé a Dios, […]. ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?» Salmo 77:1, 13
Biblia en un año: Génesis 31–32; Mateo 9:18-38
No sé en qué situación desesperante se encontraba Asaf, el escritor del Salmo 77, pero yo también he escuchado y expresado lamentos similares. Desde que perdí a mi hija, hace ya más de doce años, muchos que han sufrido la pérdida de un ser amado me han compartido que experimentaron sentimientos desgarradores como estos: clamar a Dios (v. 1); alzar las manos vacías hacia el cielo (v. 2); tener pensamientos perturbadores sobre el Señor debido a circunstancias terribles (v. 3); experimentar una tristeza inenarrable (v. 4); acobardarse ante la idea de ser abandonado (v. 7); temer que las promesas de Dios no se cumplan y que su misericordia se haya acabado (v. 8).
No obstante, en el versículo 10, cuando Asaf recuerda las obras maravillosas de Dios, se produce un cambio: los pensamientos se dirigen al amor del Señor, a lo que Él ha hecho, a las obras extraordinarias del pasado, al consuelo de la fidelidad y la misericordia divinas, a la grandeza de Dios, y a su poder y redención.
Esta vida está llena de angustias, y las respuestas no siempre llegan fácilmente. Aun así, en la oscuridad, cuando recordamos la gloria, la majestad, el poder y el amor de Dios, nuestra desesperación puede disminuir lentamente.
Como Asaf, podemos recordar las obras del Señor (en especial, la salvación que Cristo ofrece) y volver con gratitud adonde una vez estuvimos: al reposo de su amor poderoso.
Recordar el pasado puede dar esperanza para el futuro.
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Si no has recibido todavía a Jesucristo en tu corazón, haz esta oración: Señor Jesús,declaro que eres el Hijo de DIOS. Reconozco que soy pecador. Creo que Tú moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste de entre los muertos al tercer dia. Perdóname y hazme una nueva criatura. Entra en mi corazón, yo te recibo como mi Señor y mi Salvador, escribe mi nombre en el Libro de la Vida y séllame con tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.
Con mi voz clamé a Dios

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