!!Calla, enmudece!!

Miércoles 26 de Mayo

Nuestro Pan Diario
“Calmar la tormenta”
(Por Marvin Williams)

Leer: Marcos 4:35-41
«Jesús dijo al mar: Calla, enmudece. […] y se hizo grande bonanza.» Marcos 4:39

La Biblia en un año: 1 Crónicas 28–29; Juan 9:24-41


Mientras el huracán Katrina se acercaba a la costa del Golfo de México, un pastor jubilado y su esposa dejaron su casa. Su hija les rogó que fueran con ella, lejos de allí, pero la pareja no tenía dinero para viajar porque los bancos estaban cerrados. 

Después de la tormenta, volvieron a buscar algunas pertenencias, y solo pudieron salvar unas fotos de la familia que flotaban en el agua. Cuando el hombre sacó la foto del marco para que se secara, cayeron varios billetes de dinero… el importe exacto para comprar dos pasajes hasta la casa de su hija. Allí aprendieron que podían confiar en que Jesús supliría sus necesidades.

Para los discípulos, confiar en Jesús en medio de la tormenta fue la lección del dramático relato de Marcos 4:35-41. El Señor les indicó que cruzaran el mar de Galilea, y se fue a dormir. Cuando se desencadenó aquella repentina y violenta tormenta, los discípulos tuvieron mucho miedo. Entonces, despertaron a Jesús: «Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?» (v. 38). El Señor se levantó y, con dos palabras, aplacó la tormenta.

Todos atravesamos tormentas (persecuciones, problemas financieros, enfermedades, soledad), y Jesús a veces las permite, pero prometió no abandonarnos nunca (Hebreos 13:5). Él nos mantendrá calmos en la tormenta.

Señor, calma las tormentas de mi vida. 

En las tormentas de la vida, podemos ver el carácter de nuestro Dios.


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Sermón: "Recibiendo la Justicia de Dios”

Martes 26 de Mayo

Sermón: "Recibiendo la Justicia de Dios”
(Por CF Jara)

Texto Bíblico
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Mateo 6:33

¿Cuántas preocupaciones, tribulaciones, frustraciones, asuntos no resueltos, problemas inesperados, noticias desconcertantes, enfermedades traicioneras, etc., nos atacan en nuestro diario vivir? ¿Cuántas mañanas hemos empezado nuestra oración, no dando gracias por la vida y por todas las bendiciones recibidas, sino pidiendo que nada malo nos suceda en aquel día? Si eso es así, entonces hemos dado paso al temor, a la duda, al miedo, a la inseguridad. Entonces es hora de buscar ayuda.
Nuestro amado Padre celestial tiene un plan esta mañana para tu vida, por ello te ha traído aquí, prepara tu corazón y tu mente, querido siervo, querida sierva, para que la Palabra que vamos a traer hoy no caiga en terreno baldío, porque nuestro Dios es un Dios que nunca llega tarde, que no te ha olvidado, que te sostiene en la palma de Su mano poderosa y que hará contigo conforme a Su Palabra, porque Él no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. La gloria sea solo para Cristo Jesús.

La Promesa
Por ello, el mensaje que queremos compartir hoy es acerca de la promesa poderosa que hizo Jesús en este versículo, mientras se encontraba dando uno de Sus discursos más famosos y poderosos en el Monte de las Bienaventuranzas, allá en la Galilea, hace casi dos mil años atrás. Esta promesa es una de las verdades espirituales más poderosas que contiene la Biblia. ¿Qué fue lo que quiso decir el Señor Jesucristo con este versículo a los miles de seguidores y curiosos que estaban rodeándolo en aquel día y a todas las generaciones que han nacido a lo largo de todos los años venideros?

Para empezar, vamos en primer lugar a identificar la promesa contenida en este versículo; pero al leerlo podemos notar que contiene además, una orden previa condicionante: “Buscad primeramente”; un objetivo concreto y claro: “el reino de Dios”; una condición que activa la promesa: “Su Justicia”; y una promesa segura: “Todas estas cosas os serán añadidas”. Cuando clamamos a Dios, sabemos que la provisión llegará, que la sanación arribará, que la paz para nuestros corazones nos cubrirá aun en medio de las tragedias y tribulaciones.
Pero, ¿Qué es lo que activa la provisión de Dios como respuesta a nuestras oraciones para proveernos de todo lo necesario, si aun viviendo vidas santas no somos merecedores ni siquiera del aire que respiramos? Pues la justicia del reino, hermanos, la justicia del Dios viviente es la que abre las ventanas de los cielos para derramar las lluvias tempranas y tardías.

Definición de Justicia
Para llegar a esta definición, primero quiero compartir lo que dice la ciencia humana
acerca de la justicia, y leemos en el Diccionario de la RAL que dice: «es un conjunto de valores esenciales sobre los cuales debe basarse una sociedad y el Estado, estos valores son: el respeto, la equidad, la igualdad y la libertad.» Esos valores a los que se refiere la definición son los principios morales de cada persona, quien decide vivir dando a cada quien lo que le corresponde o pertenece.

Ahora, en el mismo diccionario leemos la definición de la justicia divina, la justicia de Dios, y dice que es «la justicia llevada a cabo por Dios, quien tiene el poder de ejercer la justicia divina ya que él puede castigar o premiar al hombre de acuerdo a sus merecimientos.» Si acudimos entonces a los orígenes de esta palabra en el hebreo, encontramos que justicia en este idioma se conoce como ‘Mishpat’, y se refiere a las obras de justicia necesarias para la salvación (desde la perspectiva hebrea), que unida al significado de otra palabra hebrea ‘Tsedaqá’, nos revela entonces que es la provisión de Dios a los necesitados de acuerdo a Su poder. Así lo podemos leer en el Libro de Tehilim (Salmos) 145:16 «Tú, Dios abres Tus manos para satisfacer las necesidades de toda criatura de acuerdo a Tu voluntad.»

Nuestro Abogado
En este punto entonces podríamos decir que para recibir la provisión para mis necesidades, debo clamar a Dios por Su justicia. Esto me trae a la mente una ocasión cuando íbamos al médico con mi esposa y una turista chocó su carro contra nuestro; hubo ciertas complicaciones médicas que incluyeron una cirugía; aparte de eso, nuestro auto se destruyó por completo. A pesar de todo aquello, el seguro de la persona que nos chocó no quiso reconocer los daños. Así que tuve que contratar a un abogado, y con él fuimos a la corte en busca de justicia. Se instaló la demanda y procedió el juicio en la sala de la corte, donde participan el juez, el jurado, el abogado acusador, el abogado defensor, alguaciles, testigos, curiosos, médicos, terapistas, e incluso periodistas. Tras tres meses, el casó terminó con la victoria para nuestra causa, el juez determinó sentencia y fuimos hecho justicia, nos dieron una “indemnización” para cubrir todos los daños y perjuicios.

Cuando en nuestra vida sufrimos el ataque del saltón, la oruga, el revoltón y la langosta, Dios nos promete restituirnos los años robados, como escribe el profeta Joel (2:25), y enviarnos sobre nosotros «la lluvia temprana y tardía como al principio, para que las eras se llenen de trigo, y los lagares rebosen de vino y aceite.» Si Jesús nos mandó a buscar justicia antes que nada, es porque hemos sido perjudicados, el mal llegó a nuestras vidas y ha robado lo que el Señor nos dio por heredad. Pero necesitamos acudir a los tribunales de Dios en busca de justicia y encontrar un abogado que nos represente. La Biblia dice en 1 Juan 2:1 que «abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.» Él será quien nos defienda de los ataques del príncipe de toda mentira que ha venido a robar, destruir y matar. Cristo será quien nos haga devolver todo aquello que nos ha sido arrebatado por causa del pecado.

Según el Dr. Justo González, «la justicia es un atributo de Dios que ha de reflejarse en toda la creación.» (Manual Diccionario Teológico, pág.160), Y esto porque esa es la escencia de Dios, ser justo, y en Su justicia, proveer para todos aquellos que le buscan, que buscan Su reino, que honran Su Palabra y creen en Sus promesas.

Conclusión
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» palabras expresadas por Jesús en aquel monte hace casi dos mil años y que todavía tienen poder que se renueva en cada oración de suplica, en cada clamor por ayuda, cuando oramos, cuando leemos la Palabra, cuando servimos en el reino, cuando damos nuestros diezmos; en otras palabras, cada vez que honramos al Señor con nuestra vida, hemos encontrado al reino de Dios, y la justicia nos será hecha a través de recibir todas las añadiduras: sean ésta salud, alimento, vestido, sabiduría, protección, fortaleza, amor, sanidad, dones, talentos, sueños, familia, hijos, prosperidad, etc., etc., provisión que abunde y alcance para nosotros y para los nuestros, con medida buena, remecida y justa, y que sobreabunde para bendecir a otros que necesiten.

Cuando llevamos una vida de santidad, hemos encontrado al reino de Dios; y Jesucristo, el Justo de los justos, intercederá por nosotros ante el Padre Eterno, el Juez de jueces, quien entonces nos restituirá con la medida justa de Su misericordia eterna. Amén. (cfjg)

La gloria es solo de Cristo Jesús.

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Bienaventurado el que busca sabiduría

Viernes 22 de Mayo
Nuestro Pan Diario

“Buscadores de sabiduría”
(Por Joe Stowell)

Leer: Proverbios 3:1-18
«Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría…» Proverbios 3:13
La Biblia en un año: 1 Crónicas 16–18; Juan 7:28-53



Cada fin de año, los colegios y las universidades tienen ceremonias de graduación para celebrar el éxito de los alumnos que han terminado sus estudios y obtenido un diploma. Después de atravesar el escenario, esos graduados entrarán en un mundo que los cambiará. El simple conocimiento académico no será suficiente, y la clave para el éxito será aplicar sabiamente lo que han aprendido.

Las Escrituras afirman que la sabiduría es un tesoro digno de buscar. Es mejor que las riquezas (Proverbios 3:13-18). Su fuente está en Dios, el único perfectamente sabio (Romanos 16:27). Además, se encuentra en las acciones y actitudes de Jesús, en quien están «todos los tesoros de la sabiduría» (Colosenses 2:3). 

La sabiduría viene de leer y aplicar la Palabra de Dios. Jesús nos da el ejemplo al aplicar su conocimiento de las Escrituras cuando fue tentado (Lucas 4:1-13). En otras palabras, la persona verdaderamente sabia trata de ver la vida desde el punto de vista divino y decide vivir conforme a la sabiduría del Señor.

¿Qué beneficios trae esta clase de vida? Proverbios afirma que esa sabiduría es dulce como la miel al paladar (Proverbios 24:13-14). «Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría» (3:13). Así que, busca sabiduría ¡porque es más beneficiosa que el oro o 
la plata!

Buscar sabiduría y ponerla en práctica es una bendición. Señor, ayúdame a aplicar tu sabiduría.
Dios puede transformar las tragedias en triunfos.


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El Padre eterno me ha enviado

Jueves 21 de Mayo

Nuestro Pan Diario

“Reparar un corazón roto”
(Por David C. McCasland)

Leer: Isaías 61:1-3
«… me ha enviado […] a vendar a los quebrantados de corazón…» Isaías 61:1
La Biblia en un año: 1 Crónicas 13–15; Juan 7:1-27

El Museo de las Relaciones Rotas, en Zagreb, Croacia, está lleno de donaciones anónimas de recordatorios de amores que no funcionaron. Animales de peluche, cartas de amor enmarcadas en vidrios rotos y vestidos de novia hablan claramente de corazones partidos. Algunos visitantes se van llorando al pensar en lo que perdieron, mientras que otras parejas salen abrazadas y prometiéndose cumplir con lo que esperan uno del otro.

Isaías, el profeta del Antiguo Testamento, escribió: «El Espíritu de Dios el Señor está sobre mí, porque me ungió el Señor; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón» (Isaías 61:1). Cuando Jesús leyó este pasaje en la sinagoga de Nazaret, señaló: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lucas 4:21). 

Mucho más allá de sanar una herida emocional, las palabras del profeta hablan de un corazón transformado y un espíritu renovado que nacen al recibir el regalo de Dios de «gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado» (Isaías 61:3).

Todos hemos experimentado remordimientos y promesas incumplidas. Sin importar lo que haya sucedido, el Señor nos invita a hallar sanidad, esperanza y nueva vida en Él.
Señor, gracias porque siempre cumples tus promesas. 

Dios puede transformar las tragedias en triunfos.

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El Autor y Consumador de la fe

Miércoles 20 de Mayo

Nuestro Pan Diario

“Mantenerse enfocado”
(Por C. P. Hia)

Leer: 1 Corintios 3:1-9
«Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…» Hebreos 12:2
La Biblia en un año: 1 Crónicas 10–12; Juan 6:45-71


Es mi discípula, oí decir a una mujer sobre alguien a quien ella ayudaba. Como seguidores de Cristo, todos debemos hacer discípulos; es decir: hablarles de la buena noticia de salvación a las personas y ayudarlas a crecer espiritualmente. Sin embargo, es fácil dirigir el enfoque hacia nosotros y no hacia Jesús.

El apóstol Pablo estaba preocupado porque la iglesia de Corinto estaba dejando de centrarse en Cristo. Apolos y él eran los dos predicadores más conocidos de aquella época, y la iglesia se había dividido. «Yo sigo a Pablo». «¡Pues yo sigo a Apolos!». Habían empezado a centrarse en la persona equivocada, siguiendo al maestro en lugar de al Salvador. Entonces, Pablo los exhortó: «somos colaboradores de Dios». No importa quién planta ni quien riega, porque solo el Señor da el crecimiento. Los creyentes en Cristo son «labranza de Dios, edificio de Dios» (1 Corintios 3:6-9). Aquellos creyentes no pertenecían ni a Pablo ni a Apolos.

Jesús nos dice que vayamos y hagamos discípulos, y les enseñemos sobre Él (Mateo 28:20). Además, el autor de Hebreos nos insta a enfocarnos en el Autor y Consumador de nuestra fe (12:2). Cristo será honrado cuando nos centremos en Él. Es superior a cualquier ser humano y suplirá nuestras necesidades.

Señor, ayúdame a pasar inadvertido y guiar a otros hacia ti. 


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Glorificar al Señor

Lunes 18 de Mayo

Nuestro Pan Diario

“EL poder de la alabanza”
(Por Jennifer Benson Schuldt )

Leer: 2 Crónicas 20:15-22
«… Glorificad al Señor, porque su misericordia es para siempre.» 2 Crónicas 20:21
La Biblia en un año: 1 Crónicas 1–3; Juan 5:25-47

Guillermito fue secuestrado de la acera de su casa cuando tenía nueve años. Durante horas, mientras el secuestrador lo llevaba en un auto, no sabía qué iba a sucederle. Entonces, decidió cantar una canción llamada Toda la alabanza. Mientras repetía la letra una y otra vez, el hombre insultaba y le decía que se callara. Finalmente, detuvo el auto y dejó que Guillermito se bajara… sano y salvo.

Como lo demuestra este niño, la alabanza verdadera exige que nos concentremos en el carácter de Dios, mientras olvidamos nuestros temores, los problemas que nos acosan y la autosuficiencia que nos llena el corazón.

Los israelitas llegaron a este punto cuando enfrentaron a sus enemigos. Mientras se preparaban para la batalla, el rey Josafat organizó un coro para que marchara hacia el ejército enemigo y cantara: «Glorificad al Señor, porque su misericordia es para siempre» (2 Crónicas 20:21). Cuando empezó la música, los enemigos se desconcertaron y se mataron entre sí. Como había predicho el profeta Jahaziel, Israel no tuvo que pelear (v. 17).

Ya sea que enfrentemos una lucha o nos sintamos atrapados, podemos glorificar a Dios en nuestro corazón. Sin duda, «grande es el Señor, y digno de suprema alabanza» (Salmo 96:4).

La adoración es un corazón que rebosa de alabanza a Dios.


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En las palmas de Sus manos

Viernes 15 de Mayo

Nuestro Pan Diario

“En las palmas de mi mano…”
(Por Joanie Yoder, editado por CF Jara)

Leer: Isaías 49:13-18
«Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen.» Salmo 103:13
La Biblia en un año: 2 Reyes 10–12; Juan 1:29-51

Varias madres de hijos pequeños compartían respuestas alentadoras a sus oraciones, pero una de ellas dijo que se sentía egoísta al molestar a Dios con sus necesidades personales: «Comparadas con las enormes necesidades que el Señor enfrenta en el mundo, mis circunstancias deben de parecerle triviales».

Poco después, su hijito se apretó el dedo en una puerta y corrió llorando a los gritos hacia su madre. Pero ella no dijo: «¡Qué egoísta eres al venir a molestarme con tus dedos doloridos mientras estoy ocupada!», sino que le mostró gran compasión y ternura.

El Salmo 103:13 nos recuerda que, tanto el amor humano como el divino, responden así. En Isaías 49:15-16, el Señor asegura que, aunque una madre olvide ser compasiva con su hijo, Él no lo hará nunca; y agrega: «en las palmas de las manos te tengo [esculpido]» (Isaías 49:16)
Con la misma libertad que ese niño corrió hacia su madre, nosotros también podemos acudir a Dios con nuestros problemas cotidianos.

Nuestro Señor compasivo no descuida a los demás por respondernos a nosotros, ya que tiene tiempo y amor ilimitados para cada uno de sus hijos. Para Él, ninguna necesidad es insignificante.
Dios sostiene a sus hijos en la palma de sus manos.

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No te enaltezcas

Jueves 14 de Mayo

Nuestro Pan Diario
“Escucha con amor”
(Por Randy Kilgore)

Leer: Lucas 18:9-14 
«… cualquiera que se enaltece, será humillado…» Lucas 18:14
La Biblia en un año: 2 Reyes 19–21; Juan 4:1-30

Una noche, un misionero joven habló en nuestra pequeña iglesia. El país donde él y su esposa servían atravesaba una gran agitación religiosa, y se lo consideraba demasiado peligroso para los niños. En uno de sus relatos, contó sobre un episodio desgarrador cuando su hija le pidió que no la dejara en un internado.

En ese entonces, yo acababa de recibir la bendición de ser padre de una niña, y la historia me turbó. ¿Cómo pueden padres amorosos dejar así sola a su hija?, me pregunté. Cuando la charla terminó, estaba tan nervioso que pasé por alto la invitación a ir a ver al misionero. Salí apurado de la iglesia, exclamando mientras me iba: «Cuánto me alegro de no ser como…».

En ese instante, el Espíritu Santo hizo que me detuviera. Ni siquiera pude terminar la frase. Allí estaba yo, repitiendo casi literalmente lo que el fariseo le dijo a Dios: «Gracias porque no soy como los otros hombres» (Lucas 18:11). ¡Qué disgustado estaba conmigo mismo! ¡Cuán decepcionado habrá estado el Señor! 

Desde aquella noche, le he pedido a Dios que me ayude a escuchar a los demás con humildad y control, mientras ellos derraman su corazón mediante una confesión, un sentimiento o un dolor.
Juzgar a los demás no nos acerca más a Dios.

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La riqueza de la obediencia

Miércoles 13 de Mayo

Nuestro Pan Diario

“La riqueza de la obediencia”
(Por David C. McCasland)

Leer: Salmo 119:14, 33-40
«Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza.» Salmo 119:14
La Biblia en un año: 2 Reyes 17–18; Juan 3:19-36

Las loterías oficiales existen en más de 100 países. La atracción de enormes premios de dinero ha creado en muchos la idea de que todos los problemas de la vida se solucionarían «si uno se gana la lotería».

La riqueza en sí no tiene nada de malo, pero puede llegar a engañar al hacernos pensar que el dinero es la respuesta a todas nuestras necesidades. El salmista lo expresó desde otro punto de vista: «Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras» (Salmo 119:14, 16). Este concepto de riqueza espiritual se centra en obedecer a Dios y andar en «la senda de [sus] mandamientos» (v. 35).

¿Qué tal si nos entusiasmara más obedecer la Palabra de Dios que ganar un premio de millones? Podríamos orar con el salmista: «Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino» (vv. 36-37).

La riqueza de la obediencia (la verdadera riqueza) les pertenece a todos los que caminan con el Señor.
El éxito está en conocer y amar a Dios. 

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Te haré misericordia

Martes 12 de Mayo

Nuestro Pan Diario
“¿Dónde nos apoyamos?”
(Por Anne Cetas)

Leer: 2 Samuel 9
«… yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre…» 2 Samuel 9:7
La Biblia en un año: 2 Reyes 15–16; Juan 3:1-18

«¡Qué testimonios hermosos!», comentó Cintia mientras salíamos. Nuestra amiga Elena había muerto, y varios de sus amigos compartieron sobre lo bromista que había sido siempre. Sin embargo, su vida no fue solo chistes y risas. Su sobrino habló de la fe en Jesús de su tía y de cómo se preocupaba por los demás. 

Cuando él era adolescente y problemático, ella lo había recibido en su casa. Ahora, con más de 20 años, destacó: «Fue como una madre para mí. Nunca me abandonó en mis luchas. Si no hubiese sido por ella, habría perdido mi fe». ¡Qué influencia maravillosa! Elena se apoyaba en Jesús y quería que su sobrino también lo hiciera.

En el Antiguo Testamento, leemos que el rey David recibió en su casa a un joven llamado Mefiboset, para mostrarle bondad por amor a su padre Jonatán, su amigo muerto (2 Samuel 9:1). Años antes, Mefiboset se había lastimado cuando cayó de los brazos de su nodriza mientras huían tras la noticia de la muerte de su padre (4:4). Se sorprendió del interés del rey; incluso se autodenominó «perro muerto» (9:8); pero el rey lo trató como un hijo (9:11).

Me gustaría ser esa clase de persona. ¿Y a ti? Alguien que se interesa en los demás y los ayuda a seguir aferrándose a la fe, aun cuando la vida parezca sin esperanza.

La potencia de nuestras acciones debe compararse al ímpetu de nuestras palabras.
La clave de toda oración debe ser: «Hágase tu voluntad».

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